Viajando en el tiempo

Esta novela de Audrey Niffenegger es de las que me inhiben, las que me producen un efecto intimista, la sensación de haber sido elegida para salir por una de esas grietas de Realidad camino de otro mundo, un universo en el que me siento cómoda, que enseguida identifico como mío, escenario de vivencias que no tendrían cabida en ningún otro contexto. Por esa misma sensación de bienestar que me produce, algo en mí se resiste a hablar de ella, como si haciéndolo pudiera destruir el principio de su karma, la acción, creando como consecuencia una dispersión de esa paz que he sentido en el fondo de mis neuronas. Pero la novela me ha gustado muchísimo y quiero que eso se refleje en esta blog.

Empezaría por variar el título hacia un “El viajero en el tiempo y su mujer” porque para mí Henry es el centro impulsor de la trama pero de no serlo, entonces los dos formarían un tándem en ese mismo centro porque él realmente no es nada sin Clare. La parte de su vida en la que no la conoce todavía, es la más desgraciada, una parte poblada de tristeza, de soledad en la familia, jugándose continuamente el cara o cruz al puro desgaste con gente como Ingrid. Seguiría por declarar mi total fascinación por Henry, imaginármelo como Jackson Browne durante sus distintas etapas, escuchar su Solo Acoustic. Vol. I una y otra vez a través de la savia de la novela, dejar que la música que brota de These days, The birds of Saint Marks o Your bright baby blues , For Everyman (por citar algunas de las mejores) haya resbalado por mi mirada iluminada viendo desfilar la vida por el Chicago de los noventa, ya en los últimos años.. ha sido una bendición en todos los sentidos.

Henry será uno de mis personajes bandera, no le separaré de Clare porque en realidad lo que necesito es la estabilidad de ese tándem pero le voy a adorar in eternis a través de Jackson Browne, dejaré que mi enamoramiento literario me dure todo lo que pueda y le mantendré cerca de mí en ese lugar especial del querer en esencia, tanto como quiero al Martín Romaña de Bryce Echenique como un hermano pequeño y atolondrado. Me gusta todo en Henry. Todo.

 

De la tragedia de la muerte de su madre cuando era un niño, destacaría un párrafo que me nubló los ojos de lágrimas hasta hacerme retroceder poco más de un mes y unos dieciséis años hacia atrás repartidos en sus respectivas navidades, fiestas familiares, bodas incluidas, visitas de fin de semana, en las que no pude evitar ver a pesar de no atreverme a mirar “ .. Deseo por un instante que el tiempo me lleve lejos y no tenga que vivir este día, sino otro más benévolo. Luego, sin embargo, me siento culpable por querer evitar la tristeza; los muertos nos necesitan para que les recordemos, aunque eso nos consuma, aunque sólo podamos decir: “Lo siento”, hasta que la frase pierda su sentido y se desvanezca en el aire..”

De la estructura de la novela no puedo decir otra palabra que brillante, brillante.. la palabra que pronuncian a veces los editores antes de rechazar una obra de un autor desconocido, lo cuenta Audrey Niffenegger en una entrevista, refiriéndose a otra obra que escribió en el pasado. Me gusta que esta historia se haya desgranado a medias, que tanto Henry como Clare tengan la oportunidad de abrirse a la confidencia, relatar su alegría, su dolor, las dudas que el matrimonio, la convivencia y esa extratemporalidad errática de Henry crea en sus vidas. Me he sentido como de la familia, he sido Henry a ratos, Clare en otros. Cuando relata sus abortos, sentí en la pérdida del primero una inmediata conexión con ella, cuento entre mis peores recuerdos con esa sensación trágica de perder entre las piernas un puñado de futuro, de deshacerme viva, desangrarme, sentir la muerte ondeando cerca.

Expreso a Eugenia de nuevo mi agradecimiento por la recomendación de este libro, por amortiguar con él un impacto que se ha ido fraccionando. Por conceder al tiempo un valor nuevo en la difícil ecuación de la vida. Si tenía algunas paranoias ya al respecto, esta novela dispara al límite las posibilidades y yo me siento al fin ubicada. Del futuro, quién sabe.. sólo entrar por la puerta grande, consumiendo cada segundo de cada minuto más que antes. No puedo terminar diciendo “Lean esta novela, verán qué maravilla” porque cada persona es un mundo. Yo me he sentido afortunada leyéndola, feliz regalándola y especial compartiendo con alguna gente mis impresiones sobre ella. Te deseo toda clase de éxitos Audrey Niffenegger, tienes una imaginación desbordante, la sensibilidad perfecta para crear una novela bellísima como ésta. Gracias por este Henry, por esta Clare y por el tiempo en que les he conocido. Y gracias también a Jackson Browne por poner su rostro a tiro de mis sueños, su voz a la altura de mi médula y temblarme el mundo con su Solo Acoustic Vol. I.


(Fotografías: Jackson Browne)

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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2 respuestas a Viajando en el tiempo

  1. Angéline, la verdad es que el personaje de Henry es de los que enamoran (te acuerdas de Sidney Orr?). Me encantaba el Henry del futuro en el pasado, el Henry que sufría cuando todavía no sabíamos porqué. Yo tampoco olvidaré a ese Henry ojeroso, con barba de varios días, magullado y con esa mirada que tienen los que han entendido cosas que los demás muchas veces ni intuimos. Dan tantas ganas de abrazarle…Un beso.

  2. Angéline dijo:

    (De Paul Auster me quedo con Ben Sachs o con Fanshawe, Sidney Orr era muy blandito, parecido a Peter Aaron. De “La noche..” prefiero a John Trause y más que a él a David Zimmer, de “El libro de las ilusiones”) Sí, dan ganas de dárselo todo. Yo adoraba al Henry de 40, al que conoció en el concierto cuando iba con un Henry de 28. Al que conoce desde el principio, el que vuelve el día de su 18 cumpleaños, el que le pega la paliza a Jason. Henry, Henry.. suena bien. Creo que todos los Henry me gustaban, de hecho voy a enamorarme de él durante un par de años, quizás tenga un poco más de tranquilidad sabiendo lo que hay. ¿Has leído los agradecimientos al final? He estado indagando el nombre que menciona la autora y es su novio. Me encantó. Fotógrafo, profesor de arte y batería en un grupo. Genial. Un beso.

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