Lectura compartida. Ya sólo habla de amor, de Ray Loriga.

Supongamos que nunca he leído a Ray Loriga y que quiero que este libro me guste. Comparto la lectura con Princesa (me lo regaló por mi cumpleaños el otro día), inexplicablemente en un extraño escenario mental, algo así como un pequeño apartamento, decoración espartana, un balcón con puerta semiabierta y chorro de luz arrojándose al suelo. Parece ser siempre mediodía o como mucho primeras horas de la tarde. La luz bien podría ser el reflejo del sol pero ahí viene lo extraño de este lugar donde hay un sofá muy cómodo, una mesa de centro y dos o tres pequeños muebles más, en absoluta armonía por cierto. Estoy leyendo en blanco y negro. Me di cuenta esta tarde, cuando leí este pasaje No es capaz de encontrar el momento exacto, pero lo cierto es que todo lo que dibujó con exquisito cuidado se emborronó de pronto, y ahora, por más que se prometa dulces sueños cada noche, duerme siempre mal, y se levanta de la cama muy temprano y de muy mal humor, convertido ya en el soldado de un ejército enemigo. Y jura otra bandera, y al sonido de esa otra corneta, el pasado se convierte en un futuro en llamas”.

Philosopher's Desk. Jerry Ueslsmann

Fue después de la palabra “llamas”, con su resplandor anaranjado de apenas un segundo (como quien se identifica cuando pasan lista) cuando observé el conjunto y por contraste me di cuenta de que todo el resto era blanco y negro. La estancia donde escucho al narrador hablando de Sebastián, la suave resignación de éste mientras se le menciona como un ser que reclama más atención de la que merece, un hombre enamorado y alegre que se convirtió en un hombre enamorado y triste, alguien a quien “no le hubiese importado en absoluto amar a una maestra, a una trapecista, a una dentista encantadora, con tal de que le cuidaran un poco. Y sin embargo no se dejaba cuidar, de ahí su estado, ni se sentaba a la mesa de los demás, ni aceptaba comer lo que cariñosamente se le ofrecía. Y en resumen, sólo resultaba encantador si no se le conocía demasiado”. Su traje oscuro y camisa blanca, su expresión contrita. Claro que no siempre la lectura me llega en blanco y negro, todo lo concerniente a la cita con la mujer hermosa y el baile en la Embajada suiza aparece como un fogonazo a colores. Sin llegar a escuchar todavía cómo es ese lugar ya lo he imaginado con su espectacular lámpara de araña, una sala alargada y cálida llena de gente, susurros y sonrisas forzadas.

Quería que me gustara el libro porque ya con Murakami en “Tokio Blues” nos quedamos cada una a un lado de la red de juego. Ella encantada, yo tamborileando sobre la mesa con expresión escéptica. Y ya ni hablemos de “El regreso”, de Bernhard Schlink, todavía lo tengo pendiente y ella lo leyó hace más de un año, ha sido la lectura compartida menos compartida que he hecho nunca (prometo leerlo, en serio). Pero hemos compartido otras lecturas y comprado los libros a pares, uno para cada una. “La mujer del viajero en el tiempo”, de Audrey Niffenegger, “Abril rojo”, de Santiago Roncagliolo. “Cuentos de magia”, de varios cuentistas. “Corre conejo”, de John Updike, “Un lugar llamado oreja de perro”, de Iván Thays, estos últimos compartidos también con Alde. Me quedará alguno, seguro. Aclaro que leer en blanco y negro no es peor que leer en color, sino diferente. Y creo que Sebastián se merece el cambio cromático.

Lámpara de araña

Así que por ahora no hago juicios, he arrancado despacio, con poco tiempo estos días para leer. Pero de todas formas y volviendo al principio del post: Supongamos también que los árboles no me dejen ver el bosque y me cueste llegar al párrafo en el que se nos pide que pensemos con detenimiento si concedemos a Sebastián un segundo muy especial. Un segundo importante que él aprovechará al máximo y precisamente del cual hará su reino. “Sebastián está, por así decirlo, en el aire, y de la elegancia de su zambullida, de esa última postura, dependerá en gran medida su futuro. Con este segundo en la sala de baile, construirá Sebastián su pequeña historia. Y después, cabe imaginar que su historia de habrá terminado”. Y llegados a este punto me pregunto, ¿pero cuándo he negado yo el tiempo a alguien? Porque aunque una cosa sea lo que reclama y otra lo que se merece, ahora ya estoy en la parte en la que la claridad es más fuerte y todo se ve con más nitidez. No voy más allá, queda mucho libro aún pero de entrada no quiero distracciones, porque deseo ver ese bosque, desde los ojos de Ray Loriga.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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11 respuestas a Lectura compartida. Ya sólo habla de amor, de Ray Loriga.

  1. Anonymous dijo:

    Angèline, de Ray Loriga me interesa el personaje, lo atractivo que me parece, alguna vez lo he escuchado en la radio y no me ha parecido mal. Pero nunca leí nada suyo, creo que no lo haré. Ni siquiera esta. No soy capaz de digerir siquiera su página quincenal en El País Semanal. Yo quisiera, pero…Pocas páginas para terminar En lugar seguro. Esta sí, magnífica. Guardo la lectura de tu post completo y el comentario para ese momento.Saludos, Colometa.

  2. Anonymous dijo:

    Ah. Felicidades.Colometa.

  3. Estoy en la página 135, lo dejo descansar unos días mientras termino El último encuentro de Sándor Marai, libro que leo para la tertulia literaria mensual. Son dos libros que no tienen nada que ver, pese a optar por la introspección en los dos casos.Me da la impresión de que el que leemos juntas es una especie de catarsis personal. Supongo que Ray Loriga escribe para entenderse. Me está gustando, principalmente porque me gustan los libros de frases y aquí hay algunas magníficas: “Todo amor es sin lugar a dudas el asalto a un tesoro que no nos pertenece, y de lo que uno se lleva a escondidas, como un cazador furtivo, es mejor no dar cuentas a nadie.” La oda a la inacción que supone el libro adivino que no te está gustando nada, verdad? A mí también me gusta el escenario del libro, ese baile en la embajada. Ah! y los diálogos, aunque son pocos, son buenos.Besos hadiña, cómo me gusta leer contigo!(Auster, se te olvida Auster. Y el gran Alan Pauls. Bueno, ese no lo leimos a la vez, pero tú me lo descubriste. Sabes que ahora prepara una novela sobre el pelo?)pd. con El regreso no insistas. El bueno de ese autor es El lector, tan de moda ahora gracias a la peli.

  4. Angéline dijo:

    A veces simplemente no podemos con ellos. Yo tengo una pequeña lista de hostilidades, autores a los que no soporto, por muy encumbrados que estén. Me ocurre lo que dices, creo que lo que leí de ellos me llegó y no deseo volver a intentarlo. Pero por otra parte, hay tanto por leer de tantos otros autores.. “En lugar seguro” es un bálsamo. Viví unos días de auténtica delicia mientras lo leía. Si quieres lo comentamos cuando lo acabes. Un abrazo, Colometa (gracias por las felicidades..)

  5. Angéline dijo:

    Eso que llamas <>la oda a la inacción<>, Princesiña, es precisamente lo que me gusta de este libro. Es cierto que parece que Ray Loriga se interna en un mundo muy particular pero yo lo leo con curiosidad, como quien dice “a ver a dónde va a parar”. Hasta donde llegué parece un prestidigitador, sacando cosas de la manga. Y el pobre Sebastián, también me parece la estampa del niño que enfrenta el profesor a la clase como ejemplo de lo que no debe ser. Y aún así va aguantando el tipo. Yo le he dado el segundo, y también la paciencia para saber hasta donde llega el narrador. Curiosidad, sí. Tiene cosas buenas, yo le doy una oportunidad. Claro, no puedo evitar pensar en Javier Marías, el “reflexionador” por excelencia. Y les veo bastante alejados. Cierto, Auster. Y Alan Pauls.. oigo ese nombre y ya me derrito. No sabía que estaba preparando una novela. Genial. La leeré con gusto. Será mi sexta incursión en su mundo. “El lector” la leí hace unos años, preciosa novela. La asocié a Mahler y su Adagietto (lo escuché interminablemente mientras la leía) y ahora cuando pienso en una ahí está el otro. Qué maravilla de canción. Para llorar. Un beso, Princesa.

  6. Ah, mira, ahí me has sorprendido. Pensé que la inacción de Sebastian (sigo en la 135) no te gustaría.Ayer terminé El último encuentro, de Sandor Marai. Léelo y dime si no es de los mejores libros que has leído nunca. Pobre Loriga que ha tenido que compartir espacio con él estos días y ha salido perdiendo…Besos!

  7. Angéline dijo:

    Ya me interesaste con el libro de Sandor Marai. He estado leyendo acerca de él y su autor, tiene buena pinta. Lo pongo en la lista de los cercanos. Tengo una pequeña reserva de lecturas muy interesante de aquí al verano. Besos (también a mí me encanta leer contigo, queridiña)

  8. Alex dijo:

    Watanabe está todo el tiempo perdido en “Tokio Blues”. Me gusta, me siento cerca, del momento en el que se deja llevar por su desdicha y comienza a recorrer lugares en busca de algo a lo que aferrarse. Demasiado cercano, tal vez. De Ray Loriga siempre recuerdo aquella frase que le dedicó Ramón de España en Fotogramas hace años:<>“Ray Loriga es aburrido, no es necesario que lo diga”<>Creído (sobrado) seguro, pero no tanto aburrido. Sus libros me son cercanos e impostados al tiempo. Y a su película, “La Pistola de mi Hermano”, le sobra pose y le falta alma. No he visto “Teresa, el cuerpo de Cristo”. Puede que lo único que haya aprendido con el tiempo es que hacer juicios, de cualquier cosa o persona, no es bueno. De modo que Loriga siempre tendrá balas que gastar conmigo.Cuando alguien te regala un libro es que te quiere. Afortunada eres.

  9. Angéline dijo:

    Vivimos en un momento de bombardeo de información. Literatura, cine, arte, la propia vida. Creo que en medio de todo ese maremágnum es bueno dejarse llevar por las sensaciones más primarias en cuanto a gustos. Nos llega o no nos llega el mensaje que nos quieren transmitir. A veces no es culpa suya sino que la comunicación se corta en algún punto, hay un rechazo instintivo o una fascinación inexplicable. Yo también le dejo la puerta abierta a Ray Loriga, por ahora al menos. Digamos que ya he descubierto con qué mirada puedo leer este libro para llegarle al corazón por un atajo. Y me está gustando. Soy muy afortunada, tienes razón. Y con un pequeño grupo de amigos mantengo esa máxima desde hace años, un libro <>porque te quiero<> y así lo entendemos todos. Un abrazo, Alex.

  10. Angéline dijo:

    Ya lo he terminado, Princesa. La sensación es espesa, como de haber tardado demasiado en salir de un túnel. Creo que con la mitad del libro podría explicarnos con la misma claridad su mensaje y sobre todo, estaba deseando terminarlo para ponerme con otro, lo cual no es muy buena señal. Pero a favor de esta novela de Ray Loriga tengo muchas cosas, pasajes y referencias muy buenas al estado anímico de su personaje central y las afortunadas citas de otros autores que hace (especialmente una de Kierkegaard “Cada uno será grande en relación con aquello con lo que batalló”. Da para una novela ella sola). Me gusta la desenvoltura de un personaje tan condenado a no serlo como Sebastián, también el joven suizo y su diálogo semi-infantil. Pero algo falla, Loriga nos retiene demasiado tiempo, el ritmo es a veces exasperadamente lento, el lamento excesivo y la falta de vitalidad de Sebastián cansina en resumen. Confieso que lo he terminado con un suspiro de alivio. Y que miré con alegría los libros que tengo a la espera, por fin ya con ellos. Y a pesar de ello ha estado bien leerlo, también de esta novela me llevo enseñanzas y sobre todo, he pasado otro buen momento leyendo contigo. Un beso, Princesiña

  11. Que Sebastian no es tu tipo lo tenía claro, jeje. Del libro me quedo con que está muy bien escrito, en ese sentido me ha sorprendido Ray Loriga (tenía muchos prejuicios), me he encontrado con un Escritor. Es cierto que resulta lento en su desarrollo, y que no hay muchas peripecias en la historia, pero no me ha importado porque me interesa (como a ti) cómo cuenta el fracaso. Volveré a Ray Loriga. Ahora encadenaré Escapada, Viajar es muy difícil y El otro nombre de Laura, he cogido los tres de la biblio y les tengo ganas.Un beso tuerto hadiña.

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