El pasado (Alan Pauls)

Leí “El pasado”hace unos meses, junto a un par de amigos. En su día lo comentamos en la tertulia y fue extraordinario (como siempre que uno hace algo por verdadero gusto) poder detenerme en ciertos párrafos, tratar de imaginar lo que ese amigo concreto pensaría leyendo esa escena. El libro me gustó, descubrí en Pauls un filón, un proveedor natural de sensaciones y una forma de torturar al protagonista del libro y al lector con la proporción justa de suspense y desgracia para terminar creando esa necesidad imperiosa de seguir leyendo a todas horas.

Sofía es un mundo circular y alrededor de ella se teje una tela de araña. El primer giro de rueda de esta historia se produce con una de sus cartas. Cada una de las 551 páginas de las que se compone el libro es un párrafo largo, a veces fragmentado en dos. Stephen King podría decir que es porque la historia es densa, como apunta en su “Mientras escribo” (historias con párrafos cortos, argumentos ligeros). El personaje principal, Rímini, parece haber sido elegido por la adversidad como centro de diana y a través de la felicidad, de la tristeza, del desamparo y de la duda va mostrando una personalidad compleja a la que yo nunca calificaría de cobarde sino de rehén (como Sofía sugiere, con esa voz provocativa en la distancia) en las primeras 550 páginas. La 551 es como un fogonazo a los ojos, un destello imprevisto y cuestionable. Tampoco diría que Alan Pauls es morboso sino un narrador del detalle fino, un especialista, la voz que surge mientras sus ojos ven la realidad a través de un microscopio. A lo largo de la historia utiliza con frecuencia la palabra “trastabillar”, el suelo de la trama parece poco firme bajo los pies. Sus como si.. son deliciosos, se multiplican por cientos a través de la novela “como si..” el autor quisiera no sólo mostrarnos una visión de las cosas sino exacta y milimétricamente la MISMA visión que él tiene en su mente. Los reconocí con la misma familiaridad que yo los utilizo porque también busco visualizar en los demás mi universo mental de imágenes.

LO QUE NO ME CONVENCE

Esas casualidades innecesarias, los “justo en ese instante” que también abundan. Sofía con su impermeable amarillo esperando a la entrada del museo, saliendo en las noticias. El niño que se abre paso entre los abrigos que están sobre una cama y contempla el final de la paliza con la que Rímini castiga al “desertor” de Frida B. Un momento en el que la cámara hace un pase por las caras de una reunión en el 75 y justo “la última” cara tiene algo que decir, algo interesante, algo revelador. El asunto de la chica vietnamita, sufre una agresión digamos espeluznante (más por lo implícito que por lo explícito) y resulta que tiene fuerzas para escaparse, coger un coche, chocar contra un árbol poco después, seguir, llegar a la frontera de un país, pagar al soldado aduanero con su “diezmo carnal”.. llegué a pensar que o las vietnamitas de 17 años son seres extraordinarios (en el más literal sentido de la palabra) o es que esta chica que podía haber resultado una mártir quedó un poco grotesca, como cuando en las películas se muere alguien de un disparo y no termina nunca de caer al suelo produciendo casi la risa.


LO QUE MÁS ME GUSTÓ. POR LO QUE LO RECOMIENDO

La historia es una auténtica película. Tiene olor, sabor, acento, encuadres, fotografía, algo muy especial también: primeros planos. Hay un momento en el que las pestañas de Carmen se mueven lentamente, el corazón de Rímini bombea al mínimo, el movimiento en el teatro se ralentiza y como siempre, justo tras una escena con segundo plano borroso y difuminado el protagonista hace un descubrimiento (“el pie derecho adelantado pero todavía en el aire buscando el próximo paso, el izquierdo atrás, apoyado y en tensión..”) Parece que de un momento a otro el director dirá de nuevo “acción” y todo seguirá su curso, los extras cruzando por el medio de la trama, los efectos de sonido llenando el aire. Maravilloso el asunto de conducir el “agujero postizo” de Riltse, hacer paradas con él, segunda marcha y adelante, tercera, cuarta.. Quizás parezca una vida exagerada pero tampoco los ojos que se posan en ese espejo retrovisor que lleva al pasado (los de Alan Pauls, por supuesto) son unos ojos corrientes. Es lógico que me guste este libro. A cualquiera que como yo disfrute observando el detalle mínimo, el que no es obvio, la cara escondida o menos llamativa de un suceso. Esas muecas breves, parpadeos rápidos, un jadeo impulsivo que trasciende. Un movimiento de manos delator, breve discurso silencioso que dan a veces unos dedos que se abrazan con nerviosismo, que se agarrotan. El silencio posterior a un estallido de sonidos, repleto de información que se difumina. “La facilidad con que los demás introducían cambios en mi vida..”

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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2 respuestas a El pasado (Alan Pauls)

  1. Houellebecq dijo:

    No he podido evitar picar en el texto antes de finalizar “El pasado”. A sólo 40 páginas del final he leído tu post. Por suerte no me destripa nada. Pude haberlo leído casi desde el principio. Pero mejor ahora cuando puedo asentir con una sonrisa cuando hablas de esos detalles que no te convencen y que yo pasé notándolos pero tan rápido que no reparé tanto en ellos. Es cierto qu ehay alguna que otra casualidad forzada. Pero menos de lo que suele haberlo en tantísimas otras novelas y películas que se ven por ahí. Pero esa capacidad para exprimir la realidad hasta la última gota y sus “como si…” me parecen inteligentes. El capítulo en el que toma coca, traduce y se masturba es propio de alguien que hace literatura con cualquier cosa y le sale bien. El del trayecto del cuadro es excelente. Y también destacaría ese en el que roba el cuadro de Riltse y la acción transcurre hacia trás y llega hasta el recuerdo de una profesora en su infancia. Todo empieza pareciendo digresión y sin embargo se acaba ordenando. Llega un momento en el que no importa qué te cuente, confias en Pauls y esperas a que te brinde las claves de por qué te cuenta lo que te cuenta. Quitando esos pequeños giros inverosímiles que comentas, yo veo un gran trabajo analítico y consigo “creer” en lo que el autor me cuenta casi todo el tiempo. Qué gran libro.

  2. Angéline dijo:

    Es una lástima que haga tanto tiempo que lo leí pero recuerdo todo lo que citas, Houellebecq. Esta novela fue un gran proyecto para Pauls, tardó años en escribirla y también creo que es un gran trabajo analítico. Parece ser que contiene ciertos elementos autobiográficos (a ver quién no siente la tentación de hacerlo, aunque al final sea a través de la impostura como él dice, moviendo el acontecimiento en la dirección que te apetece, aunque no sea exactamente la real)en su momento me pareció lo que a ti, un gran libro, y después de haber leído otras cosas suyas sigo pensándolo y considerándolo de lo mejor que ha escrito. La última hoja me dió que pensar, a ver a ti.

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