In the mood for..Wong Kar-Wai

Con el ala aleve del leve abanico.. así se ejemplifica la aliteración, figura retórica que consiste en repetir sonidos acústicamente semejantes para crear un efecto de musicalidad. Las caderas de Maggie Cheung (Li-Zhen Chan) podrían unirse a la música de Shigeru Umebayashi y crear el mismo efecto acústico: música. Desde el principio cualquier otro sonido que su balanceo mudo está de más. Tampoco hay mirada más gráfica que la de Tony Leung (Chow Mo-Wan). La historia no es nueva, ella está casada, él también. Ella quiere a su esposo, él a su mujer. Ella trabaja como secretaria en una empresa, él es redactor de un periódico local. Monotonía, hastío y soledad. Viven en habitaciones paralelas, pequeñas pensiones donde se hacinan los sonidos de sus múltiples inquilinos. El marido de ella viaja demasiado, la mujer de él también. Hasta aquí la soledad, en adelante la empatía.

”La señora Chan y el señor Chow

Hay una traición, dolor y una resignada actitud que desemboca en deseo, en tristeza, lealtad (en su faceta más pobre, la que uno da contra su falta de valor) y termina volviéndose renuncia, el nombre políticamente correcto de desolación, un sentimiento sin protección, de los que se despeñan por los ojos anegándolo todo. También hay habladurías, miradas sesgadas, condena y algún que otro sermón. Pero sobre todo hay una conversación permanente entre los ojos de sus protagonistas: la señora Chan y el señor Chow. No quiero contar explícitamente el argumento, sino animarles a verla. La sensación de que los sentimientos se acercan al abismo que los precipita es continua, hasta el final hay esperanzas de que algo terrible suceda.

Chow Mo-Wan (Tony Leung)

Conocemos fugazmente a sus parejas pero nunca les vemos en un plano frontal, no tienen cara, sólo cuerpo, cabello, espalda. Me produce una ternura inmensa la forma en que Chow habla de su mujer al principio, el relato de cómo guardaban los secretos los antiguos, su boca en la piedra. También la mano de la señora Chan acariciando en abanico la espalda de su esposo, sentados a una silla, en una de las reuniones sociales de los inquilinos en el salón. La imagen se filtra a través del hueco de la puerta, casualmente cruza ese espacio unos segundos la señora Chow, su vestido granate ajustado a un cuerpo escultural, como el de la señora Chan, balanceándose sensualmente al ritmo de Umebayashi.

Un secreto guardado en Camboya

Cada plano parece deslizarse sobre el siguiente, el rostro de Chow se gira lentamente hacia Li-Zhen cada vez que coinciden en las escaleras del mercado. La señora Chan, cuerpo largo y esbelto, recorre suavemente su rostro y baja el suyo. Cada parte de la película tiene un tema musical a propósito pero el tronco que los agrupa es la maravillosa melodía de Shigeru Umebayashi, “Yumeji’s theme”. No hay escenas tórridas de amor ni apenas contacto físico, Wong Kar-Wai es un maestro de lo implícito, veremos lo que él quiera que veamos, incluso aunque no lo muestre. Dejo el mejor link que he encontrado de una web oficial. Contiene entre otras maravillas tres videos breves (en quicktime)

98 minutos de auténtica belleza.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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4 respuestas a In the mood for..Wong Kar-Wai

  1. Angéline dijo:

    Y ese ensayo:– ¿Tienes una amante?– Estás loca– …Amén.

  2. Tempero dijo:

    (1)

    No hay escenas tórridas de amor ni apenas contacto físico

    Tórrido derrame en dos cuerpos amarrados.

    Te imaginas, Marisa, que te preguntase, ¿Te gusta aliterarte?
    Atrévete, descríbeme una escena de amor tórrido.

    (2)

    lealtad (en su faceta más pobre, la que uno da contra su falta de valor)

    Fuera del marco militar y político, la palabra lealtad me llena. Pero, esa que anuncias, triste lealtad sería, por llamarle así, vamos que la lealtad es al superglue lo que la falta de valor a una barra de pegamento.

    Beso.

  3. Angéline dijo:

    (1)

    Te imaginas, Marisa, que te preguntase, ¿Te gusta aliterarte?
    Atrévete, descríbeme una escena de amor tórrido

    No me cuesta imaginar esa pregunta, y casi imagino también la cara que pones cuando la haces. Bueno, si se trata de aliterar, aliteremos. Escena tórrida.. veamos.. ¿qué tal “Candentes caricias consuman cálidos caprichos codiciados”? A la tercera vez que lo lees despacio tiene más sentido. De todas formas, prefiero la narrativa para las escenas tórridas, o la vida misma.

    (2)

    lealtad (en su faceta más pobre, la que uno da contra su falta de valor)

    Esa triste lealtad no la he puesto yo ahí, es la que el señor Chow y la señora Chan ofrecen a sus parejas, una lealtad que éstas no merecen y que ellos no pueden dejar de ofrecer porque les falta valor para ser leales consigo mismos y amarse, que es en definitiva lo que desearían hacer.

    Un beso férvido (ahora sí)

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