Días de Martin y Amis

En la página 258 de “La información” de Martin Amis no pude resistirme más y busqué alguna fotografía suya en internet. Ah, sí. Por supuesto que sí.. Así tenía que ser. Rostro duro, entre insolente y altivo. Como esculpido. Labios categóricos, mirada despiadada. Son incontables los guiños que puedo haberle hecho durante ese casi cincuenta por ciento del libro, las veces que me he dicho qué bueno. Lo extraordinariamente difícil que es soltar este libro en los pocos minutos que puedo leerlo en varias fases cada día. Cuatro o cinco hojas en un descanso de café a media mañana, otro tanto al final de la comida y más o menos eso antes de desconectar del mundo cada noche.

Martin Amis

Pero lo cierto es que Martin Amis, o más concretamente Richard Tull, vive conmigo desde hace un tiempo. Viene a mi lado o yo voy al suyo durante el día y estoy tan acostumbrada a volver cada poco a sus andanzas, sus desvaríos, sus toques de genialidad que me siento injusta leyéndolo tan a pequeños sorbos, cuando lo que debería hacer es posponerlo hasta el domingo, terminar un trabajo pendiente y sumergirme de lleno en el Londres de Steve, Trece, Richard, Gwyn, Gina, Demi, Anstice, el Parque Mierda de Perro, los sueños, la vanidad, la envidia, etc.. Hacía tiempo que un libro no me divertía tanto, aunque le creo capaz de cualquier cosa en lo que me queda. Señor Amis, alucinada me tiene. No puedo posponerlo, ¿para qué castigarme? Y menos ahora que he llegado a la delegación imaginativa, un concepto tan fresco, delirante y cómico que nos hermana al resto de los mortales en lo que podría ser el reverso de la realidad, todo aquello que nos falta. El yo sustituto, el supersuplente. Ese que en nuestra fantasía se encarga de llegar a donde nosotros no podemos. Y ya puestos, nos confiere cualquier naturaleza, la libertad de los deseos, éxtasis a la carta. Qué más se puede pedir.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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