Lectura compartida “El sentido de un final” (Julian Barnes)

Ya lo he dicho más veces. Por Julian Barnes siento una ternura incontrolable, una admiración que no se reduce a ver el brillo de sus palabras. Hay algo en esa suavidad con la que habla, más allá de la dureza que pueda contener, que me cautiva por completo. El tono, lo relatado, el perfil de cada idea, todo parece detenerse por momentos, como si la propia narración pidiese al lector un momento de silencio, de atención, antes de desplegarse sobre sí misma con naturalidad, dándolo todo. Como muestra un adelanto de la novela, de la primera hoja. No puedo evitar atraer un brillo de espejo sobre esas líneas, y deleitarme viendo su reflejo sobre esta nieve.

“Recuerdo sin un orden concreto:

      – La reluciente cara interior de una muñeca;

      –  El vapor que sube de un fregadero mojado cuando jocosamente se introduce en él una sartén caliente;

      – Gotas de esperma alrededor de un desagüe, antes de que las engullan las largas tuberías de la casa;

      – Un río que fluye absurdamente cauce arriba y los rayos de media docena de linternas que lo persiguen e iluminan su chapoteo y sus ondas;

      – Otro río, ancho y gris, y el viento recio que agita su superficie y encubre la dirección de su flujo;

      – Agua de bañera que se ha enfriado hace mucho detrás de una puerta cerrada con llave.

Esto último no lo vi realmente, pero lo que acabas recordando no es siempre lo mismo que lo que has presenciado”.

Esta lectura compartida surgió de una conversación con mi amiga Princesa de Hojalata. Finalmente ella no podrá estar esta vez, así que he invitado a  uno de mis personajes, Franz Hubbard, a ocupar su lugar. También estará Lorenzo y todavía no ha confirmado Grego (anímate..). Franz es un buen contertulio, su personalidad más escondida es realmente la de un escritor, C.F. Hubbard, autor de novelas de suspense. En la categoría “Diario de West White” de la blog es quien hace el papel de policía en el pueblo. Pero en uno de los post se aclara que ha sido agente federal anteriormente y que en la actualidad ejerce con tranquilidad el papel de policía, ya retirado de otras aventuras, y que lo que verdaderamente le gusta hacer es escribir, aunque no haya mostrado esta faceta ampliamente, por ahora.

 

Pensaba comenzarla hoy pero no podrá ser  hasta el lunes 26, me he retrasado un poco con una novela en la que estoy a medias, “El último día del estornino” de Gerardo Fernández Fe. Este escritor cubano tiene un talento especial para el particular arte de contar historias, y quiero terminarlo sin interferencias, lo merece, antes de entrar en la atmósfera íntima o intimista de Barnes en este libro. Queda abierta pues hasta el domingo la invitación a la lectura de Julian Barnes “El sentido de un final”.  Leeremos esta vez en una autocaravana que estará estacionada (en algún lugar de nuestra mente) el primer día o todos, si nadie se anima a moverla, frente a un lugar tan hermoso como la Ponta da Piedade del Algarve. Comenzaremos el lunes, momento en el que podremos ir comentando sobre la marcha cualquier cosa que nos venga a la cabeza. Habrá bebida en la nevera, comida en los armarios o en el horno, siempre caliente, recién cocinada. Un interior cómodo y confortable, exteriores paradisíacos. Cualquiera de nosotros podrá conducir en cualquier momento y llevarnos a otro lugar, la temperatura suave y cálida será propicia para bañarse en el mar, si alguien lo desea. Compartiremos momentos diferentes pero sobre todo lo que nos sugiere la novela, lo que nos convence, impacta, desagrada o admira esta obra con la que Barnes ganó el premio Booker 2011. Feliz lectura.  

Datos:

Comienzo de la lectura: lunes 26 de noviembre

Título: “El sentido de un final” (Anagrama)  de Julian Barnes

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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21 respuestas a Lectura compartida “El sentido de un final” (Julian Barnes)

  1. Lorenzo dijo:

    Precioso y acogedor escenario Angèline.

    Feliz fin de semana y feliz lectura.

    • Angèline dijo:

      Me alegra que te guste. Será tu casa, si quieres, durante unos días. Me interesa que además de compartir lectura podamos formar parte de alguna manera de la historia. Eso es viajar una novela, y por eso resulta tan gratificante hacerlo y no simplemente leerla. La autocaravana tiene el depósito de gasolina lleno, libros y cafés sobre la mesa, a la espera de nuestra llegada. Felices días a ti también, te veo el lunes en el Algarve.

      Un abrazo

  2. Lorenzo dijo:

    Hasta el lunes en el Algarve.
    Que tengas un maravilloso domingo !!!

  3. Franz Hubbard dijo:

    Gracias por la invitación, Angèline, y por el libro. Me lo ha traído Jay hace un momento. Leeremos a tu Barnes, por fin. Te he oído hablar tanto de él que ya tenía ganas de leer algo suyo. Saludos a Lorenzo, también. Os veo en el Algarve.

    Franz

  4. Lorenzo dijo:

    He entrado en la caravana. No hay nadie. Como no tengo mucha costumbre, no se si estaré haciendo lo correcto. Cojo una cerveza de la nevera, me siento y empiezo a leer.

    .”..lo que acabas recordando no es siempre lo mismo que lo que has presenciado.”

    Muy sugerente. ¿Qué os sugiere a vosotros?. ¿Es de fiar nuestra memoria?

    Levanto la vista del libro y contemplo el paisaje. Aunque esté el depósito lleno no me voy a mover de aquí. No conduzco y, aunque lo hiciera, sería una inmensa grosería irme sin mis compañeros de viaje/lectura. Os espero. ¿Vendreis, no?. Se está bien aquí. Si aún fumara sería un buen momento para encender un cigarrillo, cruzar las piernas… ¿recordamos todo lo que hemos visto?, ¿hemos asistido realmente a lo que juraríamos que recordamos con todo detalle?.

    Abro otra cerveza y me sirvo un poco de queso semi curado.

    Puede que no recuerdes haber comprado queso semi curado Angèline, pero lo hiciste.

    Cuando estoy en un ambiente nuevo me suele costar concentrarme en la lectura.

    “Vivimos en el tiempo…”

    “Aunque ya no tengo la seguridad de que algunos sucesos fueran reales, al menos recuerdo con claridad las impresiones que dejaron. Es lo más lejos que llego.”

    Lo real. ¿Qué es lo real?

    • Angèline dijo:

      ¿Se ha caído el post-it de la nevera? Perdón, lo pegué de un manotazo antes de salir corriendo. He tenido que ir al pueblo a recoger un envío y era tarde, te lo decía en la nota, Lorenzo. Franz estará haciendo footing, no te preocupes. Estaba leyendo cuando me fui. ¿Si la memoria es de fiar? Supongo que en general tiene cierta tendencia a rellenar los huecos por donde se pierden las vivencias. A veces con lo que hubiésemos querido que sucediese y otras con la probabilidad más cercana a la realidad. Pero no me fiaría mucho de los momentos en los que “lo difuso” se vuelve nítido. No tienes más que ver cómo la gente que ha viajado en grupo recuerda cosas distintas del mismo momento. Y discuten porque pasó esto o lo otro y parece que cada uno ha viajado con una gente diferente. O los “falsos recuerdos”, como cita Nabokov en su “Habla, memoria”: “.. ¡Cómo me abrazaste, cómo te pusiste a bailar de alegría! – exclamó Mademoiselle diez años más tarde, inventando así un nuevo pasado”.

      “Vivimos en el tiempo – nos contiene y nos moldea-, pero nunca he creído comprenderlo muy bien”. Sí, también me llamó la atención esa frase. Nos contiene y nos moldea.. diría además, nos delimita y marca la caducidad de ciertas acciones. Los mayores dicen que a medida que envejeces empiezas a correr hacia el final lo que antes simplemente paseabas. Da que pensar. ¿Qué es lo real? Ni siquiera en la primera dimensión, en lo cotidiano, puede uno estar seguro de vivir la continuidad del tiempo. Y por otra parte, los sueños, también siguen un hilo con su propia lógica, tan diferente de la otra, la que está fijada como “normal”.

      Ah, Franz, sube, qué bien que llegas. Vamos a dar una vuelta, he visto de camino un lugar fantástico para hacer un cena-picnic al aire libre. Iré suave, podéis ir tranquilos detrás. ¿Me pasas la lata de Coca? Gracias. Empieza a interesarme mucho Adrian. Eso de que se deje “absorber” por el grupo sin reconocer si es o no lo que quiere, sus diferencias con los demás, lo de reservarse su opinión. Está claro que Webster habla por ahora desde la admiración. “Nosotros sobre todo nos cachondeábamos, excepto cuando hablábamos en serio. Él hablaba sobre todo en serio, menos cuando se cachondeaba. Nos costó un tiempo entenderlo”. Curioso.

  5. Grego dijo:

    Inmejorables vistas. Un lugar encantador, precioso (me gusta mucho Portugal, soy visitante asiduo, vivo cerca).

    Gracias por facilitarnos un sitio donde leer sin nada que nos distraiga.

    Encargué el libro en mi libreria habitual, aun no llegó ¿os importa que comience un poco más tarde?
    Intentaré ponerme a vuestra altura.

    Feliz semana a todos.

    Grego

    • Angéline dijo:

      Hola Grego, qué lástima que no te llegara la novela. Claro que puedes comenzar más tarde, lo que pasa es que iremos comentando mientras, cosas que tú no has leído y no sabrás de qué van, pero puedes acoplarte a los comentarios, dando tu opinión si quieres sobre lo que se dice.

      Saludos,

  6. Franz Hubbard dijo:

    ¿Un café, Grego? ¿Vosotros?

    Pág. 51. Por ahora la novela no deja de ser un relato de las peripecias de varios amigos, en unos años sesenta con poco desenfreno. Podría haberla escrito el McEwan de “Chesil Beach”, al otro extremo estaría “El libro de Rachel” de Martin Amis, un autor mucho más intenso y vivo. Quizá no he elegido la mejor novela para comenzar con Barnes, pero prefiero con mucho el estilo fluido de su compatriota Amis (he leído sobre su enemistad). Tiene un problema esto de recordar, especialmente cuando el narrador está a demasiada distancia de lo que narra. Y no me refiero a fallos de memoria, exageraciones o incluso recuerdos implantados, sino a la visión actual de lo que representó aquello. A la forma de relatar, a la frescura de mover según qué informaciones, o lo rancio que todo resulta. Al veredicto que de alguna forma establece uno consigo mismo clasificando sus recuerdos. He anotado la cita de Lagrange “La historia es la certeza obtenida en el punto en que las imperfecciones de la memoria topan con las deficiencias de documentación”. Me parece algo pomposa pero leída desde la ironía tiene su gracia.

    • Angèline dijo:

      Sí, sé a lo que te refieres con lo de la distancia en lo narrado. La historia en sí es un poco rancia. Ya la he terminado y me ha dejado algo pensativa. En la parte en la que Tony, ya mayor, relee la fotocopia que Verónica le hace llegar de la carta que envió hace años a Adrian y se avergüenza de la retahíla de amenazas y deseos de venganza que hay en ella, da la sensación de ser una persona contenida, a medias en todo. Un ser gris, con una vida también de un color neutro, con el que cierro filas solo porque es la voz narradora, pero por el que me cuesta a veces sentir empatía. Hablaremos de los personajes cuando terminéis la lectura.

      Y lo cierto es que no es ni con mucho lo mejor de este autor. Para escuchar una voz más Barnes debes leer: en relatos “La mesa limón” y “Pulso”, y en novelas al menos “El loro de Flaubert” (es buenísimo) y “Arthur y George”. Para conocerle un poco “Nada que temer” (autobiográfico) y “El perfeccionista en la cocina”, son geniales. Para mí es extraordinario en los relatos.

      ¿A ver? Pensé que te quedaba más, estás a unas hojas del final. Leed tranquilos, yo os llevo mientras a Loulé, me han dicho que no debemos perdérnoslo.

  7. Silvia dijo:

    ¿Y si corro, corro, corro y os pillo por el camino? Unas buenas botas para andar por el filo de los acantilados, un impermeable, por que en esa altura del mundo la tarde cae húmeda, y el libro, que trataré de comprar por el camino. Aunque tenga que escaparme del trabajo…Cualquier cosa con tal de viajar en autocaravana.

    • Lorenzo dijo:

      Hola Silvia, puede que no tengas que correr mucho porque vamos despacio.

      Bienvenida, ¿te apetece tomar algo ?

    • Angèline dijo:

      Bueno, entre que la semana se complica y que también estamos esperando un poco por Grego, la lectura va algo lenta esta vez, Silvia, como dice Lorenzo. Aunque es realmente difícil porque es una novela cortita, que se lee de un tirón sin problema. A ver si la consigues. Ven, sube, estoy dando una vuelta por los alrededores. Los chicos están detrás, echando una partida de ajedrez. Vaya.. ¿qué te parece? El faro de Ponta da Piedade.. Me habían hablado de él. Es como de juguete en la distancia, con esas palmeras guardianas..

      La verdad es que este es un lugar relajante, llevo todo el rato pensando en una frase que dice Tony, el narrador de la novela, “.. a medida que los testigos de tu vida disminuyen, hay menos corroboración y, por consiguiente, menos certeza de lo que eres o has sido”. Supongo que es una tentación, bajo este sol y esta temperatura cálida, pensar en una carretera costera poco transitada, mientras se conduce con la casa a cuestas, en lo que has sido, estás siendo y puedes llegar a ser. Casi da vértigo, es como contemplarse desde una vista aérea y ser todos a un tiempo.

  8. Franz Hubbard dijo:

    Hola chicos. He terminado la novela y tengo trabajo pendiente en West White. Avisadme cuando acabéis y volveré a ratos. Me parece muy interesante “la cuestión de la acumulación”, aunque yo no le daría tanta importancia como tiene para el narrador.

  9. Angèline dijo:

    Yo también la he terminado y he vuelto al libro de Gerardo Fernández Fe que leía antes del de Barnes. Digo lo mismo que Franz, me acercaré cada poco para la charla sobre el libro. Dejo la autocaravana aparcada de nuevo en Ponta da Piedade, esta vista es la que más me ha gustado de Lagos. Nos vamos viendo..

  10. Grego dijo:

    Una inoportuna gripe me aleja de ésta lectura compartida que tanto me apetecía. Tengo el libro junto a mí pero aún no lo leí, porque me siento sin fuerzas para nada.
    Abrazos a todos

  11. Grego dijo:

    Buenas, ¡por fin salí de ésta gripe que me ha dejado fuera de juego éstos días!

    Ni siquiera leí la novela, aunque la compré, pero bueno, ya llegará su momento.

    Ahora estoy con otra de Barnes, que saqué de la biblioteca de Huelva: “Hablando del asunto”.

    • Angèline dijo:

      Hola Grego, me alegra que curases la gripe y que leas a Barnes, adoro a ese hombre. Yo estoy con las cartas de Paul Auster y Coetze pero hoy he ido a una presentación de un libro de Andrés Neuman (“Hablar solos”) y creo que voy a empezarlo ya. Es una tentación después de oír al autor hablar sobre él.

      Cuídate y feliz semana.

  12. Grego dijo:

    Me han hablado muy bien de ése libro, de hecho, era el próximo que pensaba sacarme de la biblioteca

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