La búsqueda

“Quizá sea cierto que me dé miedo ser feliz o encontrarme satisfecha, porque después ¿qué? En realidad me gusta la búsqueda, el camino, eso es lo divertido. Cuanto más perdida estás, más cosas debes esperar. Así que, quién sabe, a lo mejor éste es mi estado ideal y ni siquiera lo sé..”
(“Ally Mcbeal”. Episodio piloto)

Ally Mcbeal

Y si no es el estado ideal, tendrá que servir en lo corriente, porque es el día a día del inconformista. Tentamos a la suerte, buscamos la complicidad en un azar ambiguo que se diluye y de rebote nos alcanza la cara y la cruz de esa osadía. Nada parece ser suficiente o quizás llegan las satisfacciones descompensadas, a deshora, de intensidad y textura interesante, sugestivas, pero a destiempo, fuera de encuadre, en horas bajas. Queremos, necesitamos, anhelamos, ponemos nuestro mundo de cabeza, sufrimos, divagamos. La carga de melancolía en los momentos negros es comparable a la euforia de los días buenos pero nos hunde la rutina a largo plazo, la blanca exposición de los sentimientos uniformes. Siempre pendientes del impacto, el doble sentido, la cara B de los acontecimientos inusuales, vivimos la pasión de forma delirante, agotando las reservas por el medio del camino. Perdemos el corazón en una noche, con el derrumbe de una estructura insostenible, cuando todo se vuelve lineal, llano, sin sobresaltos. Volvemos a la vida en cuanto el reto está servido, el futuro inmediato sembrado de dilemas inquietantes y la posibilidad de alcanzar el éxtasis serpenteando allá a lo lejos; tentadora, irresistible, en una nebulosa indefinida donde en principio cabe todo. En un horizonte estático, brillante e ilusorio.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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6 respuestas a La búsqueda

  1. S. dijo:

    Tentamos a la suerte, buscamos la complicidad en un azar ambiguo que se diluye y de rebote nos alcanza la cara y la cruz de esa osadía: la osadía casi siempre tiene su castigo aunque a veces también recompensas. Hay que tener valor para ejercerla habitualmente. Y un carácter especial.

    Nada parece ser suficiente o quizás llegan las satisfacciones descompensadas, a deshora..: O llegan satisfacciones que no te esperas porque la felicidad es uno de los pocos sentimientos que realmente no pide permiso para llegar. Ni siquiera la hueles. La desgracia sigue el mismo curso de acción pero prefiero no pensar en eso.

    La carga de melancolía en los momentos negros es comparable a la euforia de los días buenos pero nos hunde la rutina a largo plazo, la blanca exposición de los sentimientos uniformes: La vida parece tener demasiado metraje. Es por eso que hay muchos momentos muertos entre sorpresa y sorpresa y terremoto. La rutina está para despistarte de los acontecimientos que ponen en marcha el motor y empiezas a vivir otra vez. Lo bueno es que rutina, alegrías y tristezas parecen un plato asegurado para todos independientemente de su posición social,etc.

    Siempre pendientes del impacto, el doble sentido: Buscar dobles sentidos a veces es perder el verdadero sentido. Nuestro punto de vista es limitado y´lo peor es que solo podemos juzgarlo todo a partir de este.

    Volvemos a la vida en cuanto el reto está servido: Sí, muy bien definido. Son los retos los que engrasan la máquina y mueven engranajes. Los retos son el verdadero sentido. Incluso más que su consecución. Los retos lo son todo.

    En un horizonte estático, brillante e ilusorio: Tristemente también es cierto. Ese es el horizonte que casi siempre observo cuando miro a través del cristal. Por eso no miro tanto.

    • Angèline dijo:

      “Nuestro punto de vista es limitado y´lo peor es que solo podemos juzgarlo todo a partir de este”. Curioso, ¿no? Pero así es, cada uno tiene una percepción de las cosas y éstas pueden ser además de muchas otras formas. Algo a considerar.

      En cuanto a la rutina y al apasionamiento del cambio, no dejan de crear un equilibrio necesario para, aún siendo una ilusión, ver el futuro en color y no en blanco y negro.

  2. Grego dijo:

    Este post parece escrito para mí:

    Odio la rutina, necesito constantemente nuevos estímulos, mi vida es una montaña rusa…

    Pero ¡Ay de mí si me conformara sólo con una vida lineal, sin sobresaltos, sin esos momentos de gloria y de melancolía…!

    Cuando estás en esos momentos de éxtasis, cuando en tu vida entran nuevas personas con las que te une una complicidad intelectual que anhelabas, cuando lees nuevos libros que te enganchan hasta tal punto que no puedes dejar de leerlos, cuando escuchas nuevas músicas que te entusiasman…son momentos lúcidos, brillantes, que te hacen ver la vida con nuevos ojos, luego llegará la melancolía, la decepción, pero eso sirve para valorar aún más los momentos de gloria…

    Odiaría llevar una vida en blanco negro, en grises, en línea recta…

    Totalmente de acuerdo con ésta frase:

    “En realidad me gusta la búsqueda, el camino, eso es lo divertido. Cuanto más perdida estás, más cosas debes esperar. Así que, quién sabe, a lo mejor éste es mi estado ideal y ni siquiera lo sé..”

    Feliz semana
    Un abrazo
    Grego

    • Angèline dijo:

      Los nuevos estímulos son lo que nos hace crecer, madurar, evolucionar hacia lugares y con personas diferentes. A ciertas edades la gente cree que todo es espontáneo, que surge de la nada y lo hará siempre pero no es así, nuestra capacidad de asombro también necesita abono y en la predisposición está la llave de todo. Así que a veces el punto de partida será estar perdido pero no siempre tiene por qué empezar ahí. La palabra “ideal” solo denomina a un concepto demasiado cambiante para no ser revisado continuamente, dada su naturaleza.

      Feliz semana, Grego

  3. La certidumbre nos empequeñece, nos hace conformistas. Debería estar prohibido conformarse. Incluso pienso en pequeños castigos para aquellos que incurrar en delito: pequeños virajes destinados a despertar a los que duermen. Habrá que inventar una fórmula que permita descansar sin detenerse. Se impone. En cualquier caso, como habitante perpetuo del caos emocional, no soy objetivo en este campo…

    • Angèline dijo:

      La certidumbre nos empequeñece y conformarse parece la tónica en un momento en el que el mundo se achica en una permanente crisis. Lo comprendo tanto como no deseo para mí algo del estilo. Ir contra corriente es difícil pero yo también soy habitante perpetua del remonte, estoy tan habituada a la explosión de agua de frente que al final no tendría sentido caminar de una forma lineal si a donde conduce todo es a una charca tranquila y estática donde solo brilla el reflejo de antiguos vertidos no reclicados. Un beso, Alex.

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