Cosas que quisiera saber

Se llama A.M.Homes y ha conseguido otro pecho fiel (el mío) sobre el que estampar su dedo en golpes serenos y contundentes. Touchée..

A.M. es Amy Michael. Su nombre es bien conocido en los círculos literarios de varios países, quizás a raíz de su novela “The end of Alice”. En Estados Unidos provocó el estupor del sector más conservador, en el Reino Unido fueron más lejos, intentaron prohibirla. El argumento es perturbador, revuelve conciencias y crea el pánico en una sociedad como la británica, en la que la palabra “pederasta” levanta ampollas. Señorita Homes escribe usted muy bien pero elija otros temas.., casi puedo oirlos. Parece ser que Amy es una mujer que guarda celosamente su vida privada, le gusta ilustrar la contratapa de sus novelas con fotos de su juventud, tiene un carácter fuerte y las ideas claras. Vive en Nueva York, es profesora en la Universidad de Columbia y colabora en Art Forum, Vanity Fair y New Yorker.

Sacar conjeturas o intentar hilar la estructura compleja de sus libros con su vida personal no es más que un viaje perdido. Se ha hartado hasta la saciedad de decir que sus creaciones son ficción, que lo que más le gusta de ser escritora es utilizar su imaginación y que cualquier parecido con la realidad es sólo una manera de enfocar la vida y saque usted sus conclusiones pero prepárese para escuchar que quizás esté equivocado. Ella sólo cuenta una historia, usted extrae la moraleja si cree que la tiene.

Lo cierto es que sus relatos tienen un poder incendiario, no es sordidez sino una posibilidad más a tener en cuenta. No habíamos pensado que podía suceder así, de esa forma. Y resultan inquietantes ciertas actitudes, más que la perversión diría la falta de caridad, la ausencia de piedad en quien suponemos que ha de tenerla. Una hija ha de estar más pendiente de su madre que su yerno (“Lección china”). Es de ella de quien esperamos el auxilio que la madre necesita, no de él. No puede ser ella la que le de la espalda, no está en el guión de las buenas costumbres que los hijos se desentiendan de los padres. Ni que practiquen el sexo oral o anal con sus amigos del mismo sexo (“Los niños prodigio”) en su adolescencia.

Georgica quiere tener una hija, no un marido. Para ello espía a las parejas que retozan por las noches en las playas, espera a que terminen, se vayan y se inyecta el esperma que previamente recoge de los preservativos recién abandonados, repletos de vida. Son socorristas, chicos jóvenes, algunos de instituto, fuertes, saludables. En ningún momento le preocupa otra cosa que no sea engendrar ese hijo. A nosotros nos vienen a la cabeza los nombres de enfermedades terribles, ella simplemente recoge esperma y se lo introduce en la vagina.

La novia de Steve (“El remedio”) asiste, impotente, al derrumbe de su relación con él. “Tiene que ver con contenerse, con reprimirse. Tiene que ver con estar paralizado. Tiene que ver con el pánico. Tiene que ver con darte cuenta de que no entiendes nada, de que algo tiene que cambiar. Tiene que ver con cosas que se desmoronan. Tiene que ver con la ruptura..”. Eso dice, acertadamente. Por ello va a visitar a sus padres, la intención es hablar con su madre y pedirle consejo. En lugar de ello conoce a Ray, un extraño personaje incrustado en sus vidas que les procura bienestar y confianza. Alguien que se ha instalado en su casa y sus rutinas llenando de felicidad cada uno de sus días, una suerte de carambola de nuevas aficiones que renueva a los viejos, le da un sentido al tiempo que viven. Para su hija esto es antinatural, catastrófico y terrible. No es el orden lógico de las cosas, toma una decisión por su cuenta.

También hay una suegra con un chip implantado en su cerebro y un GPS que la controla cuando se pierde (“Lección china”). Un hombre que desea morir pero no acaba de conseguirlo. Su novia, enfermera, minimiza el alcance de esta angustia provocándole una mayor si es posible (“Mantengan la calma, por favor”). “No molesten”, es uno de mis favoritos. La mujer del narrador tiene cáncer. Es médico y sabe cómo será el proceso. Discuten en la misma línea que antes de conocer el fatal diagnóstico, ella zanja su parte argumental con frases como “tengo cáncer, puedo hacer lo que quiera”. No es el tabú de la enfermedad maldita. Ella exige el protagonismo en su pareja y no se amolda a nada porque tiene cáncer. “Señala a alguien afuera. – ¿Ves a ese idiota que cruza la calle frente a un camión: ¿por qué no tiene cáncer él?” El final es muy bueno, una ironía que ya nos es familiar tras los otros relatos. Esa forma de terminarlos, tan imprecisa, tan en el aire. No son exactamente finales abiertos pero da esa sensación, potenciando la turbación que producen algunos.

“Cosas que debes saber” ha pasado a mi colección de favoritos. Creo que Amy Michael Homes merece la pena y mucho, me fascina su estilo, la frescura, desfachatez y rotundidad con que construye cada relato. Estoy de suerte, sin duda. Como lectora me encuentro en un momento en el que necesito ir más allá de la exposición de los hechos, buscar ese dato surrealista que conforma la vida del ser humano y que pocos escritores se paran a retratar. A.M. Homes colma mis expectativas. Poco a poco iré leyendo lo que se ha publicado de ella en España. La he puesto en mi lista de “Seguirle la pista de cerca”, como a David Means, los dioses hagan que se publique pronto un nuevo libro de él en España. Allí estaré yo incendiándome de impaciencia en la cola de la caja. Dejo el link de una entrevista muy curiosa que le hicieron a Amy. Genio y figura..

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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4 respuestas a Cosas que quisiera saber

  1. "RigÄn" dijo:

    No se que hice pero el post anterior se borró. Decia…. que espero tu visión sobre los cuentos irreverentes de Ami.Besos.

  2. Paky dijo:

    Hola amiga, he pasado por tu casa por si habías regresado. Ya me he puesto al día. Te deseo buen fin de semana. Se feliz!Pakyhttp://www.miradas.it

  3. Angéline dijo:

    Me ha dado pena terminar el libro, Angel. La verdad es que se puede aprender mucho de ella. Voy cambiando el punto de mira de lo que deseo hacer, un poco más a la izquierda, a la derecha.. Todos ellos, los favoritos (David Means en la lista, por supuesto)son buenas influencias para mi. Brindo por ello. Un beso.

  4. Angéline dijo:

    Feliz semana, Paky. Un abrazo.

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