"Estoy harto de la división, de estar siempre desgarrado.." (2)

Para comprender a Cleave hay que ponerse un momento en su piel, algo no va bien ahí dentro de su cerebro y un buen día sobre el escenario, en una función de teatro como tantas en su vida, cruza una puerta sin fondo, descubriendo que ha llegado al exacto fin de sus días como actor. Bloqueo Definitivo. Con la desgana, la tristeza, la humillación que rodea este suceso es con la que penetra en el mundo blando de sus recuerdos, en este estado conoce a los fantasmas que le pueblan. Estoy harto de la división, de estar siempre desgarrado, otro grito interior que se escapa por los poros de Cleave. La propia casa de su infancia actúa como proyector, como pantalla, se ve que lo que aparece por un lado se desvanece por otro pero el lugar le agrada, rápidamente establece una complicidad con el entorno “Me quedé escuchando, y me pareció que el silencio también me escuchaba a mí” , “.. cuando algo, que no fue un sonido, sino un tensarse de la atmósfera del cuarto, me hizo volver la cabeza..” “ En esta casa se espera algo de mí, algo se me pide..” 

A ratos me he sentido como la turista que visita el templo, un templo vagamente familiar, la voz de su autor resuena firmemente a través de la de Cleave y me estremece, fascinada, como una corriente de aire frío, una puerta abierta en el templo, allá al fondo “..Por un momento me sentí poca cosa, un accidente en aquella mirada, como si me dieran, por así decir, un golpe de refilón o me lanzaran un beso despectivo” . Pienso apenas en susurros, cruzo la infancia, la madurez de Cleave, no puedo decirle que tres años más tarde Anagrama publicará “Imposturas” y que lo que desde ya será pasado doloroso para él al final de sus cavilaciones en “Eclipse”, será el presente en el próximo libro de Banville.

Que Cass, su adorada Marina, su luz velada, hablará a través de sus propios labios, de su corazón, de la sensación contradictoria que le produce Axel Vander, alguien mayor que su propio padre, alguien que dormirá a su lado, que hundirá en su cuerpo frágil su talante, que escuchará el sonido de su insomnio, todos lo escucharemos de hecho “De día era esa imparable e inconexa cháchara puntuada por profundos silencios bajo los cuales se percibía el chisporroteo como de hilo de telégrafo de sus nervios a punto de estallar, y por la noche percibía su insomnio mientras estaba echada a mi lado, en la cama del hotel, su mente desbocada, montada peligrosamente sobre su pesadilla sin sueño, fuera de control ..” Alex, Axel, Banville juega con las piezas de argamasa del alfabeto y dota con nombres casi iguales a los dos protagonistas de la vida de Cass Cleave, apenas un aleteo de la lengua separa un sonido de otro, no ocurre así con el impacto que cada uno provoca en ella, los dos son un peso muerto que la ahogan.

Apartado: GENIALIDADES DE JOHN BANVILLE EN ESTE LIBRO. Cuando se refiere a la insatisfacción con que contempla su bagaje de lo vivido “Me pregunté cuándo ocurrió exactamente el momento de catastrófica falta de atención en que se me cayó la copa dorada de mi vida y dejé que se hiciera añicos” , también “¿Cómo he conseguido acumular tanta confusión en mi vida, al parecer sin esfuerzo, o sin ser del todo consciente?.. Es una sensación como de vértigo..” . Sus intenciones al llegar a la casa “Estar atento y vigilante ante todo, no caer nunca en la complacencia, resistirme a caer en los hábitos, ésos eran mis objetivos al venir aquí. Me pillaría in fraganti en el acto de vivir; solo, sin público de ningún tipo, dejaría de actuar y simplemente sería

Su relación con Lydia, su esposa, un altibajo coronado por el hastío actual “ En sus mejores tiempos ella misma se asustaba de la vehemencia de sus denuncias. Nos gritábamos hasta bien entrada la noche, sobre un campo de batalla cubierto de cristales rotos y donde se arremolinaba el humo de los cigarrillos y los vapores del alcohol, y despertábamos a la luz cenicienta de la mañana, con una amargura salada en la boca y la garganta dolorida de tanto beber y gritar. Entonces, entre las sábanas, alargábamos una mano temblorosa, sin atrevernos a mover la cabeza, y uno hacía una pregunta con voz vacilante y el otro respondía con una áspera palabra que le tranquilizaba, y los dos nos quedábamos allí tendidos, haciendo recuento de nuestras heridas, sorprendidos de que la guerra hubiera acabado y aún respiráramos” .

También hace una reflexión que me parece de marco. Por ese motivo entre muchos otros, pero atravesado éste en mi garganta como el hueso en V del pollo durante mucho tiempo, se terminó mi matrimonio hace unos años.“¿Dónde está su sentido del deber, me refiero al deber de decir algo en serio y tras haberlo dicho, atenerse a ello? Miré la foto de John Banville en la portada interior y le envié una sonrisa cómplice. El gusto que me dio leer algo semejante.

Destacaría también la tarde que Cleave siguió a Quirke para saber dónde vivía y tras rodear el pueblo llegó otra vez a su propia casa. Me divirtió muchísimo ese desconcierto, saber que tenía un okupa semi-visible en casa. Cuando lo desconocido se transforma en pocos segundos en cierto, en tangible, produce el mismo vértigo que ver nuestra propia imagen en un espejo salido como de la nada, con el que no contábamos y esa figura tan familiar, tan exacta a nosotros es de pronto, la nuestra. Termino ya con la tristeza de Alexander Cleave por la súbita muerte de su hija, una mujer lírica por encima de todo. Cuando la impotencia se agarrota en uno, surgen ideas como “incapaces de dar crédito a la crueldad del pintoresco paisaje que nos rodeaba” y se refiere al implacable ritmo del mundo, imparable tras una tragedia personal que sólo afecta a quien la padece pero que permite a los demás seguir con su vida, riendo, gritando, derrochando energía “nos llegaban las voces de unos niños jugando en alguna parte, en algún patio retirado, y nuestra hija estaba muerta.” . Alexander reflexiona sobre el alivio que puede suponer a Cass perder de vista su caos mental, a los demás.. y sentencia con “Así es cómo la razón, en el pesar, formula su lógica afligida” como un acto ejecutado por la mano de la propia Naturaleza, una frase que puede parecer algo difícil al principio pero que encierra una verdad inmensa que cuando somos Todo y Parte nos negamos a reconocer.

Cierro este post en un día tan triste como hoy para mis amigas A y C, y para mí por su dolor, con mi propia reflexión sobre el tema. Creo que alguna gente no se muere nunca, desaparecen dentro de sí mismos para siempre, alcanzando un lugar, un estado, en el que ya no están para nosotros pero donde siguen dominando su destino, donde toman las riendas, siendo por fin lo que realmente desean. Mucho tiempo después, cuando la pena por ellos ya no nos atraviesa, cuando hemos aprendido a convivir con ella, con la Presencia de las Ausencias, es cuando podemos construir de nuevo su recuerdo, volver esa vista atrás, a veces empañada, a veces nítida o todo lo nítida que puede ser una vivencia que se va haciendo transparente, sentir inevitablemente la duda o comprobar un error en lo evocado, lo que Cleave explica como “ son los hilos delatores en los que la memoria clava sus uñas” , las lagunas en el recuerdo. Llegará ese momento dulce, mientras tanto envío desde aquí a A y a C el abrazo más reconfortante, largo y energético que pueda salir de mi cuerpo.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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6 respuestas a "Estoy harto de la división, de estar siempre desgarrado.." (2)

  1. Paky dijo:

    Buen fin de semana Angeline. Que seas muy feliz. Un abrazo,Paky

  2. Antona dijo:

    Buen findesalu2 amiga

  3. Angéline dijo:

    Buen fin de semana chicos, a ver si toca por fin descansar un poco. Un beso.

  4. Querida Angéline, de Banville ¿qué orden me recomiendas seguir?: Eclipse primero por haber sido escrito antes ó Imposturas antes como hiciste tú?. Veo que has comenzado con el último de Auster, yo estoy con Tommaso y el fotógrafo ciego (qué bien escribe Bufalino, verdad?) y para este mes tengo La piel fría de Sánchez Piñol, Velocidad de los Jardines de Eloy Tizón y Reo de nocturnidad de Bryce (con los tres primeros me apremia el plazo de la biblioteca y con el último el grupo de lectura). Creo que después de Bryce volveré a Auster y sus ojeras, ya empiezo a tener mono (no es genial parar la lectura y volver a la foto de la contraportada?, aunque creo que en este libro sale un poco desmejorado si no me falla la memoria…)Y Banville también caerá cuando pueda.Mucha fuerza para A. y C. y un beso muy gordo para tí, hadiña.

  5. Angéline dijo:

    Iré por partes, Princesa. De una forma egoísta te recomiendo que leas antes Eclipse que Imposturas. Alexander Cleaver es un personaje especial pero Axel Vander de Imposturas es ¡BRILLANTE!. Sólo te recomiendo este orden para que Axel brille más, es un hombre mayor y extraño pero es un personaje magnífico, Banville me dejó con la boca abierta, ¡qué poderío!,este libro sí eclipsó con creces a otros que leí en el pasado.

  6. Angéline dijo:

    Y ahora no puedo evitar decir ¡qué suerte que estás leyendo a Tommaso!, dale recuerdos de mi parte, por favor. Cuando leí ese libro viajé al interior de la historia y fuí viviendo con él paso a paso su aventura. Qué hombre. Le recuerdo con una ternura inmensa. Cuando conté mis impresiones en la blog tuve que cortar por lo sano para no escribir un testamento pero es que había tantas cosas que decir..y fue tan divertido.. Tommaso es un cielo. No he leído a los otros dos autores pero Bryce es otro de los elegidos. Es el padre de Martín Romaña, mi Martín del alma. Auster desenrolla con cuidado su muestrario de historias, enlazadas como una trenza de múltiples cabos pero cómo contentarte con un lago cuando has visto el mar. Eso ha sido John Banville para mí, una cascada rompiendo sin preaviso ante mis ojos, olas potentes arrastrando su dominio del instante, cada mínima descripción, el simple acto de entrar en un coche, afeitarse, todo es especial en Axel Vander. Y uno se siente pequeño y mediocre a su lado. Gracias por la fuerza para mis letras amigas y por mi beso gordo. Un beso mágico para tí.

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