"La imaginación es el músculo del alma" (Nabokov)

Acerca de “La verdadera vida de Sebastian Knight” (Vladimir Nabokov).

Estimado A:

Encuentro cierto paralelismo entre tú y la acción que narra nuestro querido X, el hermanastro de Sebastian Knight, a quien he bautizado para este post como Vladislav (como sabes ha evitado hablar de sí mismo y salvo el clásico “Fulano” que menciona en una de las entrevistas que mantiene para recabar información sobre Sebastian, no hay más referencias específicas a su nombre). Sin duda entonces ya te gustaba este libro porque te he visto fugazmente en algunos datos, como si el cámara que graba la trama de esta novela sintiera curiosidad por ti y se desviase de forma furtiva una fracción de segundo, colando una imagen subliminal entre el resto, para aquellas personas que alguna vez te han tratado, pudiendo reconocerte en pequeñeces que mencionaste como de pasada. Para no volver sobre la cuestión y darle a este viaje la dimensión que realmente tiene, es decir, la puntuación alta a su autor por tan admirable novela, elegiré como esa imagen tuya intercalada, a un hombre de traje blanco, sentado en una terraza de una plaza, media melena, libro en mano, palomas rodeando tu figura ensimismada leyendo. Y te iré viendo por momentos.

Y ahora sí, la primera parada ha sido para una foto solemne. Es cuando Vladislav se refiere a los pocos años que vivió Sebastian en su infancia con sus padres, lo más cerca que estuvo de tener una “familia” “Acaso conservaba ese recuerdo como un suave resplandor en el fondo de su vida”. Algunos psiquiatras se han hecho ricos gracias el alcance de este resplandor en sus pacientes. Pero por partes, y con ánimo de no extenderme mucho, la novela me ha parecido deslumbrante. Sé que lo he dicho varias veces últimamente y no lo indico en el sentido de que sea una “gran novela” al uso, con múltiples sucesos que dejen agotado al lector, sino como expresión gráfica de la luz que irradian estas páginas.

FUENTE DE RECURSOS

Es fácil tener una sensación pero muy difícil transmitir ese sentir. Esa es la labor de un buen escritor y Nabokov lo hace con una elegancia exquisita “De pronto, sin motivo explicable, le tuve una lástima infinita y quise decir algo real, algo con alas y corazón” , otro ejemplo: “sino el hecho mismo de luchar por ser y conducirse como los demás, cuando estaba definitivamente condenado al solitario confinamiento de su propia personalidad” y uno más agudo “Pero como no era así, no le quedaba sino la extrañeza de ser un cristal en medio del vidrio, una esfera entre círculos”.

Me llaman la atención también las frases en las que la acción se anticipa y presupone:
“ – [..] La cosa no duró mucho, felizmente. Tome uno de los míos.
Me tendió además el encendedor”
“Mi madre regresó y lo ayudó a levantarse, cuando tropezó y cayó de espaldas” (Me gusta este orden en el que no hay obligación de describir previamente la caída, esa economía de palabras tan atrayente)

BELLEZA DESCRIPTIVA Y PROYECCIONES

Hay un párrafo que me parece de una especial belleza “Claire entró en su vida sin llamar, como nos metemos en un cuarto ajeno por un parecido vago con el nuestro. Se quedó allí, olvidada de salir, habituada a las extrañas criaturas que encontró y tratándolas con cariño, a pesar de sus figuras sorprendentes. No tenía el designio peculiar de ser feliz o de hacer feliz a Sebastian, ni se preguntaba qué ocurriría en el futuro” y algunas frases muy gráficas “como si alguien hubiese abierto la puerta y las personas de la habitación hubieran saltado sobre sus pies, recogiendo nerviosamente sus paquetes” “Como un hombre sudando en un vagón de tercera” “Como un escolar cae dormido sobre sus deberes incompletos”

VOCABULARIO, PALABRAS NUEVAS, EXPRESIONES INTERESANTES

Palabras que he apuntado como no habituales o inexistentes en mi vocabulario:

– Vagaroso, Correhuela, Remedo, Urdimbre, Solecismo y por supuesto Mnemogénica, referida a Clare; una palabra que me ha gustado muchísimo y que alguien en internet la describe como “sutilmente adornada con el don de ser recordada”.

Frases interesantes: “Quiero ser matemáticamente preciso” y a continuación sigue describiendo nuestro Vladislav la historia de su hermanastro Sebastian. “Inventé un Dios suave”, aquí se llega a la típica escena en que uno promete al Supremo que hará lo que haga falta si éste le concede la gracia de..etc. Supongo que todos lo hemos hecho una o muchas veces. También cuenta un sueño de una forma absolutamente cinematográfica, como en tantas otras ocasiones durante el libro, y entremedias habla del “director del sueño”, corroborando ese carácter visual tan acusado que maneja con total soltura.

PARALELISMOS (PARA A)

He sorteado (primando la novela en sí) Estimado A, las veces que me has venido a la memoria. Quiero ser matemáticamente precisa, estos serían dos momentos principales “Olvídame ahora, pero recuérdame después, cuando haya pasado la parte amarga”. Se parece bastante a lo de la carta de dos amigos que han tenido una incomunicación, etc. Una vez besé a un hombre porque sabía escribir su nombre al revés. No imaginas qué me vino a la memoria. Nuestro patio de colegio, G, F, A y las famosas bragas Hello Kitty. Si es cierto que la imaginación es el músculo del alma, la mía está pletórica, la he ejercitado de muy diversas maneras a partir de entonces, desde el sarcasmo hasta la positividad. Tampoco he podido evitar comparar esta maravilla con “Pálido fuego”, una novela que me aburrió desde los inicios. Jamás entendí qué te atraía tanto de ella.

EL PERSONAJE DE SEBASTIAN

Siendo el centro de atención durante toda la novela (aunque se echa de menos que Vladislav entre en la acción y nos cuente más cosas sobre él mismo), Sebastian llega a ser como un acompañante habitual. Creo que es un personaje bien construido, arranques de genialidad al margen. Su personalidad intensa podría parecer taciturna en los momentos bajos, pero resulta abraiante (“sorprendente” en gallego) cuando está feliz. Es maravilloso cómo Vladislav desgrana uno a uno sus libros, con qué admiración lo hace (cualquiera de las historias que esboza es fantástica para seguir, me quedo con ganas de ver continuadas todas esas líneas argumentales) y un enfoque muy original hablar de la vida de Sebastian con esos toques de complicidad que nos envía de vez en cuando, como si todos lo hubiésemos conocido. La trágica muerte de su padre (otro personaje bravo, intenso y breve) y las circunstancias de ese fallecimiento (un duelo) le convierten en el personaje estigmado del que podemos esperar cualquier tipo de comportamiento. Pero si por algo le recordaré es por su condición de “observador”, admiro a la gente que considera y archiva cuanto ve.

PARALELISMOS Y RITMO COMÚN

Vladislav habla de Cambridge y lo que ha recabado de Sebastian allí “ Pero lo que más le gustaba era andar en bicicleta en la oscuridad por un determinado sendero, en la pradera”. No he podido evitar recordar un breve viaje que hice a Cambridge hace años, la bicicleta que alquilé, como tantos estudiantes de idiomas, y lo que me divertía pedalear de noche hasta la casa de mi landlady. Aunque Sebastian sea un personaje de ficción me gusta pensar que quizás circulamos por el mismo sendero. Quizás nos cruzamos entre dos sombras, él en la mente de Vladislav, yo en mi futura estancia en el relato de Marina McCurdy, uno de mis personajes.

Pero sin duda debo hablar del “Ritmo común”, una suerte de empatía que existe entre la gente y sus actos, algo sorprendente. Vayan por delante estas palabras, cito a Vladislav comparándose a Sebastian cuando habla del ritmo común “No quiere decir esto, que compartiera con él su riqueza espiritual, la variedad de su talento. [..] la diferencia entre su capacidad de expresión y la mía es comparable a la que existe entre un piano Bechtein y el organillo de un niño” pero también “ siento que, a pesar de que su talento está más allá de mi alcance, los dos poseíamos determinadas afinidades psicológicas”. Y a esto voy. Estimado A, del lado del organillo, he encontrado un ritmo común entre la pronunciación de las letras de Vladislav y mi alfabeto erótico. Eles, emes, uves, los dos nos hemos fijado en lo sensual que resulta fijarse cómo las pronuncia la gente (para mí además las tres palabras tienen forma de motos, incluida la propia palabra moto). Con los números, cuenta Vladislav, la cifra 1936 le recuerda el reflejo de un nombre en un estanque. También yo veo estas cosas. Pero sobre todo, ritmo común con esta frase en la que se pregunta qué pensaría Sebastián cuando se detenía en uno de sus paseos en bicicleta “¿en qué cosas? ¿En el peso terrible de una gota de rocío? ¿En la belleza desgarradora de un guijarro?” Es curioso. En mi relato “Volviendo de ir” hablo de una gota inmensa suspendida a poca distancia de la cara de Carlota Dupris, la protagonista. Dentro de la gota flota un guijarro, lento, como fosilizado. Finalmente la enorme gota estalla sobre ella. He leído el libro de Nabokov estos días pero escribí este relato hace más de dos años. Lo sé, lo sé, el piano y el organillo pero hablo del ritmo común y nos hemos fijado o pensado en ese tipo de cosas que a otras personas no llaman la atención.

Finalmente, alguien acusa a Sebastian de ser un autor engreído e irritante y dice que sus libros “no hacen pensar” porque no plantean incógnitas, se muestran al lector resueltos, por decirlo de alguna forma. Su “Verdadera vida” en cambio me ha proporcionado a mí gratos momentos para pensar en muchas cosas. Y para recordarte, Estimado A, ya que te gustó tanto esta novela, en cada frase sorprendente, en cada momento reseñable, con tu traje blanco, sentado en la plaza, leyendo tu libro, rodeado de palomas, ensimismado, tu media melena moviéndose con la brisa suave de un día gris de otoño, cada año más y más lejos. Terminando ya, con la novela. La última escena, cuando Vladislav inventa un Dios suave, resulta conmovedora. No podemos hacer otra cosa como lectores que ser miradas suaves y comprensivas aunque le hubiera abrazado de haber podido. También me parece un acierto que la velocidad de la trama aumente hacia al final. En resumen, me ha parecido un buen libro, un libro bueno, para leer con detenimiento, especialmente en cada expresión lírica. Como un libro de poesía.

(Todas las pinturas son de Albert Edelfelt (1854 – 1905)

Anuncios

Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Viajes por las novelas. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a "La imaginación es el músculo del alma" (Nabokov)

  1. CEci dijo:

    “y nos hemos fijado o pensado en ese tipo de cosas que a otras personas no llaman la atención”Tres breves líneas que te definen como lectora -y escritora-, Angéline. Dijo Buffon que el estilo es el hombre y el tuyo es muy muy personal -aunque esto sea una tautología- e innovador. Ves más allá que la mayoría en detalles intrascendentes para los demás. Me has sorprendido con este post sobre esta novela, que por cierto, no conocía. Felicidades por el post. Besos

  2. Angéline dijo:

    Gracias por el comentario, CEci. El post se escribe solo a medida que paso por las anotaciones que tomé. David Kepesh, el protagonista de la novela de Philip Roth que leo ahora, se da cuenta de que los pasajes de Chéjov que resalta a sus alumnos parecen “alusivos a sus propias dificultades” en el momento en que está viviendo. A mí me pasa algo parecido. Hay cosas que me llaman la atención por afinidad, otras porque parecen consejos mudos, ese tipo de encendido de bombilla cerebral que no se esperaba y asombra; y muchas otras por miles de diferentes razones. Me gusta visualizar cuanto leo y hay veces también que las cosas no cuadran, otras simplemente me desarman por su belleza o la maldad que las conforma. Yo también albergo extrañas criaturas en mi mente, llegaron y nunca más se han ido. Estimado A es una de ellas. Un beso, CEci

  3. CEci dijo:

    Y una vez más… aquí estoy para defender el placer de la identificación con lo leído, de la mano, yo también, del Maestro Roth:-¿Qué otra cosa has subrayado?-Lo que todo el mundo subraya –contestó ella-. Todo lo que dice “yo”.“La lección del maestro”Zuckerman encadenadoPhilip Roth

  4. Lentitud dijo:

    Quizá lo que voy a decir suene algo estrambótico que no viene mucho a cuento, pero este texto Angéline, la forma de enfocarlo, de abordar el libro, y ese “tipo de cosas que resaltas que a otras personas no llaman la atención” que tan agudamente ha resaltado Ceci, me recuerda a la muy personal manera que hacía crítica cinematográfica André Bazin. Tenía una envidiable habilidad para unir su tremenda intuición a un estilo de hacer crítica innovador, donde antes que el sesudo, y muchas veces frío y distante, razonamiento, se percibía, como aquí, la pasión por lo visto. En este caso, lo leído.Un abrazo.

  5. Angéline dijo:

    Hola Ceci. Yo también tengo mis ejemplos. “Y nada era suficiente. Todo se aproximaba, estaba en camino, a punto de ser..” (John Banville “El libro de las pruebas”)“¿Dónde está su sentido del deber, me refiero al deber de decir algo en serio y tras haberlo dicho, <>atenerse<> a ello? (John Banville. “Eclipse”)La primer cita por afinidad, eso es así siempre, está ahí. La segunda me llenó de gratitud. Una especie de “justicia divina”, como si me dieran la razón al fin en aquello.Un abrazo, CEci.

  6. Angéline dijo:

    Confieso mi ignorancia en la crítica cinematográfica, siento no conocer a André Bazin pero me conmueve el comentario. Todo es un poco cine en la vida o al menos muchos sucesos, historias, se pueden convertir en un guión digno de ser filmado. En literatura, son “tramas” a las que puedes subirte en marcha y participar en ellas aunque solo sea como testigo. Yo disfruto viajando por las novelas, pero siempre digo que de las reseñas se encargan los entendidos, yo no lo soy, no he estudiado teoría literaria ni me interesa posicionar al autor en algún lugar entre sus contemporáneos. Intento escuchar sus pulsaciones, eso sí, descubrir la motivación, estimular mi propio debate interno, saber cómo sienten los demás. Admiro el estilo de algunos autores, no puedo dejar de contarlo en cada uno de esos viajes, desde el entusiasmo muchas veces. Un abrazo, Lentitud.

Comenta si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s