De filos y noches

Siempre me ha gustado el concepto de vivir al filo de algo. Estar en ese instante que no es ni lo de siempre ni algo nuevo, estar a punto de, en un lugar y espacio temporal que apenas dura nada pero desde el que la perspectiva de las cosas es a veces tan reveladora, tan clara, que la inminencia de un cambio la convierte en casi histórica, o como diría el genial Barney Stinson, le-gen-da-ria.. También hace meses que en la Realidad están las cosas algo revueltas y he vivido con incertidumbre la sensación de una cuenta atrás como cuando en las películas bélicas el submarino cruza una zona de minas y la tripulación contiene el aire mientras se mira, asustada, durante lo que les parece un insoportable y largo período de tiempo en el que lo único que se escucha es el latido del sonar, rítmicamente. Al final todos se relajan y agradecen que no haya habido un estallido.

Pero a veces lo hay. Cierras los ojos pensando que tu inmovilidad ayuda al submarino a sortear todos los peligros y cuando llega a un punto cualquiera, de pronto revienta el puente con una carga de profundidad. Y lo curioso es que no sea ni con mucho el principio del fin. Puedo volver la mirada lentamente mientras no dejo de caminar hacia el futuro y escuchar el sonido que mis tacones marcan en la noche silenciosa. Y en ese bamboleo entre los pasos serenos y los que titubean, entre los firmes y los que no apoyan todo el pie, está mi inquebrantable necesidad de algo fundamental en el cada. Parece que no hay forma de enfrentarse a la adversidad si no es partiendo continuamente de cero, o eso al menos es una pauta que me persigue, pero también es cierto que ese filo no miente y su brillantez se apaga como todos los rescoldos, si algo nuevo no lo aviva. Pasan cinco años como podrían pasar quince, el concepto del tiempo es tan aleatorio, tan indeterminado, que habría que estar loco para no darse cuenta de que si se abre un agujero en el presente y hacia atrás no hay más que una pared tapiada hay que lanzarse a él y construir un nuevo reducto. Mientras tanto el tren sigue deteniéndose en cada estación, imperturbable, recorriendo infinitas distancias. Y yo no dejo de mirar fascinada e inquieta el filo de lo inmediato, antes de que esta sensación cristalice y tenga contorno, antes de que alguien le adjudique un nombre y al final todo se reduzca a formar parte, a pertenecer, a ser una pieza más del engranaje.

Anuncios

Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
Esta entrada fue publicada en Las reglas del juego. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a De filos y noches

  1. Grego dijo:

    Es curioso, en mi mail recibí otra entrada además de ésta, en la aparecía una mujer corriendo por la playa, con piernas ortopédicas…, pero no lo veo aquí.

    P.D.: ¿Se podría crear una pestañita con lo que vamos leyendo los que seguimos tu blog?

    Disculpa el atrevimiento.

    Feliz semana

    • Angèline dijo:

      Hola Grego

      Me encantaría poder ayudarte, pero me temo que eso es algo que está en manos de wordpress no en las mías. Yo puedo dividir los contenidos de mi blog en pestañas, clasificarlos por categorías, resaltar alguno en la columna de la derecha (como por ejemplo lo que estoy leyendo, mis referentes, etc) y poco más.

      De todas formas, el post de la chica corriendo por la playa era un post antiguo que estuve arreglando para colgarlo de nuevo y lo publiqué unos segundos sin darme cuenta. Si lo tienes en el mail ya sabes cómo es. Lo colgaré uno de estos días.

      Feliz semana a ti también.

  2. Grego dijo:

    Existe un placer especial en ése “vivir al filo”, genera un estado de excitación tal que nuestros sentidos se intensifican, las horas del día se hacen más intensas.

    Eres receptivo a todo, percibes cada pequeño cambio, cada giro inesperado.

    Es bueno sentirlo, aunque, por desgracia, dura poco.

    Saludos

    Grego

    • Angèline dijo:

      Supongo que la duración de “vivir al filo” la marcan un poco las circunstancias. Yo he vivido en él desde octubre y creo que todavía me queda una buena temporada antes de poner los dos pies en la tierra. Otra cosa es vivir los picos de ese filo de forma especial pero a priori la incertidumbre no tiene bordes y a veces es especialmente dura. Sobre la intensidad y la percepción al límite, quizá no sea un toque de realidad al completo pero hay vivencias que te marcan y otras que te abren una puerta para que salgas y hagas cosas diferentes. Hay que estar atento a esas puertas, mirar lo que hay al otro lado y no acojonarse. Si uno es listo.

      Saludos, Grego

  3. Esa sensación que me es tan familiar del abismo. Me he acojonado muchas veces, sí, pero unas pocas me atreví a saltar y la sensación que le siguió fue pura vida. Tú no te detendrás nunca. No forma parte de tu naturaleza el amedrentarse…

    • Angèline dijo:

      Gracias, Alex. Mi naturaleza y yo estamos reagrupándonos como podemos, pero tienes razón. Hay demasiado que hacer para sentir miedo a estas alturas. Espero que hayas callejeado a gusto. Besos.

Comenta si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s