El efecto Kureishi (1 de 2)

Nos dieron seis textos para apreciar el estilo de cada escritor, había que elegir uno, el que más nos gustara. El profesor del taller cree que cinco elegimos a Kureishi porque el suyo era un texto sencillo, de fácil comprensión. No sé los otros cuatro pero yo me quedé con ese porque no pude apartar los ojos de él. “Esta, pues, puede ser nuestra última tarde como una familia honesta, completa e ideal, mi última noche con una mujer a la que conozco desde hace diez años, una mujer sobre la que lo sé prácticamente todo y junto a la que no quiero seguir más tiempo..” “Sentado en el borde de la bañera, contemplo a mis hijos, de cinco y tres años, cada uno en una punta” “Mañana haré algo que les dolerá y les marcará..” Así comienza la historia de “Intimidad” de Hanif Kureishi, con el deseo de Jay, su protagonista, de terminar con la mediocre vida familiar que lleva hasta el momento y dar el salto a otro tipo de existencia, quizás menos cómoda y funcional pero mejor en esencia.

Parece terrible, irresponsable, digno de una persona sin corazón, de un desalmado o de un terrible egoísta, ah.. ¡cuántas cosas de este estilo diría una persona con dos dedos, ¡no!, con tres dedos de frente, de las sólidamente establecidas en la sociedad! Alguien con las reglas del juego bien claras, de las que antes se sacrificarían a ellas mismas con tal de que los niños no paguen su insatisfacción. Estoy rodeada de gente así, su descalabro se va colando a dosis mínimas al principio en sus buenas intenciones y termina supurando en forma de bronca desproporcionada, en recetas de tranquilizantes, en pura impotencia cuando sus hijos adolescentes reclaman su absurdo derecho a ser maleducados, a gritar por todo, a exigir que se les dé sin dar nada de sí, a conseguir los bienes materiales con los que cuentan sus amigos para no ser menos y todo ello sin el mínimo esfuerzo por su parte para ganarse ningún premio. (De pronto recuerdo la teoría del buen doctor en “Sostiene Pereira”, el yo hegemónico dominando nuestra mente hasta que otro yo lo desplaza, las consecuencias de no permitir que esto suceda)

Si el que abandona el nido es el padre, es un cabrón; pero si es la madre, entonces es una auténtica hija de puta. Así están las cosas por ahí.

La vida de Jay y Susan no parece diferente a la de otras parejas con hijos pequeños, su nivel económico es alto. Su casa está dotada con todo lo necesario y más “en todas las habitaciones hay grandes sillones, televisores, teléfonos, pianos, cadenas de música, los últimos números de las revistas y los libros más recientes..”, la nevera está llena, los niños atendidos, el tiempo debería pasar felizmente para ellos como para el resto de las parejas que siguen este esquema pero no es así. Entre Jay y Susan hay una brecha que se agiganta cada día que abren los ojos en la misma casa. De ahí las cábalas, ese intenso monólogo de Jay, el por qué de todo lo que le rodea, la importancia final de lo que tiene, lo que necesita, los mínimos para no tener que marcharse. Susan.. haz algún esfuerzo esta noche para retenerlo, mírale al menos, dale una pequeña muestra de que te interesa algo, si es que te interesa realmente. Se va.. Uno puede adorar a sus hijos y odiar a su pareja, decidirse a romper el tándem y terminar viendo ese daño inevitable a los pequeños como un mal menor. Aunque parezca una aberración.

Lo terrible es descubrir un día que tu pareja puede vivir perfectamente en ese sinsentido, que su falta de iniciativa, su insatisfacción las reduce al nivel de una anécdota, que podría seguir in eternis echando de menos algo mejor sin necesidad de cambiar nada de lo que tiene en ese instante de su vida, aunque la aborrezca. Que le llega con recriminar, ser agrio y combativo en las horas bajas, indiferente el resto del tiempo, engañosamente dulce y servicial cuando quiere algo. Que no puede soportar tus éxitos, la mínima porción de algo que te haga feliz fuera del redil y por ese lado descarga sus frustraciones, creyendo que jamás tendrás las agallas para recoger tus bártulos y marcharte, llevarte a los niños bajo el brazo y empezar una vida nueva en otro lugar, sin su apoyo, su magnífica visión del mundo, su, su, su..

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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6 respuestas a El efecto Kureishi (1 de 2)

  1. Olvido dijo:

    El costado se torna azul, las mandíbulas y las branquias rojas inyectadas en sangre. Entre las particularidades del arenque también cuenta que su cuerpo muerto comienza a fulgurar en el aire, Esta curiosa fuerza lumínica parecida a la fosforescencia y sin embargo radicalmente distinta, alcanza su apogeo pocos días después de la aparición de la muerte y mengua según el pez va descomponiéndose. Durante mucho tiempo, incluso creo que aún el día de hoy, sigue siendo inexplicable la razón de la luminosidad de los arenques muertos”Sebald en Los Anilllos de Saturno

  2. Angéline dijo:

    Quizás les ocurra lo mismo que a los recuerdos, tienden a ganar brillo en la distancia. Gracias por dejarme el fragmento, Olvido. Un saludo.

  3. "RigÄn" dijo:

    atado,sujeto,amordazado en esta prision placer maldito-atame cariño- soy feliz. estoy tan seguro aqui,he creado mi paraiso.Y mis diosesy mi cielo en un mundo imperfecto.-ahora qué… Que me queda?, Aun puedo irme.Sería tan facil.Según iba leyendo. Besos.me gusta tu nuevo avatar.

  4. Angéline dijo:

    Ella le dijo cuando se conocieron <>Si me quieres, aquí me tienes, puedo ser tuya..<> pero no fue exactamente cierto. John Lennon cantaba “nada va a cambiar el mundo” y hacia la noche las almas en conflicto resuelven sus enigmas en un doble o nada. No hay espacio para la ternura entre tantas dudas. Me alegra que te guste la foto. He encontrado algo más de dos minutos de verdadero delirio a la guitarra. Ritchie Blackmore releva a Santana en el video. Besos, Angel.

  5. Un beso muy fuerte. Espero salir pronto del taller, la hojalata tenía muchas abolladuras y están tardando en repararla.

  6. Angéline dijo:

    Saldrás pronto, más brillante que nunca, ya verás. Todo sigue su curso, sin prisa pero sin pausa. Cuando te des cuenta irás despidiendo destellos por la calle (más que ahora)con una piel nueva. Un beso grande.

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