"Dejar una huella en el mundo.. " En lugar seguro. Wallace Stegner

Compré esta novela después del post que CEci le dedica en su blog. Me decidió sin ninguna duda que los personajes fuesen tan carismáticos y tener por delante 378 páginas de culto a la amistad. Porque de eso va este libro. De la sencilla, espontánea y visceral amistad entre dos parejas durante al menos treinta y cuatro años: los Morgan (Larry y Sally) y los Lang (Sid y Charity). De su progresión, un tanteo mínimo antes de reconocer haber sido conquistados (en su variante más potente, la fascinación) y el posterior desarrollo de esa amistad durante más de tres décadas, con todos los altos, bajos y medios que ello conlleva. ¿Qué tiene de especial esta trama? Ellos. Ellos son los especiales. Jóvenes al principio, finales de los años treinta, emprendedores, Sid y Larry dan clases de literatura en la universidad de Madison (Wisconsin), Sally y Charity acaban de descubrir que están embarazadas de prácticamente el mismo tiempo. La velada en casa de los Lang, a la que han sido invitados los Morgan como bienvenida a Madison entre otras parejas de profesores y sus esposas, parece no querer terminarse, no si ello conlleva que los Morgan salgan por esa puerta igual que el resto. Quedaos un poco más, ¿podéis? ¿qué tal algo más de treinta años? ¿toda una vida?

¿Reconocen esa sensación? El no querer que el día concluya, que la reunión se disuelva, que estos o aquellos se vayan, que termine ese momento tan especial en el que parece que dos parejas son una, que han hallado en los otros el complemento a ellos mismos, la afinidad, la empatía. Felicidad, no hay otro modo de ver la total aceptación, el encajar de las piezas, aunque uno se lo tome con cautela al principio, que es lo que les sucede a los Morgan, recién llegados, huérfanos de afectos externos, con poco más de cien dólares por toda fortuna hasta que Larry cobre el primer mes. Un mes que ha sido diseccionado para la economía como el resto del año y para el que Sally reparte cada dólar con artesanía financiera, modelando cada concepto de forma que el dinero se estire, compacte, recomponga y suelde. Lo que se hace tantas veces cuando uno va justo de dinero, estirar la masa hasta dejarla casi transparente antes de freír, tocando de ese modo a tres en lugar de a uno, y haciendo del aire un amigo cómplice en nuestros estómagos, parte de la amalgama.

Algo que los Lang ni siquiera sospechan, su poderío económico alcanza para ellos y los que lo necesiten. No se verán privados en lo básico aunque sí en su fuero interno, en su instinto más primitivo, su necesidad más vital, lo que Larry denomina “la serpiente” que amenaza la buena armonía de esta pareja. La cojera mental de Sid será su imposibilidad de abandonar las clases para dedicarse a la poesía y la de Charity su marcialidad a la hora de planificar en conjunto, la influencia del control ejercido por su madre la llevará a reproducir un modelo de obcecación en el que no cabe la posibilidad de equivocación, todo ello rodeado de capas y más capas de cariño y buena voluntad hacia los demás aunque no siempre vea reconocido su verdadero esfuerzo por agradar. Con todo, el vínculo que les une comienza a envolverles en esa primera fiesta y seguirá su labor el resto de sus vidas.

El principio son tiempos felices en los que Larry y Sid trabajan en la universidad, horas extras en las que Larry trabaja en el semisótano que es su casa, corrigiendo exámenes, creando los primeros cuentos, haciendo su acopio de hormiga productiva en favor del nido. Pronto llegará el bebé y hará falta más dinero. Las chicas se entretienen con la hiperactividad social de Charity, los planes para los futuros bebés. Sid ensaya una parte de sí mismo frente a su público estudiantil mientras la otra, anhelos poéticos, pasa sobre sus labios como una tentación imposible. Es inútil. Ha prometido a Charity que se dedicará en cuerpo y alma a la enseñanza, publicará como es de rigor y conseguirá la plaza definitiva, como ella quiere. Tras ese esfuerzo estará su recompensa, dar al alma lo que es del alma. Poesía. Son días también de reunirse tras el trabajo, cantar en casa de los Lang con los Stone, los Abbot, afianzar esa amistad a cuatro que parece solidificarse, reír, hacer excursiones, largos paseos con ellos en canoa o en la oscuridad de la noche camino de la casa de Larry y Sally.

El vínculo se ciñe con las necesidades de los Morgan. Sus estrecheces son minimizadas por los Lang con frases humildes como “nos haría muy felices que aceptarais”, “nos haríais un favor si”, siempre un dar tapando el hecho en sí, como si por arte de magia apareciera algo donde no había nada. Llegan los partos, el sufrimiento de Sally y el bebé que nace tarde y por cesárea con una costilla y brazo rotos. Parece que la vida distingue a los Lang, jóvenes, hermosos, ricos, con suerte y desasiste a los Morgan, trabajo, pocas horas de sueño, poco dinero, enfermedades, fragilidad.. pero no. No es así. Lo que unos consiguen sin esfuerzo a los otros les cuesta mucho más pero es la vida que han conocido, y se aman. “¿Acaso zumbamos o repiqueteamos o nos iluminamos cuando la gente oprime los botones de nuestra vanidad y sólo entonces?”, se dice Larry. Ha recibido elogios por su cuento publicado y no está acostumbrado. Son los inicios de su prometedor futuro como escritor.

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También llega el momento de devolver para los Morgan, de rescatar a Sid de la nada con un trabajo en la universidad de Dartmouth, siempre volviendo a la casa de los Lang en Vermont en los veranos, llenando el Marmon con lo necesario para los picnics, inundando sus vidas con las de sus amigos. Si para los Morgan los Lang son además de la amistad la palabra gratitud, para los Lang los Morgan son la rectitud que les falta. A pesar de las enfermedades y calamidades que han sobrellevado están ahí, imperturbables, enteros, dispuestos para ellos, devolviendo cada dólar prestado en los peores momentos, amándose y amando, creciendo Larry paso a paso en su carrera de escritor y Sally como persona. La madurez les sorprende a todos con cierta desconexión en sus encuentros, luego llega el declive. Sin desvelar mucho más, queda una vida salpicada de problemas y soluciones. Momentos difíciles y decisiones inesperadas. Las manos de los Lang y los Morgan en un todos para uno.. que me arrancaron las lágrimas (nada difícil, por cierto) en muchas ocasiones, Morgan /Lang, equipo azul, que diría Auster.

Siendo unos el motor de los otros cuando cualquiera de ellos lo necesitaba, más allá de lo que la amistad corriente nos revela, practicando la verdadera amicitia de Cicerón que menciona Larry y sobre la que CEci nos instruye en su post: “Y no hablo ahora de la común o la mediocre, aunque ésta también agrada y resulta útil, sino de la auténtica y acabada, como fue la de muy pocos. Pues la amistad vuelve más espléndidas las circunstancias favorables y las adversidades, al compartirlas, las hace más llevaderas”. Son muchos los párrafos que destacaría de este libro pero si debo elegir pediría a Larry que leyese en voz alta (como le solicitaban a veces en las reuniones de la casa de los Lang después de la cena) sus propias palabras, partes salteadas de un mismo discurso: “Aunque toda la vida he estado ocupado, quizás demasiado ocupado, ahora me parece que he conseguido poca cosa que importe, que los libros nunca han estado al nivel de lo que tenía en la cabeza, y que las recompensas – unos ingresos confortables, el reconocimiento público, los premios literarios y los honores académicos – han sido simples baratijas, no cosas para contentar a un hombre hecho y derecho. Cometimos cantidad de errores, pero nunca engañamos a nadie para sacar ventajas ni pusimos zancadillas cuando no había jueces por los alrededores. Todos corrimos y jadeamos a lo largo del recorrido completo”

AAA_berkrosa_5584..Group at a party, Woostock NY, 1940s.

Comenta CEci que el libro le impresionó, aunque no sabe del todo por qué. También a mí me ocurrió, pero yo sí lo sé. Es lo que no cuenta Larry, todos esos años de sinsabores y alegrías, cuando se reunían en Vermont y cuando no. Son esas jornadas que imagino, las conversaciones que nunca tuvieron pero yo escuché, las miradas intencionadas de Sid a Sally, el penetrante rostro de Larry, reencarnado para mí en esta novela en John Updike (esto sí que no sé por qué pero así ha sido desde el principio), el silencio contenido de Charity, su obstinación conduciendo a Sid por su vereda. Y el dolor. El inmenso dolor de las pérdidas. Cuando no somos más que un corazón encogido, esperando el fin.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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12 respuestas a "Dejar una huella en el mundo.. " En lugar seguro. Wallace Stegner

  1. Anonymous dijo:

    Hola, Angeline.La estoy leyendo ahora.Besos,Colometa.

  2. Angéline dijo:

    Qué alegría me ha dado leer tu nombre, Colometa.. Hace años que no teníamos contacto y resulta que hemos estado leyendo el mismo libro. Me gustaría saber qué te parece cuando lo acabes. Te mando un abrazo grande, ya sabes donde estoy. Besos.

  3. Qué bueno! lo tengo entre mis próximos libros por recomendación de Lentitud. He leído el post sólo hasta la mitad para no desvelarme cosas, así que volveré a él. La sensación la conozco, los amigos son la familia que nosotros elegimos.(fantástico Martin Amis)

  4. Angéline dijo:

    Y si no los elegimos nosotros, ya se encarga el azar a veces. Flechazos de amistad, nunca te dejan indiferente. O te llenan, o te matan. Y vuelta a resucitar. Te encantará esta novela, es un abrazo de paz. Un beso, Princesiña (¿a que <>¡síííí..!..<>? )

  5. CEci dijo:

    Me alegro mucho de que te haya gustado, Angéline. Yo llevaba un tiempo echándole vistazos en la librería y al final me decidí también por la recomendación de Lentitud.¡Qué maravilla de novela y qué bueno tu post! La verdad es que siempre da gusto pasarse por aquí. Y ahora echo a correr. ¡Llego tarde!Besos

  6. Anonymous dijo:

    Eso está hecho Angeline, a ver si termino de corregir esta montaña de exámenes…Besos, Colometa

  7. Angéline dijo:

    Te tengo que agradecer CEci, que hayas hablado en tu blog de la novela, yo la conocí por ti. Y la he disfrutado más que otros libros porque he podido leer la segunda mitad de un tirón en el fin de semana, algo que no me pasaba hace tiempo. Me alegra que te guste venir por aquí, también a mí verte. Un abrazo.

  8. Angéline dijo:

    No sabía que eras profa, Colometa. Eso te acerca a Larry y Sid. Con más conocimiento de causa. Un abrazo.

  9. Anonymous dijo:

    Y además soy profa de literatura… Hala, basta de comentar, y a leer.¡Terminé de corregir!Colometa

  10. Angéline dijo:

    Lee, lee. ¿Profa de literatura..? vaya, vaya. Qué maravilla. Me alegro. Te va. Besos.

  11. Anonymous dijo:

    Angèline: me uno a ese sentimiento de que la novela me ha gustado y no sabría explicar muy bien por qué. He leído también el post del blog de CEci al que aludes al comienzo del tuyo. Mmmm, casualidades, vi “Los amigos de Peter” hace unas semanas, regalé a un buen chico “Un gran chico”… Me enganchó Stegner por tres cosas: una el estilo, esa primera persona tan difícil de utilizar bien en literatura, el humor, los chistes para literatos; la segunda es que creo que en la novela se callan muchas cosas, sí, muchas miradas intencionadas, tantas cosas que pensamos sobre la gente que nos rodea, a la que queremos, a la que quieren los que están cerca de nosotros, nuestras propias miradas intencionadas. Y sobre todo, la tercera, la misma sensación de siempre, la que queda tras la peli de Branagh, o la de Kasdan: el efecto del paso del tiempo sobre nosotros mismos y sobre la amistad, y la envidia profunda de esas familias que crecen en círculos concéntricos. El juego de compensaciones Lang- Morgan. Esa vida, esa casa de campo, esa sensación de cercanía de la naturaleza, esa estancia en Italia, y ver a Larry escribiendo obstinadamente en el cuarto de calderas.Un saludo, Colometa.

  12. Angéline dijo:

    Qué bien expresado, Colometa. Y qué sensación tan familiar leyendo tu respuesta. Es así realmente, yo añadiría la facilidad con la que podemos imaginar el paisaje en el que se mueven, casi el olor de la casa de campo. Y también Italia, las excursiones, la fortaleza de su juventud, la entereza de las dos parejas en cada declive. Lo que callan es importante, sí, por más que alguno de ellos no soporte hacerlo. Y el cuarto de las calderas, qué entrañable Larry escribiendo para sacar a la familia adelante. Todo en esta historia me enternece pero la suavidad del narrador me conmueve además. Es una suerte haberlo leído ¿no? Afortunados todos. Un abrazo, Colometa.(Casualidades, sí.. Los amigos de Peter, la ví no hace mucho y Un gran chico, también estuvo ahí hace poco)

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