Donde resisten los sueños

Decía hace tiempo José Luis Alvite, periodista “.. A menudo la verdad consiste en ponerse de acuerdo con las mentiras. En cierto modo, una curva no es otra cosa que una recta retórica. ¿Y no consiste acaso la falsa verdad del baile en tomar todas las curvas que conducen a no salirse del sitio? Vivimos en un mundo apresurado en el que no hay tiempo para la profundidad. Estamos tan ocupados, maldita sea, que después de la boda los novios salen de luna de miel en direcciones distintas. Todo es rutina, o sea, envejecer con la sensación de que nada haya ocurrido que cambiase tu destino, tal vez la presencia de otro hombre, de otra mujer, la irrupción a deshora de alguien con quien puedas sentir el impagable dolor de haberte pillado el corazón con el portazo de un beso malo de explicar. Por más que nos duela es en la mentira donde resisten los sueños”.

 

 
 

Fabián Casas también dice en su poema “Tratando de sepultar” que la dicha se engendra en el corazón de lo trivial. Hacia dónde hay que mirar los días en que ningún horizonte es lo suficientemente distante, cuando cada gesto apresurado parece llevar una sombra que le delata, un contador fijo señalando el próximo fin del tiempo. Qué hay del escozor, de la sensación de rodar descontroladamente, de la prisa por llegar a ninguna parte, del no caber en la piel, de la ansiedad, las ganas de proferir un grito largo y destemplado. Qué hay de la calma después, de nuevo un horizonte que parece oprimido, una lejanía ilusoria, palabras que danzan en la oscuridad sobre la cama. Verdades o mentiras lo cierto es que una acaba haciéndose fetichista a la fuerza y coleccionando sus propios gritos de ánimo. El sudor del esfuerzo no recompensado. El brazo amigo que se ofrece. La sonrisa que sale al paso. La flor que llega intacta de unas manos que tiemblan. El gesto grave, la expresión incierta, soledad compartida en noches de bohemia. Cuando besar unos labios es como sellar un pacto con los dedos cruzados a la espalda.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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4 respuestas a Donde resisten los sueños

  1. Houellebecq dijo:

    Es cierto que buena parte de mi felicidad se esconde en ese corazón de lo trivial que mencionas.Lo sé desde hace tiempo. De lo trivial aunque no creo que de lo frívolo(de esto solo a ratos). Pero lo cierto es que casi todo el tiempo miro el marcador que mencionas del tiempo y me distraigo en estresantes pactos con el tiempo. ¿Con el tiempo o con los actos que quiero terminar para poder hacer lo que realmente me gusta? No lo sé. Sólo sé que casi todo el tiempo es correr por culpa de la aguja de un reloj y en ocasiones de tareas que yo mismo me busco, no todo viene de fuera, y solo en contadas ocasiones tropiezo con algo o mejor dicho alguien especial y eso cambia y ya me olvido de todo. Ahí es cuando realmente creo que estoy viviendo o afirmo eso de “estoy vivo, antes estaba muerto”. Y también siento como al final de tu post, esa bonita frase sobre los dedos cruzados y el pacto sellado con un beso. Pero no, si hiciera balance general creo que todo es pasar el tiempo a la espera de algo mejor y que ese algo mejor llega cuando no lo estás esperando y bueno, creo que dura poco. Saludos y buen fin de semana.
    P.D.Ahora que tengo tu información sobre los libros requeridos pensaré. Ofreceré varias posibilidades. Ahora que he leído mucho es cuando realmente veo que debería haber leído mucho más. Y a eso iremos. Hay muchos nombres en mi cabeza de autores por conocer con algo de garantía de que no sean decepcionantes. Veremos…

  2. Angéline dijo:

    Creo que la tuya Houellebecq, y la de la mayoría de la gente. Así como las malas épocas se superan día a día, creciendo dentro de la desgracia, la felicidad se abre paso de la misma forma, saliendo de un suceso cualquiera, poco a poco entre el Todo. Y de repente por ejemplo, por una visita, una llamada, un mail de alguien que nos importa, ya cambia el día y las cosas son distintas. Lo pienso a veces, con qué poco me subo a una nube de un salto. Eso que dices, lo de esperar algo mejor, es un poco injusto ¿no? Cada día que vives lo dejas atrás, no vas a recuperarlo nunca. Y quizá más adelante te dé por mirar lo que dejaste y veas lo propicio que era el momento, el escenario de tu vida, para que ocurriese lo mismo que en este nuevo presente, pero siendo más joven. yo estoy peleada con la Providencia. Simplemente, no puedo esperar a que se fije en mí para dotarme del premio especial “A la despistada que no esperaba nada” Porque en el fondo, Houellebecq, cuando uno se siente solo durante mucho tiempo, espera, siempre espera. Aunque parezca que no lo hace, tiene una permanente luz de alarma en una esquina del cerebro, y cuantos más años pasan, menos le apetece “ser elegido” sino elegir. Cuando menos te lo esperas te llega una multa, pero no lo mejor de la vida. Creo que hay que salir a buscarlo, o al menos estar receptivo, con una actitud abierta, curioseándolo todo, teniendo ganas de sentir y de participar. Y te dice esto alguien que prácticamente se ha enamorado siempre tras un “flechazo”, pero incluso siendo así no creo que fuese cuando menos lo esperaba, sino por estar ahí, deseándolo.
    P.D. Es genial ser la que esperaen este caso. (Andrés Neuman tiene un libro de relatos que se llama “El que espera”, algunos muy buenos) Piensa, piensa, veremos.. Buen fin de semana (mañana te llueve)

  3. Fructus dijo:

    Quizás sea pues la soledad el estado de gracia, la que te mantiene alerta, hiperestésico, avizor de lo que el segundero te está cocinando tras el velo de los días grises.
    El suave sopor en el que te mece la aparente felicidad de la vida muelle convierte las jornadas en perfectas bolas blancas de billar que arrojas al saco , allí se funden y se obstinan en no ser rescatadas, presas de lugares comunes repetidos, como los gestos, lugares, los besos, cálidos, sí, pero relajados y huyendo en retirada del frente de la vida expectante. El miedo de no poder recordar un día el 99% de tu vida, amalgamada en una melaza monoforme. Quizás tan ocupado en no salirnos de la recta que nos perdemos el estado de gracia de la fuerza centrípeta. A veces me sorprendo buscando en directorios el número de un cirujano que circunde y haga perífrasis con las rayas tan rectas de las palmas de mis manos.

  4. Angéline dijo:

    Te noto particularmente romántico Fructus (a los tres en general, en este post) ¿un buen verano? He visto en tu blog la despedida de agosto con el atisbo del vértice geodésico de Las Mesas entre besos, y me gustó ese desenlace tan musical, el sonido de la urgencia. En cuanto a la soledad, más que un estado, yo la veo a veces como un “golpe de gracia”. La gota que rebosa, la plaga a combatir. Y como el “lonely, alone”, distinguiría entre la necesidad temporal de estar a solas y el sentirse solo, estado éste que para mí es uno de los grandes males de nuestra época. Me alegra que hayas vuelto al lugar de los hayedos. Un beso.

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