Queremos más

Lo dice The Guardian, en la contraportada de “El otro nombre de Laura” de Benjamin Black. Lo pensé yo ayer por la tarde cuando el personaje principal de “En busca de April” le dice al taxista a dónde quiere que le lleve y esa frase cierra la novela. Quiero más del Benjamin Black de Banville, quiero más de Quirke.. Leí en 2007 “El secreto de Christine” y ya entonces este patólogo/detective/hombre atormentado me fascinó pero lo dejé en ese lugar de la mente al que podemos volver con facilidad para recrearnos y me fuí alegremente a otras historias, otras complicaciones literarias y poco a poco la dimensión de Quirke pareció aplanarse hasta constituir una línea acerada en el recuerdo y poco más. Tiempo después leí “El Lemur”, sin llegar a decepcionarme no me llenó lo suficiente para querer más de lo mismo, no creó poso, no sentí ganas de releerlo en el futuro, que es lo que me ocurre con todo lo de Banville, y además, no estaba Quirke. Debí haber seguido con “El otro nombre de Laura” pero algo pasó por el camino que me enredó en otros lugares y de repente, estas navidades, llegó a mis manos “En busca de April”, y me pareció que era un buen momento para ponerme con él, pero no fue así. Antes de que se acabase el año quería leer también “Nunca me abandones”, de Kazuo Ishiguro. Se lo había prometido a M, él me lo regaló hace tiempo, y lo poco que había leído varias veces, siempre el comienzo y unas hojas más, era como moverse en círculos sin posibilidad de avanzar. No tenía la cabeza para la novela, no me enganchaba.

Hacia final del mes sucedió algo que me produjo una gran tristeza y cruzó conmigo hasta el nuevo año. Así las cosas, era imposible seguir ninguno de los dos libros y los dejé sobre la estantería para futuros momentos más propicios. Me dediqué a distraerme, a intentar remontar la tristeza, a leer otro tipo de publicaciones más ligeras, a mis hobbies, a ver series, películas antiguas, me dió por John Wayne. Ví “El hombre tranquilo”, “Escrito en el cielo”, “Hondo”, “Infierno blanco”, “Fort Apache”, “La taberna del irlandés”, “El angel y el pistolero”, y películas navideñas, románticas, entretenidas como “Love actually”, “Alfie”, “Corazones y almas”, “Seis días y siete noches”, “Cuando Harry encontró a Sally”, “Vive como quieras”, etc, películas amables que no metían su dedo en mi ojo sino todo lo contrario. Me relajé, vivan las vacaciones, pensé, amén, joder, señor..

Este fin de semana me encontré con los dos libros en la estantería de pendientes y sentí que al fin la sensación de opresión de diciembre se ha disipado. Ishiguro todavía no me apetece (lo siento M) y no voy a forzar eso, nunca lo he hecho, pero “En busca de April”, de Benjamin Black lo cogí casi con reverencia. A pesar de conocer la mitad de la trama, ya del mes pasado, lo he leído como debe hacerse, desde el principio de nuevo, cómodamente, con tiempo, saboreando cada porción de niebla, de sombra, de duda, y escrutando los rostros de todos los implicados en esta novela negra para decidir por mi cuenta cuándo mienten, qué se callan, qué es lo que quieren realmente. ¿Dije con tiempo? De la tarde del sábado a la del domingo. En principio lo había planeado así, una lectura lenta y placentera pero fue comenzar y ya no quise parar. Quirke me pareció en la tercera entrega más vulnerable que en la primera, pero también más impresionante, más protector, de alguna forma a medida que pasa el tiempo Banville lo va convirtiendo en un personaje más sólido, más complejo y casualmente es mi tipo de hombre, aunque no me enorgullezco de ello. Los poco recomendables, los heridos, los dífíciles, los estigmados con un carisma especial, son mi especialidad. No sé si porque me convierto en su enfermera sentimental o porque me atraen de una forma sexualmente irremisible. Quirke es .. Dios.. Quirke.

Ahora es cuando pienso que tengo la inmensa suerte de no haber leído “El otro nombre de Laura”. Y he decidido comenzar el año y seguirlo con todo lo de Quirke, la persona /personaje que me ha inspirado recientemente unas sensaciones tan potentes. Así que después del último he comenzado con el primero, quiero saber todo de él, ahora de forma cronológica aunque el orden de las lecturas sea 3,1, 2. Y no tardando mucho saldrá la versión en castellano de “A death in summer”, escrita en 2011, la siguiente en la saga, la 4. Mientras tanto, instalada ya en la página 72 del 1, pienso en Malachy, en Phoebe, en Sarah, en las manías de Quirke. En lo que fuma, lo que bebe, los líos que atrae, lo que le descoloca que suene un teléfono cerca, lo que le molesta ver su mirada reflejada en un espejo. La forma en que roza un codo de Phoebe para guiarla, o cuando la pone a su espalda lentamente mientras Oscar les apunta con un revólver.  Le veo de nuevo en camisa y ropa interior, buscando confuso los pantalones con una resaca monumental, desvalido dentro de su fortaleza, deseable, atrayente, abrazable. Pidiendo disculpas, mirando con abierto deseo el cuerpo mojado que sale de la bañera. Colérico. Pensativo. Insistente. Provocador. Y creo que The Guardian resume con dos palabras lo que los lectores enganchados pensaríamos de nuestro personaje favorito al término de la novela. Queremos más.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Novelas, Voy leyendo en 2012. Guarda el enlace permanente.

14 respuestas a Queremos más

  1. Houellebecq dijo:

    Pues yo al terminar El Lemur ya quería más pero no suelo apresurarme ni con lo que me gusta. Me gsuta saber que tengo inéditos por descubrir de mis escritores o personajes preferidos. Mala costumbre si me atropella un camión mañana y se quedan inéditos para siempre. De todos modos me queda mucho Quirke por descubrir. Ese universo de novela negra elegante(por las palabras de Banville)es muy atrayente y hasta se presta a relecturas.
    En otro orden de cosas comparto contigo la costumbre de ver películas insustanciales en vacacione so en momentos bajos. El cerebro necesita higiene mental y no se puede concentrar demasiado así que sufrimos algún tipo de regresión extraña. Veo películas de ese estilo cuando la concentración no da para más. Y aveces poque sí, porque son terapéuticas y algunos buenos momento sde la vida son frívolos. Y en cuanto a los clásicos en Blanco y negro son otra cosa. No dejan de ser terapéuticos pero además esconden profundas verdades que siguen vivas. Buena semana, Angèline.

  2. Angéline dijo:

    Pues yo cada día dejo menos para el día siguiente y menos que dejaré. Palabras como dosificar, posponer, están fuera de mi mundo cuando se refieran al mero disfrute de algo, me parecen de una inutilidad casi indecente. Me voy a dar un atracón de Quirke que va a ser memorable. Estoy por disfrutar este año, con lo que sea. Y cuanto más, mejor. Qué felicidad, dicho sea de paso, leer a Banville.. tremendo. Feliz semana para ti también, Houellebecq.

  3. Campubrí dijo:

    Ya que me ha permitido usted la entrada en su mundo, tan contradictoriamente apacible a simple vista, me atrevo a meter la nariz una vez más. Espero que no me reprenda.

    No conozco a Quirke, pero puedo imaginarlo. He leído mucha novela negra, aunque no se me haya cruzado nunca ese tal Quirke. Pero lo que me hace comparecer de nuevo en su mundo es su confesión de que Quirke es el tipo de hombre que usted quisiera… ¡Jo! Con todo lo que se ha escrito sobre esos sabuesos solitarios -repito que no conozco a Quirke- y su turbia relación con las mujeres… Y usted va y confiesa que ese es el tipo de hombre que desea… Su enfermera sentimental… ¡Dios mío! Le juro que jamás esperaba encontrar nada semejante escrito por una mujer…
    Felicidades para usted y para Quirke.

  4. Angéline dijo:

    Es usted muy impresionable, Campubri y ya hacía tiempo que no me visitaba. La entrada se la permito a todo el mundo, recuerde que un día le dije que yo no censuro a nadie en mi página, eso sólo lo hace la gente que siempre quiere llevar la razón. No le reprendo pero le noto aburrido en su ciudad de la muralla y sé lo suyo con la novela negra. Si no conoce a Quirke no creo que pueda imaginarlo. No es un detective aunque investiga y su relación con las mujeres es una de las razones por las que me parece tan deseable, no la más importante, pero una de ellas. Me resulta curioso que de todo el post lo que le ha llamado la atención es la clase de hombre que es mi tipo (cuando Benjamín Black o Quirke son mucho más interesantes en sí mismos que mis opiniones). Y qué pocas mujeres ha debido leer usted para que le asombre mi afirmación (le recomiendo a Amy Homes, no tiene desperdicio lo que sale de su pluma) pero sí, así es, me atraen los hombres difíciles, los que llevan un enemigo dentro, su drama, su trauma. Y he conocido a un puñado de ellos, cada cual más pintoresco. Nos felicita a Quirke y a mí. Ojalá este forense irlandés no fuese un personaje de ficción y pudiésemos jugar al desafío. Eso sí sería memorable.

  5. noe dijo:

    Me gusta mucho pasar por tu blog porque para mí, una inculta en literatura pero que le gusta leer, es gratificante ver tus reseñas.
    Como en el cine yo me voy a lo más visual o comercial, así que agradezco esta visión tuya. Lo anito en la lista de pendientes y siento que mi comentario te pueda aportar tan poco.

    (Por cierto, al escribir el comentario justo a la izquierda sale tu lista de blogs y allí estoy yo, muchas gracias, pero tengo que decirte que cambié la dirección y ahora ya no es esa)

    • Angéline dijo:

      Gracias, Noe, también a mí me gusta compartir lo que leo y lo que me anda por la cabeza. En breve tendré que dejar esta página pero estoy buscando otro lugar que no sea Blogger para alojarla.

      (Sí, sé que te has cambiado pero cuando lo hiciste no pusiste a dónde ibas. Pediste que te escribiésemos las personas interesadas en conocer tu nuevo destino. Por eso no lo he puesto pero sé dónde estás porque me lo has dicho. Que te haya dejado ahí es un recordatorio para ir a leerte al otro lado)

  6. Que me aclare, el primero de la saga el El otro nombre de Laura? y ése es el que estás leyendo ahora? lo digo por empezar…

    Besos hadiña.

  7. Angéline dijo:

    A ver Princesiña, que no lo he dejado yo muy claro. La sucesión es ésta:

    1.- El secreto de Christine (es el que estoy releyendo. Parece un poco sórdido pero no te quedes con los detalles sino con el personaje en general, con Quirke, con el inspector Hackett y con Mal, el cuñado de Quirke. Están muy bien construidos, Banville es maravilloso, o debería decir Benjamin.. )

    2.- El otro nombre de Laura (es el que no había leído, pero me lo he comprado esta semana y lo leeré en cuanto acabe la relectura del 1)

    3.- En busca de April (es el que me regalaron en navidades y me encantó, no está en la línea del 1, es más sofisticado, elegante y Quirke tiene un papel diferente, no sólo de sabueso sino de hombre, padre, amante, cuñado, forense..)

    Besos

  8. Envidio el ritual de las lecturas compartidas. La sensación de leer las mismas letras que alguien, en un lugar lejano, repasa al tiempo que tu.

    Tu nuevo hogar es tan acogedor como el anterior. Más elegantes y dinámico. Más funcional y coqueto. Me gusta. Pese a las dificultades técnicas de mi exilio he conseguido llamar a tu puerta.

    Un beso, Angéline.

    • Angèline dijo:

      Si el ritual te gusta, anímate. Hay tantos placeres al alcance que es casi una pena no aprovecharlos.

      En cuanto a mi nuevo hogar, eres el primero en entrar.. (¡!) de hecho, pensé que esa puerta todavía estaba cerrada pero se ve que ya he salido yo por ella, por lo menos hasta tu blog. Ha sido un auténtico maratón de tiempo, la de horas que he metido en este cambio.. pero sí, también a mí me parece más dinámica esta nieve. Aunque más adelante tendré que viajar al “.org” porque quiero la plantilla y recuperar de alguna forma mi amarillo.

      Besos, Alex. A partir de mañana o pasado ya estaré aquí todo el tiempo.

  9. Increíble, se han mudado los comentarios! me encanta tu nuevo hogar, ya me he hecho un hueco entre tus muebles. Un beso hadiña.

  10. francisco aranguren dijo:

    Voy a bajar a la librería y comprar el número 1. Hoy tengo todo el día para leer y me gustaría engancharme con algo. No he encontrado nada apasionante hace tiempo. Enhorabuena por tu sitio nuevo. Me da un poco de miedo lo que dijiste de la privacidad, también me enerva la imposición…no sé…yo informáticamente soy una nulidad y no sé ni como enlazar para que me salgan las nuevas entradas de la gente que leo. Mucha suerte. Te seguiré visitando aqui.

    • Angèline dijo:

      Hola Francisco, gracias por la visita. La verdad es con Benjamin Black o John Banville no soy objetiva. Me gusta todo lo que escribe pero quizás siento una cierta debilidad por lo irlandés y la novela negra de Black en esa Irlanda conservadora de los cincuenta me atraiga mucho en esta época. Cada novela es diferente, por el momento me van gustando por este orden, 3,1,2. Y ahora que los he acabado estoy deseando que se publique en España el 4, así de enganchada me ha dejado. Gracias por esa suerte y también te la deseo, hace tanta falta a menudo. En cuanto a Google, es un algo incierto. Yo he preferido desmarcarme y decir que no y WordPress no me parece más complicado que Blogger. Aquí estoy bien y curiosamente he tenido un súbito momento creativo que todavía sigue en marcha. Se ve que a veces los cambios son necesarios. Un saludo, Francisco, siempre eres bienvenido.

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