Próxima lectura compartida. Bilbao-New York-Bilbao

Una de las cosas buenas que disfruté este año en la feria del libro de Madrid, fue el encuentro con mi amiga Princesa de Hojalata y la sorpresa de recibir un regalo en forma de libro. “Bilbao-New York-Bilbao”, de Kirmen Uribe. Será nuestra próxima lectura compartida. Con esta novela su autor fue Premio Nacional de la Crítica en 2008 y posteriormente, Premio Nacional de Literatura 2009 en la modalidad de Narrativa. La obra de Uribe, nacido en Ondárroa en 1970, abarca tanto ensayo, poemas, literatura infantil y juvenil, novela, como proyectos multimedia combinando poesía con música, video, etc.

Dejo un fragmento de su primer capítulo:

“El día que le dijeron que le quedaban pocos meses de vida, mi abuelo no quiso volver a casa. Fue mi madre, su joven nuera, quien lo acompañó a la consulta aquel día. El abuelo escuchó con serenidad lo que contaba el médico. Lo escuchó todo sin decir palabra. A continuación, le dio la mano y se despidió educadamente.

Al salir de la consulta, mi madre no sabía qué decir. Después de un largo silencio, le preguntó al abuelo si se dirigían a la estación. Él respondió que no. “No vamos a volver todavía. Pasaremos el día en Bilbao. Quiero enseñarte una cosa” le dijo, e intentó sonreír. El abuelo llevó a mi madre al museo de Bellas Artes de Bilbao. Mi madre nunca olvidaría aquel día; cómo la misma tarde que le anunciaron que se iba a morir, el abuelo la llevó a un museo. Cómo trató, en vano, de que la belleza se mantuviera por encima de la muerte”.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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10 respuestas a Próxima lectura compartida. Bilbao-New York-Bilbao

  1. atónito dijo:

    Me pierdo en tu blog, Marisa. Parece que el hilo anterior ha sido clausurado. Bien, ¿me perdonarás que introduzca por éste un breve comentario?
    No he entrado furtivamente. Utilicé uno de los medios previstos para entrar, como Anónimo utilizó otro. Veo que ahora ya no es así. A mí me vale. El blog es tuyo. Lamento haber manchado la nieve con acritudes. Bueno, nada que decir, si esa es tu percepción. Mi altivez es tanta que, por consejo/crítica de un buen amigo, reescribí entera una novela ya terminada y que para mí era buena. El resultado de la reescritura fue mejor. A propósito, Flaubert reescribió también entera Salambó, por consejo/crítica de T. Gautier. Y por último, hace algún tiempo también yo me presenté a un certamen de microrrelatos. Seleccionaron dos mil y pico para componer un libro cuyos posibles beneficios irían a parar a una ONG. El mío quedó de cuarto. Tengo varios cientos de microrrelatos y sólo unos pocos son realmente buenos. Te regalo uno, seguramente muy malo:

    ¿Por qué lloras? No sé. El bebé dormía en su cuna.

    Adiós, Marisa, y créeme, no lo dudes, para no exagerar te diré que te aprecio, creo que mucho, pero dejémoslo en bastante.

  2. Angéline dijo:

    Bueno, siento haberte molestado, entendí que ya habías dado tu opinión, como yo te di la mía. Si cerré el hilo fue porque lo que pretendía, dar un lugar a mi relato donde pudiese sentirse en casa, tranquilo, se estaba convirtiendo en una pelea. Primero la tomaste conmigo y más tarde con el otro anónimo. Cuando leí tu primer mensaje, tenía la bolsa en la mano, un taxi a la puerta y estaba a punto de salir de la oficina para irme a Madrid. Eso de que me querías bien me hizo gracia, me senté un momento frente al ordenador, te pregunté si nos conocíamos, apagué todo y me fui. Cuando volví al reino, el domingo por la noche, fue cuando ví la nieve manchada de acritudes (“Yo creí que hablaba con escritores, con gente que lucha día a día, hora a hora con las palabras. Tu respuesta no la necesito para nada”). Si me quieres bien quiere decir que me conoces, así que también podrías haberme dicho “Hola Marisa, soy fulano, ¿cómo te va? Si quieres mi opinión, a tu relato le falta, tal, tal”. Y yo habría tenido en cuenta tu opinión en lo que vale. Desde la experiencia y la objetividad. Al responder de una forma tan desabrida perdí todo interés en charlar contigo. Nunca he dicho que no a un debate interesante (si mi relato vale o no, no lo sería. Es sólo una cuestión de gustos no realmente un dilema) pero si el tertuliano entra en esta espiral de violencia verbal gratuita no me interesa perder el tiempo en una absurda discusión airada. Seguí leyendo.

    Entró el otro anónimo en la defensa, también se lo agradecí, fue un bonito gesto aunque el relato no necesita paladines porque no está condenado. Nació para ese concurso y vino a descansar temporalmente a esta blog, que es su casa. Ni pretende ser más ni menos que otros relatos, es lo que es y yo estoy orgullosa de él, ya te digo, no le cambiaría ni una coma. Lo de tu altivez viene de otra frase en la que analizas el relato (estabas decidido a darme tu opinión como fuese, pero estas cosas tampoco se imponen y percibiste mi desinterés, que como te expliqué se generó cuando ví las manchas en la nieve) “La sorpresa final no se discute, pero el camino que nos conduce a ella sí. A mí me gustaría que ella descubriese y aceptase este punto”. Y ahora te pregunto, ¿porqué habría de aceptar ese punto si no estoy de acuerdo? ¿es que mi opinión como creadora no cuenta? ¿acaso porque soy yo la que ha escrito el relato ya no puedo opinar sobre él? ¿deja de mejorar tu novela reescrita si un lector te dice que el desarrollo de la misma no le convence? ¿es peor novela si no la seleccionan entre dos mil? La autocrítica es buena y yo la practico a diario, tengo textos guardados que necesitan un buen desbrozado, algo de abono, textos que quizás nunca salgan de la carpeta que los guarda o para los que sí necesitaría consejo o un rumbo nuevo al que dirigirlos. Pero tengo otros que me convencen, como mucho puedo lamentar que a los demás no, pero no por eso dejarán de ser lo que quiero hacer en ese momento. Creo que Rubén tiene mucha razón en lo que dijo en el post anterior. Lo importante es cómo me sentí cuando lo escribí y la verdad es que me sentí muy bien. Enhorabuena por tus logros, espero que esa novela tenga la repercusión que deseas. Y gracias por el microrrelato. Si eres quien creo que eres, yo también te aprecio, y mucho, pero te recuerdo de otra forma, dulcemente, sin esa crispación que he visto en los comentarios anteriores (lo de sentarte sobre la pierna te quedó de marco, pero no me lo creo, a no ser que sea de palo). Un saludo.

  3. Fructus dijo:

    Lo tengo. No pudo ser en Ondarroa, sino en la más prosaica Fnac de Bilbao.

  4. Angéline dijo:

    Pero lo tienes ya.. genial. He comenzado a leerlo hoy, en la hora de la comida pero la hora realmente fueron veinte minutos y eso es lo que me dió tiempo a leer. Y a pensar de paso en la familia de mi padre, marinera también. En mi bisabuela, que era una supermujer, entraba hasta la cintura en el mar de madrugada, con la cesta en la cabeza, y desde una barca le iban echando pescados. Era una cesta grande y plana, que seguramente pesaría lo suyo a la vuelta. Y la bisabuela tenía más de setenta años cuando hacía eso. Después llegaba a casa muerta de frío, asaba castañas y le ponía a mi padre un puñado de ellas, calentitas, en el cuello del pijama. Y así se despertaba algunos días. Con la sonrisa pícara de su abuela y las castañas más ricas del mundo, no había mucho que comer y aquello era un manjar. Feliz lectura chicos. Un beso

  5. Hermi dijo:

    Hola Angeline; visitantes. Con todo el cariño quisiera dar mi opinión: a mi tampoco me ha gustado mucho el micro de Angeline. Tiene sorpresa, es verdad, pero algo desagradable, y se explaya con elementos más propios de un relato de mayor extensión. Es un truco tan al uso que hasta yo mismo lo he empleado en alguna ocasión. Yo habría puesto en conocimiento del lector que efectivamente era la consulta de un dentista para dar la sorpresa virando por el lado erótico. Incluso en la vida real se ha dado.
    De todas formas me gustaría colgar aquí un micro que acabo de escribir al leer que el concurso de marras no debía traspasar los 500 caracteres.
    Por lo demás decir que sigo a Angeline hace unos cuantos años y que la aprecio desde la época del clubcultura.
    Un abrazo.

    El padre preguntó: ¿qué le has hecho al pobre pájaro? El niño lloraba mientras el animal se debatía en el suelo trazando círculos. “Yo pensé…” balbuceaba el niño, “Pensé que el pájaro volaría mejor si le ponía las alas como el avión de papel que me hiciste ayer”. El padre cogió al pájaro y vio que tenía la mirada asustada y las alas partidas por la mitad, luego se dio la vuelta para que el niño no lo viera y le partió el cuello. Salió al jardín y cuando entró consoló al niño acariciando su cabeza. “¿Lo has curado papá?” El padre tenía lágrimas en los ojos: Sí, ya está bien y vuela muy rápido, muy lejos.

  6. Angéline dijo:

    Hola Hermi, veo que mi pequeña historia sigue dando que hablar. Te agradezco la lección magistral y el cariño que se desprende de tus palabras. Seguramente te sentirás tan satisfecho de tu relato como yo del mío, así que te animo a que el próximo año te presentes y pruebes suerte. Y hablando de Kirmen Uribe, estoy terminando el libro, te lo recomiendo, es una lectura muy agradable. No recuerdo tu nombre del foro, lo siento. Un abrazo.

  7. Hermi dijo:

    Hola Angeline. Por favor, no veas ninguna acritud en mi comentario. No, no me siento orgulloso de lo que escribo. Y no pretendía ser mi comentario una lección magistral; era solo mi opinión. Es patente la absoluta falta de talento en todo lo que hago cuando hablamos de arte, sea esto lo que sea. Me gano la vida porque no se me da del todo mal nadar en las procelosas aguas de la vulgaridad. Hay en abundancia. A lo sumo, cuando pasado el tiempo leo algo mío –unas pocas cosas- me digo: ¿esto lo escribí yo? Mhmm, no está del todo mal, parece haber sido escrito por otra persona.
    Y repito: te sigo desde hace años y este comentario era exclusivamente para este relato en concreto. Debemos aceptar críticas positivas y no tanto. Me gustan las cosas que nos cuentas en tu blog y la forma de contarlas, por eso lo sigo.
    Mi nik en clubcultura era Gerardo pero hace tanto tiempo…; luego me hice llamar Hermann, pero eso es ya otra historia.
    Un saludo.

  8. Angéline dijo:

    Hermi, no he visto acritud en tu comentario y espero que tampoco tú la veas en el mío. Por lo que observo, el problema en este hilo es dar a la opinión de cada uno la misma dimensión, que todas tengan el mismo espacio y calado. Y que el interlocutor entienda que escucho con seriedad sus críticas pero no me siento obligada a suscribirlas si no me convencen, porque mi relato me gusta tal cuál es: que parezca que la situación es una, finalmente sea otra y que las situaciones sean concretamente las que son.

    Quizá no debería hacerlo pero tampoco me resisto a decirte que deberías sentirte orgulloso de lo que escribes. Cuando te animé a participar el próximo año en el concurso lo hice por la claridad con que armarías un relato a partir de los defectos del mío y por la exposición del tuyo, la historia del padre y el hijo. Entiendo que si me muestras esa historia a continuación de tu crítica hacia mi relato, es porque te agrada, porque te gusta cómo te ha quedado. Y ahí es donde viene la satisfacción y el orgullo hacia el trabajo realizado. ¿Y por qué no presentarlo a un concurso que parece que se convoca cada año? No lo tomes como un sarcasmo sino como una invitación. Lo de la vulgaridad y la falta de talento son muchas veces cuestiones subjetivas. Lo importante es nuestra motivación a la hora de escribir y la necesidad que cada uno tiene de compartirla con los demás, porque de escribir viven muy pocos, y como oficio sí que hay que tragarse muchos sapos y crear personalidades paralelas (escribir a la carta tantas veces, historias “alimenticias” por encargo) para permitir que la propia se expanda hacia la dirección que necesita.

    Un abrazo, Hermi. Como Gerardo sí te recuerdo de los últimos tiempos del foro antiguo.

  9. Tuve la oportunidad de conocer a Kirmen el pasado mes de abril, nos saludamos y apenas conversamos unos minutos excasos, pero me dio muy buenas vibraciones, parecía un chico majo y fue super simpático. Admito que todavía no he leído nada suyo. Ya nos contarás.

    Muchos besos

  10. Angéline dijo:

    Hola Rubén, me faltan apenas unas hojas para acabarlo. Deberías leer “Bilbao-New York-Bilbao”. Si te pareció majo el autor hablando con él, añado que se percibe un suave fondo de poesía en todo lo que cuenta en el libro. Y así te tiento..

    Un beso

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