Un concepto, una película, una esperanza.

La palabra es RESILIENCIA. Vale la pena mirarla bien, frotar un poco la cabeza de la R para comprobar que efectivamente existe, admirar esa pierna curvada hacia dentro de la S, la majestad de la L y las cabriolas que haría uno deslizándose por cada línea hacia la A, bajada de tobogán hasta el punto. Resiliencia. Es una palabra difícil de pronunciar, necesito moldearla entre la lengua un rato para hacerla familiar, al menos eso, familiar. Y ahora me empapo con el significado, me dejo caer de rodillas y le abro la camisa para que me impacte de lleno, no quiero paciencia ni estoicismo, ni buena voluntad, ni resistencia. Quiero una dosis vital de Resiliencia, y ya me encargaré yo de infectar a mi alrededor a todo cuanto ser quiera bien.

(Comentarios de Manuel Antín / Director de la Universidad del Cine, tomados de la página “Un minuto de silencio”: Se denomina resiliencia a la capacidad humana de superar traumas y heridas. Las personas no deben quedar encadenadas a los traumas toda la vida. La resiliencia permite obrar como antídoto, no es una receta de felicidad sino una actitud vital positiva que permite reparar los daños sufridos. La capacidad de ver lo que se tiene y no lo que falta no es negar la realidad sino hacer algo con ella a la espera de una nueva oportunidad.Relaciono este concepto ya con la película “Un minuto de silencio”. Se estrenó en España el 11 de agosto pero no ha llegado todavía a mi rincón geográfico. Como poco se me hace eterno ese momento ahora que he leído de qué va. Tiempo tendrá de decepcionarme o enternecerme pero si realmente la resiliencia funciona, encontrará en mí a una abanderada de la causa, no necesito más que un resto de energía para generar un cortocircuito. Y que me pare quien pueda..

Entregarnos al sentimiento de que no hay salida, a los designios del destino, no hace más que impedirnos recuperar la confianza en nosotros mismos. Someterse al destino, entregarse al destino, si bien evita las angustias de la incertidumbre no nos permite el despegue ya que nos anclamos a que nada cambie. Dejamos de ser vitales y echamos por tierra la posibilidad de reconstruirnos.

La resiliencia nos invita a seguir siempre, a no bajar los brazos, a mirar la mitad del vaso lleno. La confianza y la solidaridad de otros (ya sean amigos, maestros, familia) es condición para que cualquier ser humano pueda recuperar la confianza en sí mismo. No hay actividad más íntima que la labor de construcción del sentido de nuestra vida.

En el caso del film, nuestro personaje pierde su trabajo en la fábrica, debe trasladar a su familia a la montaña desde donde ven a la distancia la ciudad a la que pertenecieron, debe privarse de la TV, vender cosas, etc. pero mira lo que tiene, se tienen a ellos mismos, no se ubica en el lamento sino en otro lugar para pelearla, él vale la pena, los suyos valen la pena, su optimismo surge de una necesidad, de un apoyo familiar, de saberse columna vertebral de esa familia. No es ni loco ni negador, es un ser que da sentido a su vida y eso le da fuerza para torcer la realidad, con armas nobles, a la espera de su oportunidad. No lloran lo perdido. Con paciencia, con amor por la vida, con imaginación, disfrutan lo que tienen y van por más. Resiliencia: resistir y reconstruirse.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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5 respuestas a Un concepto, una película, una esperanza.

  1. ÓL dijo:

    A Benigni lo prefiero bajo las órdenes de Jarmush, pero sólo por la palabrita hemos de verla.Muchos besos.

  2. Angéline dijo:

    La llaman “comedia reflexiva”, he estado viendo un trailer. Quizás resulte almibarada pero tal y como va el mundo, a veces nos viene bien un toque de humildad para recordar la fragilidad de lo que vivimos, hoy en una casa con miles de comodidades, mañana en una chabola de los arrabales, y gracias. Va sobre la crisis del 2001 en Argentina y sus consecuencias, lo habrás visto a la par. Como con todo, extraeré la lección, a tus pantallas llegará el 27 de octubre. En cuanto a la Resiliencia, es la última palabra bonita que entró a mi vocabulario, sigo pronunciándola bajito cuando la recuerdo, mientras hago otras cosas. Ya le he tomado la medida exacta. Me gusta. Besos, muchos también.

  3. Odisea dijo:

    Y lo dificil que es ser resilente?Escribe hadiña me gusta mucho.Te invito al cine. Bicos.

  4. Angéline dijo:

    Es difícil pero sólo porque los demás se empeñan en combatir ese espíritu de lucha. Cuando no es así, el resiliente no hace más que lo que siente, lo que le brota. Y le duelen las desgracias como a cualquier otro pero tiene un compromiso ineludible con la vida y consigo mismo, salir adelante disfrutando no sólo del grueso de sus vivencias sino del detalle fino. Y sale adelante y es feliz de nuevo. Iremos a verla, pero yo te invitaré (y discutiremos por ello en la ventanilla de la taquilla como en todas partes) Besos.

  5. ÓL dijo:

    Diablos, no era Benigni sino su clon argentino, Eduardo Blanco…

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