"Sea como fuere, el amor existe.." ("Ampliación del campo de batalla". Michel Houellebecq)

Leí esta novela escuchando la música íntima de Kyle Eastwood, una puerta al interior de uno mismo, un acceso frágil y sencillo, como sencillo es todo cuando pasan los años y no eres joven, o eso dice el narrador de “Ampliación del campo de batalla”. Y sin embargo si algo no existe en esta novela es la sencillez. Puede que la resignación, la abstracción, el desapego, la indiferencia, un fino sentido del humor que me sacó alguna risa inesperada y sobre todo la soledad pero no hay nada simple en el hilo conductor de esta historia, en su desarrollo o en su final. La mayoría de los personajes que desfilan lentamente frente a los ojos de nuestro hombre (al que llamaré desde ahora Jean-Luc) son feos, gordos, sórdidos, dignos de lástima. O peculiares, como Bernard, de quien podemos extraer una medida “En el fondo no es como para compadecer tanto a este buen Bernard, a este querido Bernard. Incluso creo que es feliz; en la medida que le corresponde, claro; en su medida de Bernard”. O idealistas en sus empeños, como Catherine Lechardoy. O simplemente magníficos y afables como el sueco Thomassen “alto (algo más de dos metros, creo), admirablemente bien proporcionado, y con un rostro de extraordinaria belleza, solar, radiante; uno tiene realmente la impresión de estar cara a cara con un superhombre, un semidiós”.

Un párrafo que define a nuestro Jean-Luc podría ser éste:
“He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir; parece inverosímil que una vida humana se reduzca a tan poca cosa; uno se imagina a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede muy bien ser vacía y a la vez breve. Los días pasan pobremente sin dejar huella ni recuerdo; y después de golpe se detienen”. Pero no nos engañemos, es mucho más que todo esto. Jean-Luc es un automarginado, seguramente su vida tendría mucho más sentido si en lugar de contar al lector su vida se la contase al vecino/a/os/as. De hecho, cuanto peor se define más atrayente resulta. O será que a mí sí me conmueven esas frases ligeramente nostálgicas, como cuando dice “lucha, pequeña Catherine..”, o “la quise tanto como pude, lo cual representa mucho amor” o cuando nos revela que los fines de semana “se deprime amablemente” a solas. O incluso el derrotismo que le invade cuando dice que no le gusta este mundo y acaba sentenciando “A este mundo le falta de todo salvo información suplementaria”. O en ese momento terrible en el que habla de lo que siente uno después de una separación “Tienes la impresión de que puedes rodar por el suelo, cortarte las venas con una hoja de afeitar o masturbarte en el metro sin que nadie te preste atención, sin que nadie mueva una ceja. Como si una película transparente, inviolable y perfecta te protegiera del mundo”

¿De dónde sale la ampliación del campo de batalla? Del liberalismo económico, tenía mi curiosidad. Lo explica en la página 113. Lo cierto es que a Jean-Luc le gusta mucho filosofar y se explaya durante el libro en distintos momentos. Frenéticos, patéticos e increíblemente lúcidos momentos (“las camas duran más que los matrimonios”); cita además a filófosos como Claude Bernard, fisiólogo, biólogo, a quien la medicina debe importantes descubrimientos (función digestiva del páncreas, del hígado, funciones del sistema nervioso y un largo etc), y quien padeció esquizofrenia paranoide. La soledad ante todo. Como cuando Tisserand, un compañero de empresa, renuncia a cancelar su larga virginidad (28 años) con una prostituta, porque prefiere hacerlo con alguien que no le cobre por algo tan personal, alguien que se lo haga, añade las palabras “además con amor”. Amor. Medio planeta busca la felicidad y terminar con las noches de espera, la falta de comunicación, el silencio. Muchos suicidios podrían haberse evitado añadiendo a cada día una dosis de caricias, un abrazo, un poco de calor, sonidos, tu nombre concreto, que alguien recuerde cada año cuándo llegaste aquí y lo celebre. Lo contaba Saul Bellow en su “Herzog”, la cantidad de gente que en EEUU llama a la policía con cualquier pretexto porque se encuentran solos durante demasiado tiempo en sus casas y esa soledad empieza a volverlos locos, a asustarlos.

Historia que destila una gran tristeza, la voz de Jean-Luc me trajo por momentos la de la réplica de Tod, en “La flecha del tiempo” de Martin Amis. Los he leído seguidos y en varios puntos he confundido durante unos segundos los dos libros, tan posible era que Amis fuese Houellebecq en algunos párrafos. Sobre el estilo, me llama la atención el uso frecuente del punto y coma, me agrada que lo haga, me gusta que se utilice y utilizarlo yo. La mención de Rouen me trajo a la mente a Julian Barnes y a Flaubert, de rebote. Y en cuanto al número de palabras a destacar en este libro he encontrado ocho: Areópago, Apocrítica, Crótalo, Mediatriz, Saprofito, Venal, Emasculado y Detentar, me encanta esta palabra. He apuntado el significado de todas, como siempre, y un texto acerca de Macario Magno, que escribió la “Apocrítica”, a falta de otra información. También hay un momento en el que menciona los “atractores pulsionales”. Tuve que buscar esto, era demasiado dejarlo correr. Finalmente encontré un artículo sobre psicología, bastante revelador.

Y hay un párrafo que me gustó especialmente del que destaco un pequeño fragmento. “Algunos seres experimentan enseguida una aterradora imposibilidad de vivir por sus propios medios; en el fondo no soportan ver su vida cara a cara y verla entera, sin zonas de sombra, sin segundos planos”. Me parece terrible y al tiempo fascinante, tan cierto y tan implacablemente cruel.

“¡Oh soledad, mi sola compañía,
oh musa del portento, que el vocablo
diste a mi voz que nunca te pedía!,
responde a mi pregunta: ¿Con quién hablo?”
(Antonio Machado)

Conmigo, Jean-Luc, sí. Te escucho, yo te escucho.

Anuncios

Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Leído en 2011, Viajes por las novelas. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a "Sea como fuere, el amor existe.." ("Ampliación del campo de batalla". Michel Houellebecq)

  1. Houellebecq dijo:

    Qué puedo decir aparte de la emoción de encontrarme con tus reflexiones sobre un escritor al que le he robado el apellido para disfrazarlo de nick (en realidad disfrazarme yo, amigo de las máscaras y las sombras pero nunca de las mentiras). Un post absolutamente brillante separando el grano de la paja y con subrayados que claro, cada lector supone un libro distinto, se me debieron escapar pero que reconozco como esenciales del autor (ahora los veo así). Lo que me gusta de Hou es que consigue sacar risas incluso de lo más triste y lo más patético. Y aunque a veces resulte irónico, con el tiempo fue a más y explotó su faceta humorística(o eso creo) es sincero. Tú lo ves sincero y yo también lo ví así en su momento. Sus depresiones son reales o por lo menos sabe de lo que habla por experiencia. Probablemente nunca fue tan honesto como en su primera novela. En el resto hay más erudición sobre ciencia, filosofía, etc. y se suele documentar bien y sigue siendo brillante (qué te voy a decir yo) pero aquí es un ser humano que todavía no sabe lo que es ser un personaje mediático en Francia ni en el mundo (recuerdo un programa de la televisión francesa que vi por youtube con el cantante Iggy Pop porque este decía admirarle). Todos sus perdedores son extensiones de Michel. Enternecedor por encima de cruel. El gran drama de Houellebecq como el de los grandes en general era la lucidez. No se puede mirar todo el tiempo al mundo tal y como es o sin maquillarlo un poco con bromas o ilusiones porque da miedo, es como el abismo de Nieztche que dice que si lo miras mucho tiempo te atrapa.
    Toda la obra de Houellebecq es esa búsqueda del amor. Su madre no se lo dio en la medida en que suelen hacerlo las buenas madres (para qué tener un hijo si no le vas a dar al menos eso, que es lo único que realmente necesita). La obra de Morrissey, cantante de los Smiths es exactamente lo mismo. Siempre “Searching for love”. Y la de muchos que no lo encuentran fuera y se refugian en el arte. Pero esa es la única búsqueda esencial. Todo lo demás es “blah, blah, blah”. En fin, saludos con retraso. Ayer no estuve por la red. Así ocurre que me pierdo cosas. Menos mal que luego siguen ahí.

  2. Angéline dijo:

    Es cierto, el mundo da miedo. No es posible que seamos más cafres ni más inconscientes. El lema “poderoso caballero es don dinero..” no nos hará mejores pero sí retrata a nuestra especie. Entiendo lo de la emoción, siento lo mismo cuando leo que alguien escribe sobre mis referentes, especialmente sobre algunos como Banville, que para mí es un maestro indiscutible, por ello me alegra mucho hablar contigo sobre Houellebecq. Tenía ganas de leer algo de él, al término del libro mi vena protectora le hubiese mostrado el arco iris de noche, de haber podido. Parece un autor interesante y el tema de las fábulas de animales le dan pie para poner en juego esa otra parte que necesita sacar de dentro, teorizar acerca de las cosas. Lo peligroso es abusar de este recurso, aunque en este libro lo veo equilibrado en el conjunto. Afortunadamente no hubo crimen con el cuchillo (no las tenía yo todas conmigo) pero me tuvo en vilo durante un buen rato. Me partí de la risa con lo que opina de los psicoanalistas y me conmovió leer esas frases que cuela entre la crispación de un momento, cosas del estilo “es muy hermoso”, una especie de latido más potente entre el resto. También quisiera decirte algo. Es curioso que de alguna forma también tú estabas en el libro. Leer tu blog desde el principio es para mí como si te hubiese escuchado teorizar acerca de tus cosas. No conozco tu voz pero imagino una y a veces el estilo era tan parecido en el libro que te he visto salpicado en distintos sitios. O viéndolo al revés, entiendo que Houellebecq le guste a Houellebecq, porque hay mucho de reflexiones houellebecquianas en tu página. Jean-Luc se sentiría familiarizado contigo, seguro. Saludos, hoy a ti, esa letra silbante, no a tu nick.

Comenta si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s