"Invisible", de Paul Auster. Lectura compartida.

La lectura de “Invisible” venía precedida por las buenas críticas de la novela que leí en la página de Anagrama ( Clancy Martin, artículo del New York Times “Tan pronto como terminas “Invisible” de Paul Auster, quieres leerlo de nuevo”), las opiniones de contraportada (Don McLeese. “Posiblemente la mejor novela de Auster, de un virtuosismo y una profundidad notables”) y algún otro medio que me llamó la atención. Desde la primera novela que leí de él ,“La trilogía de Nueva York”, mi confianza como lectora en Paul Auster se vio recompensada con novelas como “Leviatan” (en mi opinión la mejor de todas), “El libro de las ilusiones”, “La noche del oráculo”, ya no tanto “Brooklyn Follies”. Llegar a “Viajes por el Scriptorium” supuso una decepción y decidí dejar el libro a medias, necesitaba que Auster siguiera gustándome o al menos que siguiese perteneciendo al club de escritores a los que siempre da gusto llegar, incluso a pesar de alguna novela decepcionante. Si me interesan sus novelas es porque sus historias urbanas juegan a un misterio que de alguna forma es independiente a todas las otras que se cruzan con o sin motivo por la trama. Es como el mago que hace un juego de distracción con el público para sacar su número fuerte al final y dejar a todos boquiabiertos. Sin llegar a ese extremo, la resolución de los enigmas de las novelas de Auster eran reconfortantes y estoy empleando el pasado porque la cosa ha cambiado para mí.

Sé que las comparaciones son odiosas, y más todavía si enfrentamos entre sí la obra de un escritor pero siento que el Paul Auster actual, y lo digo con pesar, ya no me convence. No he leído “Un hombre en la oscuridad” pero conozco la trama, las opiniones de algunos lectores y quizás cojee del mismo pie que la anterior y la siguiente. La facilidad de Auster para narrar es evidente, su estilo es ágil y personal pero hay cosas que no cuadran e intercalar entre ellas otras historias que no se resuelven tampoco ayuda. Desde el principio el lector ha podido darse cuenta de que Rudolf Born es un tipo influyente, oscuro y del que hay que andarse con cuidado. Que Adam Walker no lo vea es algo extraño. También lo es que su vida cambie a partir del momento en que un joven intenta atracarles una noche en Nueva York. Encuentro algunas suposiciones sin base en el libro, pequeñas incoherencias, también reacciones desmesuradas ante hechos como el del atraco frente a otras que se quedan a medio camino como la detención de Adam en Francia. Y sobre todo, un gran vacío en el enfrentamiento Rudolf-Adam, integrantes del tronco central de la historia que terminan dispersándose como los cabos sueltos que tanto gusta a Auster que ondeen en sus novelas. Y en el último capítulo nos llega la justificación del resto, como cuando el inspector Poirot reúne a los participantes de cada misterio y resuelve el caso.

Me pareció un libro gris, decadente, una trama rancia con una motivación que no se sostiene, y una falta de lógica sorprendente en unos personajes por los que sentí una mínima simpatía. El recurso de la segunda persona en la narración de “Verano” que relata Adam, me chirrió continuamente y que convirtiese a Rudolf Born, un personaje tan atractivo y con tantas posibilidades, en un auténtico esperpento, me pareció una lástima. La parte en la que Adam fantasea con su hermana no le convierte más que en un pobre hombre, todavía más patético que hasta el momento. Que la novela sea “agudamente filosófica”, como dice Donna Seaman de Booklist en la contraportada, tampoco he llegado a comprobarlo, a no ser que tomemos el puzle de sus personajes como las piezas de un todo en el que existe desde el canalla al pusilánime o la buena y apocada a la inestable suicida. No voy a cuestionar la talla del señor Auster como escritor, hacia atrás he disfrutado casi todos los libros que he leído, y prefiero quedarme con esa etapa al menos por un tiempo. Afortunadamente todavía tengo pendientes novelas anteriores como “El Palacio de la luna” o “Jugada de presión”, en las que fantaseo con encontrar al Paul Auster de Leviatan o la Trilogía. En todo caso siempre quedan las relecturas, he pasado momentos muy buenos con algunas de sus novelas y merecerá la pena repetirlos en el futuro.

Anuncios

Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Viajes por las novelas. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a "Invisible", de Paul Auster. Lectura compartida.

  1. CEci dijo:

    Angeline! Yo aún tengo pendiente esta “Invisibles” de Paul Auster y no sé cuándo la leeré pero comento para prevenirte. Si de reconciliarse con Auster se trata, “Jugada de presión” no es una buena opción. No, no, no. Prueba mejor con “El palacio de la luna”. Dicho lo cual, me despido.
    Besos!

  2. Angéline dijo:

    Te haré caso aunque “Jugada de presión” la compré hace tiempo y nunca la leí y “El palacio de la luna” tendré que pedirla a la biblioteca o comprarla. Gracias, CEci.

    Un beso

  3. Coincido contigo Angéline, una pena de libro. Los personajes tienen un potencial que luego no se explota, la trama a veces no resulta creíble, sobre todo las decisiones de Adam que no son coherentes con el personaje. Y el final, que ya intuíamos, lo despacha en un par de folios y se queda tan contento! Me interesa mucho su relación con Margot, creo que es lo que más me gusta del libro.
    Le falta profundidad, pero bueno, en algunos momentos se encuentra el brillo de Auster, suficiente para aguantar hasta su próxima novela…

    El palacio de la luna es un Auster imprescindible, junto con la Trilogía de NY y Leviatán. Qué suerte que todavía no lo hayas leído, te va a encantar.

    Un beso hadiña, no sé si sabes que a Iván Thays, autor de uno de los últimos libros que leímos juntas, le han dado un premio por su blog. Encontré la reseña en Apostillas literarias.

  4. Angéline dijo:

    No hay manera de hacer un debate..(je..) A ver Alde, dí que a ti te gustó y déjanos sacar punta al lápiz..

    Bueno, será en otra ocasión. En cuanto a “El palacio de la luna”, ya estoy deseando leerlo pero tengo aún unos cuantos libros delante. No sabía lo de Iván Thays, me alegro por él, seguro que su Moleskine le reportará muy buenos momentos. Un beso, Princesa.

  5. Fructus dijo:

    Consiento y disiento.
    consiento en que Scriptorium, no era novela, más bien un autobombo onanista, quizás solicitado por Herralde o por su avatar en NY. Disiento con la crítica tan severa a Pablito. Casi todo lo que he leido de Auster me gusta, unas más otras menos. Pero acepto sus momentos más o menos acertados, su personajes a veces casi alegóricos, como en La música del Azar, o con mayor o menor afinidad a lo que mi lectura esperaría de ellos; acepto sus finales y sus a veces forzados giros argumentales. Consiento con que Leviatán es apogeo, pero un servidor cayó casi en éxtasis con El libro de las Ilusiones. Y en cuanto a la nueva veta, sí que veo un nuevo estilo entre Brookin… e Invisibles (yo tampoco he leído Un hombre…)y me place la nueva factura en ambas ya que con ambas he disfrutado enormemente. Admito que soy muy vulnerable a la figura del narrador y el juego de voces en Invisible me ha divertido muchísimo. Sendos ochos para El Palacio… y para La noche del Oráculo.
    Dama de Nieve, por cierto, ignoro cómo controlas los elementos como para hallarme estando yo tan recoleto y modoso fabricando en silencio mi rinconcito. Me averguenzo sólo con saber que has hoyado mi huerto. Rendido: Fructus

  6. Estoy de acuerdo con tu opinión, Angéline, lo que ocurre es que todo depende de dónde vengas. Me explico, de Auster solamente había leído sus dos libros anteriores, Viajes por el Scriptorium y Un hombre en la oscuridad. Me habían llegado muy buenas críticas de sus obras pero a mí me chocó el encontrarme con semejantes bodrios (con perdón). Claro, después de eso, leo Invisible y me parece otra cosa bien distinta, por lo que me deja un buen sabor de boca a pesar de todas las carencias que tú ya has detallado en esta entrada, y muy bien por cierto. Pero tu punto de vista es distinto porque vienes de leer otras obras suyas anteriores que al parecer son las que le dieron todo el prestigio al autor. A mí me ha gustado Invisible, por fín una obra de Auster me ha gustado, ya era hora, es lo bueno que tiene empezar por las obras “malas” e ir subiendo. La parte que más me ha gustado es la primera, sin duda. No entiendo muy bien el por qué del cambio que dá en la segunda parte. Pero, como digo, después de leer lo anterior, bendita sea esta novela. Ahora leo La Trilogía de Nueva York. A ver qué tal…

    Besos

  7. Angéline dijo:

    Yo también he disfrutado con la mayoría de lo que he leído de él pero Viajes.. me quedó atravesado y a Invisible le encuentro las pegas que comenté antes. Paul Auster ha sido casi siempre parte de sus personajes. Si lees “A salto de mata”, su autobiografía, te vendrán detalles de aquí y de allá de sus libros porque le gusta moverse por los mismos lugares, Brooklyn, el viaje a Francia, la muerte impactante de alguien cercano en su juventud, porque él estuvo en Francia de joven, se le murió un compañero en un campamento cuando era adolescente y eso le impactó con fuerza, y muchos otros detalles comunes. El Peter Aaron de Leviatán recuerda a él también (esos detalles de su autobiografía), incluso con sus iniciales P.A. Yo le encuentro ahora muy diferente, quizás se hizo mayor y ya no me atrae su fatalismo, que en otras novelas era un bonus extra. En ningún momento desmerece como escritor, sólo digo que me hace perder el interés, la línea en la que se mueve actualmente.

    Te encontré muy fácilmente, no te digo cómo si no lo sabes y siento que te avergüence mi intrusión. En adelante leeré tus cábalas con los ojos cerrados, me gusta mucho ese lugar. Un beso.

  8. Angéline dijo:

    Hola Rubén, lo que dices es fantástico. Te falta todo LO MEJOR de Auster, qué maravilla. De la Trilogía, me gustó muchísimo la tercera historia, “La habitación cerrada”. En cierto sentido me recuerda a “Leviatán”, otro libro de él que no debes perderte. Y si quieres leerlo con calma en el futuro, añade “El Palacio de Cristal” (este no lo he leído todavía pero me lo recomendaron mucho), “El libro de las ilusiones”, “La noche del oráculo” e incluso “Brooklyn Follies”, con su Hotel Existencia y sus historias blancas. Un abrazo, Rubén.

Comenta si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s