De allá para acá. Reflexiones.

Hacia final de año mucha gente recapitula, las blogs literarias se llenan de listas de libros, preferencias, relación de bodrios. Las personales hablan de sucesos, vivencias. Las de series, de estrenos, patinazos, grandes aciertos, etc. Yo he estado meditando hoy acerca de mi vida en el 2011, en lo perdido y lo ganado. Dejo aquí algunas cosas que me pasaron por la cabeza.

Sensación de duración del año: Corto, más que el pasado. Presiento que esto seguirá yendo a más.

Esperanzas cumplidas: Pongamos que llegué casi al aprobado pero necesito que sigan siendo mi zanahoria para continuar.

El libro que más me gustó: “Llámame por tu nombre” de Andre Aciman.

¿Por qué? : A la gallega:  ¿y cómo evitarlo..? Es como la gente,  conoces a algunas personas que te son hostiles antes de que digan una sola palabra, a otras te apetece hacerles el boca a boca aunque no se ahoguen. Lees algunos libros que tocan un punto clave, tu botón del desarme y durante el tiempo que los lees eres su esclavo. Aciman ya lo había conseguido conmigo el año anterior con “Ocho noches blancas”.

Un sabor nuevo para comer en el tejado: Paté con mermelada de naranja. En tostadas finas.

Una canción para encerrarse y tirar la llave: “Hometown glory”, de Adele.

  

Un guitarrista deslumbrante: Vicente Amigo. Tenía que llegar a mi vida en algún momento y fue en 2011. God bless his boots.

Un lugar para retirarse cuando el mundo es insoportable: Elmo. Everwood. La casa de Yann Darthois.
La mayor alegría: Conservar la euforia.
Un descubrimiento cósmico: La ópera en directo (enlatada ya formaba parte del sonido de mi infancia), aunque me obsesione no toser cuando voy, para no fastidiar como en el relato de Julian Barnes.

Un logro físico: Haber recuperado la talla 40 y entrar en los vaqueros de siempre. Disciplina, dieta sana y ejercicio constante. Me encantaría pensar que cuando me dé la gana lo dejo pero mi médico me ha puesto las cosas claras y yo las he entendido perfectamente. A cuidarse.

Mi lema del año: No estamos locos, queremos creerlo.
El mayor desconcierto: Ver que todavía puedo perder el tiempo con quien no lo merece, ¿pero es que no aprendo?
Porcentaje de abstracción: Diría de un 40%. Fue un año algo extraño. Espero que el 2012 disipe algo el vaho de mi mente, tengo planes.  
Censo de la tribu: No ha habido bajas este año. Las expectativas se centraban en nosotros, los de siempre. Mantenemos la cuerda-guía en la muñeca, a punto. Y al contrario que los de los versos de Neruda, seguimos siendo los mismos, lo cual en estos tiempos es de agradecer.

El momento más triste: Fue en navidad, con la familia, ese tipo de cosas irreversibles contra las que sólo puede luchar un soñador o un loco, ya sea hombre, mujer o niño.

Un terror acechante: Fueron varios, unos tuvieron que ver con la familia, otros con el trabajo, y alguno de los inclasificables, con la gente mentirosa. Me aterraba volverme una insensible por su culpa, o quemarme, como se decía antes. Todavía me asusta.

Proyectos inacabados: Una novela corta, o quizá dos. Puede que incluso tres. No ha sido tanto un problema de ideas como de propósito y motivación. Desde aquí puedo ver con claridad el caos. Era imposible que nada llegase a buen puerto.

Un deseo futuro: Seguir complicándome la vida. No sé vivir de otra forma.


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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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13 respuestas a De allá para acá. Reflexiones.

  1. Tempero dijo:

    Un guitarrista deslumbrante. Sí, Vicente lo es. Deslumbrante por íntimo.
    Mejor que dios bendiga sus manos; mejor que se quede sin bendecir. Mejor escuchar los mensajes de la paloma.

  2. Houellebecq dijo:

    Es peligroso lo de las novelas inconclusas. Requiere mucha disciplina mental seguirlas y acabarlas. Y esa motivación que ahora te falta. Espero que te salga algún otro Aciman al paso este año. Leer cosas que te gustan motivan para escribir.
    Tu lugar para retitarte está muy bien. Has inventado varios y yo debería ejercitar esos lugares. Fue agradable aquella semana en esa tranquila librería mexicana con café y literatura.
    Yo este año le doy mi premio personal de libros a dos que comparten galardón. El de Franzen “Las correcciones” y el de Alan Pauls, ya sabes cual.
    Prapárate para otro año minúsculo independientemente de lo bueno o malo que sea.

  3. Angéline dijo:

    Lo de God bless his boots era una frase hecha, del libro “La vida exagerada de Martín Romaña”, del escritor Alfredo Bryce Echenique, una de mis novelas favoritas. En ella también hay una hondonada interesante, pero esa es otra historia, aunque quizá para alguna gente sea tan poco importante como la frase de las botas, el flamenco o la dulzura. Vicente es deslumbrante como guitarrista y también como hombre. Tiene una belleza tan particular, el gesto, la expresión, los labios, es todo un placer verlo tocar. Y aunque no creo en Dios, si tiene que bendecir algo de él que por favor lo bendiga entero, que le dé salud, trabajo, amor y amigos. Teniendo eso, el resto del camino es un paseo (de gracia).

  4. Angéline dijo:

    Sí, lo de los escritos inacabados es triste, pero también debemos ver lo evidente y a veces lo evidente es que no es nuestro momento, no para eso, no ahora. Y tienes razón, me falta motivación. Necesito algo que estimule mi mente, ojalá otro Aciman me enfundase una felicidad semejante a la que sentí con él, pero es que no me apetece ni leer y eso sí que es nuevo. O al menos no literatura y sí otras cosas de menos nivel, y eso nunca es buena noticia. Con Ishiguro no avanzo porque la novela no me enganchó desde el principio pero al menos Benjamin Black es un tesoro y ya casi la he terminado. Habrá que sacudirse la pereza y empezar con buen pie el año. A Franzen ya lo apunté, varias personas habláis maravillas de él. Alan Pauls siempre tendrá un lugar a mi lado, aunque tenga amnesia y se olvide el alfabeto. Yo también disfruté en México con nuestra lectura. Sería genial viajar en algún momento de este año a otro lugar del mundo y leer allí durante unos días. ¿Otro año minúsculo? Por Dios, no.. Este ha de ser un año grandioso. Largo, productivo y diferente. Saludos Houellebecq.

  5. Ricardo dijo:

    Gracias por tu comentario en mi fotoblog. Yo también te deseo lo mejor para este 2012 y para siempre. Gracias por seguirme y preocuparte por mi, estoy bien.

    No te voy a negar que me ha parecido una gran putada que a mediados de 2011 se reproduzca el Cáncer de hígado que hace año y medio se frenó. Y más después de unos meses en que mi cuerpo ha sido un tremendo campo de batalla para combatir los problemas de corazón y pulmones que he tenido.

    Pero te voy a contar un secreto que tengo, en los peores momentos, mi pareja Paky y mi hijo Alex, forman a mí alrededor un campo magnético que me aíslan y permiten que me introduzca en mi habitación secreta. Está en el centro de mi cerebro, está completamente aislada del dolor, del miedo y de los sentimientos negativos. En ella me es fácil trasladarme a lugares maravillosos, preciosos paisajes y puestas de sol y amaneceres que te dejan sin aliento. Esa habitación es el lugar que elijo para refugiarme en momentos difíciles, me transformo en una ave con largas alas, que me permiten planear muchos kilómetros, bordeo la costa, y el paisaje que veo es precioso, dunas de dorada arena en las que rompen las olas que empuja un bello mar azul, me acompaña el graznido de las gaviotas, me encanta el aire que choca en las alas y si presto mucha atención soy capaz de escuchar el chapoteo de los peces saltando en el mar.

    Porqué al fin y al cabo quien elige nuestros pasos en el baile, quien nos vuelve locos, nos da latigazos y nos corona con la victoria cuando logramos lo imposible, quien envía monstruos para que nos maten y al mismo tiempo nos susurra que jamás moriremos, quien nos enseña que es real y como reírnos de las mentiras, quien decide por que vivimos y que defenderemos con nuestra propia vida, quien nos encadena, y quien tiene la llave que puede hacernos libres. Somos nosotros, los que tenemos todas las armas que necesitamos. Cada uno de nosotros tiene el poder sobre los mundos que crea.

    El clavo al que estoy agarrado cada vez es más pequeño y arde más, lo sé, pero yo sigo luchando. Trataré, con todo, de defraudar a la muerte una vez más.

    Un fuerte y prolongado abrazo.

  6. Angéline dijo:

    Querido Ricardo, no nos hemos visto nunca aunque estuvimos cerquita, aquel fin de semana que fuí a Barcelona hace unos años; pero desde el principio, desde que entré por primera vez en tu página he sentido una empatía contigo, con vosotros, instantánea y natural. Se nota que formáis una piña, aquellas fotos de familia en las que estabais sonriendo, las navidades en grupo, las del pueblo, las costumbres, todo daba la sensación de ser/formar parte de un bloque auténtico en el que el cariño es la argamasa de todas las piezas ensambladas. Y me encantaba veros juntos y felices.

    Sabía que habías tenido problemas de salud y me preguntaba a veces si el silencio en tu página, ese tiempo intermedio sin imágenes, sería porque éstos se agravaban y deseaba inmensamente que no fuese así. En los últimos años he estado tentada varias veces de enviarte un mail para desearte feliz año pero no sabía si molestaría, si sería oportuno después de tanto tiempo de no enviarnos ninguno y finalmente no lo hice. Siento muchísimo lo que cuentas de tu salud y lo siento como si te hubiese visto mil veces porque te aprecio y así de cercana me he sentido a menudo. Como si hubiese estado algún día al otro lado de la pantalla y conociese esa habitación de trabajo en la que escribías, tus muñecos en las estanterías de madera clara, el mueble con los libros, las lámparas, las fotografías, cuando contabas que a Alex no le gustaba que le sacases fotos (en tu hijo es perdonable pero no me imagino que nadie pudiese oponerse a una suerte semejante) y por ello le sacabas aquella del torso difuminada, en colores fuertes. Fuiste el primer fotógrafo que me dio permiso para colgar sus fotos en mi blog y lo hiciste con tal rotundidad que me sentí honrada.

    Tienes razón, somos nosotros quienes administramos la fuerza y el empuje para salir adelante, pero tantas veces es contracorriente que ese esfuerzo es más llevadero cuando alguien ayuda a empujar contigo. Desde aquí Ricardo, te envío toneladas de fuerza y si puedo empujar de cualquier otra forma no tienes más que decírmelo. A veces para mí misma me cuesta reunir la energía que me aúpe pero curiosamente para la gente que me importa me nace al instante y en cantidades industriales. A tu disposición queda, como si necesitas que te la lleve hasta Sant Boi.

    Un abrazo fuerte y mucho ánimo.

  7. noe dijo:

    Me cuesta horrores hacer balances,sobre todo de temporadas tan largas como lo es un año, porque suelo quedarme siempre con los últimos acontecimientos y pienso que no soy objetiva.
    El paté lo descubrí hace dos años en una cena de empresa, en mi caso fue con mermelada de manzana. Adele también fue uno de los descubrimientos de este año y comparto también contigo ese desconcierto de perder el tiempo con quien no lo merece, pero tampoco sé de qué manera aprender.
    Me encanta tu lema y algunas más cosas de las que has dicho y sobre todo ese esperanzador “aliento de futuro” que transmites en estas reflexiones.

  8. Angéline dijo:

    La vida es esperanza, Noe, tenemos la suerte de ser protagonistas y extras a un tiempo. De nosotros depende que la bolsa de experiencias esté vacía o no. Hay tanto ahí fuera.. Pero hay que ser más crítico y seleccionar mejor. Yo, a pesar de la euforia, también me he llevado unos buenos palos en 2011. Espero haber aprendido al fin de ello, desde luego ya tengo claro qué clase de gente no quiero volver a tratar nunca más. Pero como dice Bertolt Brecht “hay quienes luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. Hay que buscar lo imprescindible de cada uno en esta vida, que para mejor o para peor, es un auténtico regalo, llegamos sin haberlo pedido y a veces esperamos que nos lo den todo hecho. Hay quienen luchan toda una vida. Sí, señor, que no quede por intentarlo. Un saludo, Noe, feliz 2012. Ojalá sea más tu año que nunca.

  9. Alex dijo:

    El análisis final de cada año me lleva semanas, y en esta última ocasión viene con retraso. Una extraña sensación de tránsito me ha obligado a no cuadrar balances. Sin embargo, desde hace tres días, he vuelto a respirar sin temor a constiparme. O al menos, importandome poco el que suceda.

    A tu resumen le faltan letras, oraciones completas e incluso algún párrafo, como le sucede al mío. Tenemos todo un año por delante para rellenar espacios en blanco. En cualquier caso, lo más importante no falta en tu lista: seguirás complicándote la vida. Bien por ti.

    Besos, Angéline.

  10. Angéline dijo:

    Yo este año no he querido hacer balance del pasado, Alex. Tengo una permanente sensación de haber sido abducida de alguna forma en la mayor parte del 2011 y en la otra, en la que he sido consciente de la vida, de mi posición en ella y todo el resto, he pasado de refilón, sabiendo a cierta cierta que estaba jugando a las evasivas. Me alegro de que se haya quedado atrás y he traído sólo algunas letras que estaban bien afianzadas. Del resto una parte no merece la pena, sólo lo aprendido, las tres nociones básicas de cómo equivocándome como lo he hecho en 2011 he conseguido no morir en el intento. Complicarme la vida es lo menos que puedo hacer por mí este año, no estoy para medias tintas ya. Un beso, Alex.

  11. francisco dijo:

    Me ha gustado esta entrada y me ha ayudado a desear menos grado de abstracción en mi vida también pues tiendo a perderme o atrincherarme en abstracciones mientras la vida pasa al lado. Incluso el blog puede ser algo sin vida entonces. Evaluare el porcentaje de abstracción para tenerlo a raya. Saludos desde Sevilla.

  12. Angéline dijo:

    Sí, la verdad es que hay temporadas en las que la abstracción es como un imán. Yo he tenido un 2011 bastante disperso e irreal. Sin llegar a ser un mal año ha sido un año de trámite, en el que he podido concentrarme en pocas cosas. Supongo que de alguna forma debí necesitar ese parón, pero ya se terminó. Saludos, Francisco, y feliz 2012.

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