Leyendo "El Lamento de Portnoy"

El año ha comenzado como a la de ¡tres y acción! dejando el tiempo justo para cada cosa. Me moría por leer esta novela con horas por delante pero también celebro haber tenido sólo muchos pequeños momentos de minutos que dan para leer un grupito de diez hojas antes de salir corriendo hacia otra cosa. A fuerza de hacerlo así, Alexander Portnoy se estira en mi diván imaginario por toda Coruña, aparece en cualquier momento del día suspirando por una shikse (término judío con el que se menciona de forma ofensiva a una mujer no judía), o torturándose con el aguijón moral que sus padres clavaron en él desde su más desvalida infancia, sus tiernos oídos escuchando todo lo que podría salir de los labios de sus progenitores, que no era precisamente poco.

Son sus peripecias, voy por la página 255, las que me hacen dosificar este alarde de memoria, rabia, fascinación y dominio del reproche. Alexander habla por su boca y la de varios millones de seres humanos tan desesperadamente resentidos como él. Le escucho como si yo misma fuera el doctor Spielvogel, mirando hacia la calle distraída, el barrio Weequahic en Newark cuando Alexander me habla exasperado con voz de niño; New York para el tono grave del Subdelegado de Igualdad de Oportunidades y la ironía con que explica hasta qué parte de su cerebro llegó el veneno de la punta del aguijón yid (judío). No quiero aplazar más tiempo las cerca de noventa hojas que me quedan, hoy toca premio, a la cama temprano con Alexander Portnoy.

(Fotografía: Chancellor Avenue. Weequahic district. Newark)

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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8 respuestas a Leyendo "El Lamento de Portnoy"

  1. IVAN dijo:

    uy,uy,uy…lo que me va a gustar este sitio.De momento ya te enlacé.Saludos

  2. Angéline dijo:

    Gracias por tu visita, Iván. Me gusta mucho tu página, quería decírtelo hace tiempo, la puerta es soberbia (los ojos), da gusto entrar por ella. El post de <>para cuándo un largo<>, me pareció muy tierno. Te deseo lo mejor, corto, largo, siempre un reto por delante. Un abrazo.

  3. ÓL dijo:

    Las coincidencias: ese es justo el libro que sigue después de Lituma en los Andes…Una más para celebrar.

  4. Anonymous dijo:

    HERMANN Hoy dos casualidades: 1.- al echar papel al contenedor veo un libro en buen estado: “La cultura del Renacimiento en Italia” de Burckhardt -del cual no había sabía nada-. Al llegar a casa y reanudar la lectura de los diarios de Jünger, me tropiezo con un párrafo que lo nombra. ¿no es casualidad?2.- Mi libro de “trayecto-ambulante” “El Lamento del Portnoy” llega a su fin de camino a casa. Abro este sitio, la casa de Angeline, y me encuentro el suculento comentario. ¿Qué más casualidades hoy?

  5. Olvido dijo:

    El estilo con el que Roth nos envuelve en la infancia y la vida cotidiana de Alex Portnoy, es directo, en primera persona , lineal pero juega continuamente y nos lleva a atrás y adelante como cuando se piensa. Eso es realmente lo que hace Roth, escribe como sin darse cuenta (o eso es lo que nos hace parecer) como cuando piensas. Es magnífica su escritura y su narración, delirante, amarga y salvaje. Me parece una gran novela.Tengo una teoría algo desquiciada y pensaba que en el Lamento de Portnoy los soliloquios del protagonista, bien podrían ser (en ocasiones) con su propio pene. Lo digo por el nombre de su psiquiatra Spielvogel ( pájaro juguetón). Son simplemente elucubraciones.Demasiado descabellado ¿no?.En fin…buenas noches Angéline

  6. Angéline dijo:

    Cuéntame eso, Oscar. Me dejas intrigada. Un beso grande.

  7. Angéline dijo:

    ¡Sin duda era un gran día! Lástima haberlo leído tan tarde. Un día de casualidades debe ser conjurado por fuerza para hacerse cargo de los deseos más profundos. Hay que pedir uno con los ojos cerrados y <>sentir<> que va a cumplirse. Gracias por tu visita, usuario anónimo (Hermann) y por contarme tus casualidades. También lo es que yo estuviera escribiendo acerca de ellas. Un saludo.

  8. Angéline dijo:

    Es una gran novela, sí. Hablaremos de ella, la introspección de Roth y su facilidad para comunicar. Buenas noches, Olvido.

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