Pequeña nota sobre "La librería" de Penelope Fitzgerald

Esta es la historia de una idealista, la señora Florence Green, quien tiene la peregrina idea de montar una librería en un pequeño pueblo, Hardborough. Por peregrina, se puede adivinar la resistencia del lugar, el poco favorable orden de los factores que conforman su aventura, pero añádase también que cuenta con el voto en contra de la persona más influyente del pueblo, la señora Gamart. Con el fin de hacerla cambiar de opinión sobre el edificio que albergará la librería y que ella pensaba destinar a centro cultural, la invita a una recepción en su casa, distinguiéndola con ese honor sobre el resto de la gente del pueblo. No consigue su objetivo y Florence se embarca en su proyecto. La novela va de cómo sale adelante, de las zancadillas que recibe y sobre todo, del poder irrefutable del dinero y sus influencias. Tragicómica, denominan a la historia en la contraportada. Agridulce, la llamaría yo. De todo se aprende en la vida, de los fracasos es casi una obligación.

Hay un momento en que Florence y el abogado que representa a la señora Gamart se cruzan unas cartas. Las exigencias de Thornton son realmente estúpidas, una de ellas es que Florence cancele la venta de “Lolita” de Nabokov, un libro que estaba causando furor y atiborraba de gente la fachada de la librería, frente al escaparate. Ella le contesta con mucha elegancia:Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida y, como tal, no hay duda de que debe ser un artículo de primera necesidad”. También me gustaría reseñar una frase de William Blake “Todo aquello en lo que es posible creer es una imagen de la Verdad”. Y otra más, Florence consideraba que “la gravedad es una fuerza que atrae las cosas hacia sí, y no una simple cuestión que se encarga de las que menos resistencia oponen a ella”

Por las Florence de este mundo, es por quien valdría la pena empezar una cruzada, ridiculizar al opresor, vencerle con sus propias armas. Termino el día asignándome el papel de paladín, lo empecé con el alma encogida después de leer el artículo que Krugman escribió en El País sobre la crisis europea y el papel de España e Italia en los próximos movimientos del tablero de los poderosos. Todavía me tiembla la incertidumbre pero estaría dispuesta a darle una buena bofetada a la señora Gamart, poética, con esa claridad del dos más dos, y ayudar a Florence a colocar sus cosas en la vieja Old House donde tiene la librería. Claro que el desalojo de esta amiga literaria es ficción a este lado (aunque no al suyo) y lo que Krugman comentaba en su artículo es parte de la estremecedora realidad en la que vivimos.

Anuncios

Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Leído en 2011, Viajes por las novelas. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Pequeña nota sobre "La librería" de Penelope Fitzgerald

  1. Esperé un tiempo prudencial cuando cerré mi librería para leer este libro. Me costó entrar en él, pero luego no pude dejarlo y me dolió sobremanera cómo se desarrollan los acontecimientos, pues uno de sus logros, creo, es la capacidad de empatizar con la pobre Florence (y con su pequeña ayudante) que tiene la lectura de la prosa de Penelope (más dura de lo que aparenta). Personajes buenos, malos y regulares (me refiero a su catadura moral), como la vida misma. Y el azar y el destino, que son tan cabrones e injustos como la gente y los intereses económicos. Gran libro

  2. Houellebecq dijo:

    Tengo que leer el artículo que mencionas de Krugman pero ya bastante se me encoge a mí el alma cada día con notícias sobre España y su futuro que son como latigazos. Me gustaría decir que siempre tendré el refugio de los libros y las librerías (ayer las repasé todas por Barcelona y me relajó bastante lo de ir manoseando libros y leer contraportadas y algún párrafo suelto)pero cuando te lo pintan todo tan mal incluso puedes percibir ese futuro con el que sin artículos de primera necesidad tampoco los habrá de segunda (y ojo que me cuesta decir que los libros sean de segunda). Pero sí, de momento sigue funcionando lo de desaparecer entre páginas y estos libros sobre literatura yq ue hablan de libros son ya rizar el rizo de lo que me gusta. “84 charing cross roads es lo que me ha venido a la cabeza en ese sentido”. Y puede que la de “Firmín”.
    Saludos.

  3. Angéline dijo:

    He leído en tu blog tu experiencia como librero. Debió ser difícil cerrar la librería y entiendo perfectamente que te doliera este libro. Lo leí junto a un grupo de gente en un club de lectura y ayer fue la reunión. En teoría estaría el editor para charlar con nosotros pero por un problema de última hora no pudo venir y tuvimos una improvisada videoconferencia con él a través de un Ipod. Nos habló del carácter bohemio de Penelope, de que el personaje de Christine, la niña que ayuda a Florence en la librería está basada en su propia hija y de que en principio la traducción del original se hizo para otra editorial española que finalmente lo rechazó. En la tertulia hubo opiniones para todos los gustos sobre el libro, pero en lo que estuvimos de acuerdo fue en que los personajes de Florence y Christine son muy buenos. Tienes razón, el azar y el destino son realmente cabrones a veces, otras nos buscamos nosotros mismos nuestra propia ruina. Un saludo, caimán

  4. Angéline dijo:

    A mí también me gustan mucho los libros que van sobre libros, escritores, bibliotecas, librerías. Y aparte de los que citas (el de Helene Hanff en una delicia auténtica) me vienen a la mente “El cuento número trece”, el personaje central siente un verdadero amor hacia los libros y “El amante de las librerías” de Claude Roy, un librito de 49 páginas que publica Olañeta. Creo que siempre encontraremos consuelo entre los libros, yo acudo a ellos cuando estoy realmente perdida, cuando estoy contenta, cuando no avanzo en lo que escribo (ya que no escribo, al menos leo), cuando lo que me rodea me cansa, supongo que un poco como en los matrimonios, en la salud y en la enfermedad. Hasta ahora me ha hecho más feliz leer que otras muchas cosas, y siempre me he sentido agradecida a la literatura, una fuente inagotable de recursos, un mundo paralelo. Saludos, Houellebecq.

Comenta si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s