Y volar

A menudo hablo con gente que sueña que vuela o que le gustaría volar en su día a día. Tenemos tanta prisa que enviamos mensajes de “voy volando” e incluso decimos que cuando alguien se sale de su círculo y se junta con personas poderosas, tiene amistades de “altos vuelos”. Volar parece en el mundo consciente una actividad ligada a la libertad, a la expansión de horizontes (para el inconsciente Freud tiene sus teorías..) Te “vuelan” algo cuando te lo roban, vuelan las oportunidades cuando desaparecen y hasta el tiempo vuela, estafándonos el momento presente, un instante tan efímero que no existe realmente, cuando empiezas a delimitarlo ya es pasado. Se queda uno “volado”, cuando algo le sorprende con la guardia baja y también lo es un beso que se lanza desde lejos o se envía soplado desde una mano.

http://www.ipernity.com/doc/14244/1030354?lg=

Volaba María Luisa, la mujer perfecta del poema de Oliverio Girondo (“..Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender/ la seducción de una mujer pedestre/ y por más empeño que ponga en concebirlo/ no me es posible ni tan siquiera imaginar/ que pueda hacerse el amor más que volando..”) y “Anda – canta Silvio Rodríguez – corre donde debas ir / anda, que te espera el porvenir / Vuela / que los cisnes están vivos / mi canto está conmigo/ no tengo soledad”. Tambien Gonzalo Rojas tiene un apunte a volar con su “algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente, mujer, y me estremece..” Hasta el maestro Cortázar dedica un capítulo al vuelo, en las Instrucciones más brillantes que recoge la literatura.

Pero quisiera centrarme hoy en ese volar del consciente, la delicia que es tenerle cariño a una afición, coleccionar algo con esmero o salir hacia el infinito en parapente, en avión, un planeador tripulado, una tabla de surf. Y divertirse. Y disfrutar. Dejo esta pequeña maravilla de hace años de Ben Harper, su “Diamonds on the inside”, una forma de expandir el horizonte, de envidiar esas salidas con la tabla, de situar el mar entre las imágenes más necesarias que barajo al día. Y también la música. Los amigos. Y volar.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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