De libros. Breves notas sobre algunos leídos recientemente.

 9788433969286La novela de Maxence Fermine, “Nieve”, me quedó en la mente como un soplo suave. Una sensación parecida a la “Seda” de Baricco. Como ya comenté anteriormente en otro post, el narrador de la novela dice en uno de sus capítulos que la nieve es un poema de resplandeciente blancura. Y que en Japón, en el lugar donde vivía Yuko (personaje principal), ésta era la poesía del invierno. El joven Yuko sube a la montaña siendo poco más que un adolescente y se enamora de la nieve, incorporándola en sus haikus como el hilo conductor de su pensamiento, todo ello en un ejercicio de impactante y serena belleza. Y como si el infinito tuviese bordes que necesitasen enmarcarse alguna vez para delimitar su alcance, la serenidad del blanco, el brillo plateado de la poesía, la pureza del gris perla, transparente y musical, no son suficientes para uno de los poetas principales de la corte Meiji que se acerca a su hogar para conocer su obra y sugiere que Yuko necesita, para ser un Maestro, conocer el color. Lo cierto es que Yuko viaja a un lugar lejano en busca de la sabiduría y del color pero mucho más allá de él y las cosas que descubre y vive, su fascinación por la nieve es perpetua. Tan real como la relajada placidez que transmite esta novela.

John FanteJohn Fante ha sido todo un descubrimiento para mí. “Llenos de vida” me pareció un reflejo glamuroso de “La hermandad de la uva”, con un padre tan italiano, tan característico, una personalidad tan peculiar, y un hijo al que cuesta llevar la contraria a su padre, aunque quiera hacerlo tantas veces. Y mientras en “Llenos de vida” el sol es de primera, las telas de colores vivos y se respira un aire estimulante, en “La hermandad de la uva” la vida transcurre a media asta, entre fracasos y resignación, determinación y abandono, todo ello regado con el mejor vino italiano que haya podido probar paladar alguno y en familia. Memorables ambas.

cosasDe “Cosas transparentes” de Nabokov apunté dos citas, sabía que pronto lo olvidaría, no me creó poso en ningún momento pero valió la pena leerla aunque solo fuese para apoyarme unas horas en el muro de su talento. “Tal vez si hubiera un futuro..” por un momento creí escuchar estas palabras cerca de mi oído. También dice que hay mucha angustia en la oscuridad del remordimiento, en el calabozo de lo irreparable. Me gustó lo de lo irreparable por esa inevitable rebeldía que todavía me ronda y tiende a desafiar lo indesafiable con un ¿y si..?

aquí y ahora“Aquí y ahora”, correspondencia entre Paul Auster y J.M. Coetze. Sin duda lo mejor es el tono ameno y afectuoso en el que se escriben estos dos amigos escritores. Su entusiasmo es paralelo, la fascinación que sienten hacia temas comunes (deportes, política, literatura) que desgranan apasionadamiente en ocasiones y con tiento  en otras. Me complace ver cómo se llevan la contraria cuando no piensan lo mismo mientras se mueve la línea que separa la intimidad de ambos, el no querer molestar con una sugerencia demasiado directa pero al  tiempo exponiendo la opinión que uno tiene hacia un tema/detalle personal del otro. La amistad se construye con este juego de avances y retrocesos mientras no establecemos un margen de confianza en el que cabe todo pero qué “edificante” (ya sé que es una palabra antigua pero es tan gráfica..) escuchar a dos personas con una exquisita educación, amplia cultura y una actitud crítica tan refrescante en lo que Paul Auster llama el invierno de sus vidas. Muy recomendable para domingos de chimenea y manta o en cualquier momento libre que uno tenga ganas de escuchar una buena charla. Destaco la fé inquebrantable que Coetze piensa que Auster tiene en su propia obra (aunque éste discrepe o matice diciendo que su fé llega tan solo al presente no a que perdure en el tiempo) y la admiración de Auster por la obra de Coetze y por la amistad que le une a él y que le permite entre otras cosas preocuparse por su insomnio, su necesidad de descansar. Adorables.

Escrito en formato correo electrónico, 22013“Contra el viento del norte” y “Cada siete olas” de Daniel Glattauer son la confirmación de que uno puede complicarse mucho la vida cuando no protege su corazón en una relación “virtual”. Los conceptos realidad y fantasía se funden en este tipo de experiencias y tendemos a suplir con imaginación lo que no sabemos, llegando en muchos casos a conclusiones peregrinas, sin base, que nos dejan totalmente expuestos, descalabrados y doloridos. Leo y Emmi se conocen por azar, como sucede tantas veces en internet, pero aquí el Destino es hábilmente dirigido por Glattauer, convirtiendo a sus personajes en seres cotidianos, podríamos ser nosotros, nuestros amigos, pendientes de una voz que llega en forma de palabras tras una pantalla, que termina filtrándose en nuestra sangre, que nos conoce, nos importa y a la que acabamos deseando descifrar y conquistar también en el cuerpo a cuerpo. Dice Milán Kundera que la persona que pierde su intimidad lo pierde todo. Para mí la mayor intimidad no está entre los pliegues de la piel sino en lo que podemos atrevernos a revelar de nosotros mismos a un espacio en blanco tras el que hay alguien observándonos, que realmente desconocemos.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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8 respuestas a De libros. Breves notas sobre algunos leídos recientemente.

  1. Grego dijo:

    Gracias por compartir tus lecturas.
    Algunos libros que comentas están en la biblioteca de Huelva, así que voy a leerlos.
    Por cierto, parece que últimamente comentan poco por aquí, espero que ésto no te desanime y dejes de escribir…
    Feliz semana
    Grego

    • Angèline dijo:

      Hola Grego, pues ahí quedan esas lecturas. He terminado un libro bastante triste (“El silencio hecho palabra”, un caso real de adicción a las drogas con sobredosis y muerte) del que todavía no he escrito y ahora estoy con una novela bastante rara, simpática y metaliteraria que es como un soplo de aire fresco después del anterior (“La contabilidad privada de Christie Malry”, de B. S. Johnson).

      En cuanto a los comentarios no hay problema, no escribo para recibirlos aunque los agradezco y atiendo como merecen. Nunca me han dejado demasiados, alguna gente prefiere comentarme al correo electrónico y otros simplemente leen lo que escribo y no opinan. Es una época extraña para mí, publico menos en la blog y estoy a otras historias que me ocupan el presente. El día que no escriba más aquí es porque no sabré qué decir. Feliz semana también, Grego.

  2. Grego dijo:

    Estoy leyendo “Contra el viento del norte”, estoy disfrutando mucho con su lectura, lo que más me gusta de ésta historia es cómo ésas dos personas virtuales se necesitan el uno al otro, cómo son complementarios, cómo “usan” al otro para completar lo que les falta en su vida diaria.
    Es curioso seguir el proceso de todo ésto e ir comprobando sobre la marcha cómo alguien completamente desconocido y al que no prestaríamos atención si nos lo cruzamos por la calle, puede pasar a ser un pilar fundamental en tu vida.

    Buen finde
    Grego

    • Angèline dijo:

      Pero lo mismo podríamos decir de alguien que se cruza por la calle con nosotros y accidentalmente se involucra en nuestra vida, rompiéndonos una pierna en un choque fortuito de coches o permaneciendo retenido junto a nosotros en un eventual secuestro por un loco en una lavandería. En general conocemos a pocas personas, internet es lo que tiene, te da acceso a un número mayor con menos esfuerzo pero piensa en la cantidad de gente que probablemente sea afín a ti en tu ciudad, en tu barrio, en la biblioteca, en un estadio de fútbol. Cuando es el azar el que interviene nos parece providencial porque es tan difícil empatizar sin más con alguien.. pero hay millones de personas que podrían ser tu pareja más o menos perfecta, tus mejores amigos, tus vecinos idóneos, una fuente de inspiración en tu vida, como hermanos, etc. Las posibilidades son infinitas, las probabilidades de conocerlos mucho menores.

      Buen fin de semana, Grego

  3. Grego dijo:

    He terminado la novela “Contra el viento del norte”, y aunque esperaba ése final, pienso que es cruel, por ésa forma tan fría de despedirse, tan alejada de cualquiler aspecto humano…, se veía llegar, pero no tan cortante. Aún así la he disfrutado mucho, me ha parecido mágica y ágil la forma contar la historia.

    He comenzado a leer a John Fante: “Camino de los Angeles”, y el protagonista es un personaje muy curioso, indecente, inmoral, despreciable, loco, pero me resulta simpático, me recuerda mucho a Ignatius J. Reilly de “La Conjura de los necios”, en sus forma tan peculiar de estar por el mundo. Una visión descarnada, cínica y sin piedad del mundo que vivimos, todo lo contrario a la sensibilidad y el sentimentalismo de la de Glatauer.

    Feliz semana
    Grego

    • Angèline dijo:

      “Contra el viento del norte” es por decirlo así el “libro 1”. Después está “Cada siete olas”, que es la continuación y final. No hay uno sin otro para comprenderlos. No he leído el de John Fante pero la descripción que das de ese personaje podría coincidir perfectamente con la del patriarca de “La hermandad de la uva”. Espero que disfrutes con la lectura. Yo estoy ahora con “El verano sin hombres” de Siri Hustvedt. Feliz semana, Grego..

  4. Daniel Salinas Basave dijo:

    Poco antes de que Auster pusiera a Pilar y a Miles a leer a Fitzgerald, el austriaco Daniel Glattauer convirtió en best seller el platónico romance cibernético de Emmi y Leo en Contra el viento del norte, la primera novela epistolar del e-mail. Una novela que por cierto llega algo tarde y cuyos personajes, por increíble que parezca, ya empiezan a parecer anticuados. Que haya noviazgos en la red no es lo que sorprende, pues las computadoras han demostrado ser excelentes celestinas capaces de llevar al altar a miles de personas y hoy en día, la gente no se conoce en bailes o bares, sino en pantallas. Lo que resulta inverosímil, es la forma en que Emmi y Leo mantienen su idilio y alimentan el fuego sólo a través de la palabra escrita, como los románticos epistolares del Siglo XVIII. Vaya, en un mundo donde facebook y las conversaciones con cámara de por medio son amos y señores, cuesta un poco de trabajo creer en la relación de Emmi y Leo donde la imagen no existe, pese a lo terriblemente visual que es la cultura del internet. Digamos que en ese sentido la novela no es tecnológicamente muy realista y los amantes de Contra el viento del norte parecen por momentos sacados de la época del Werther de Goethe. El epistolario de Glattauer parece factible sólo en una época demasiado específica y limitada, como son los primeros tiempos de internet. Además, se escriben e-mails demasiado largos en tiempos donde abusar de la extensión es un crimen y lo que resulta más inverosímil: sin faltas de ortografía. Uno de los máximos dilemas de Contra el viento del norte, es que Emmi y Leo se la pasan tratando de adivinar cómo es el otro físicamente, algo que resulta difícil de creer en una era donde casi todo internauta cuenta con un facebook o tiene por ahí una foto perdida que aparecerá en el buscador del Google a donde sin duda recurrirá el amante curioso.

  5. Daniel Salinas Basave dijo:

    Dicen que es de mala educación leer correspondencia ajena, pero cuando dos narradores de semejante estatura intelectual se dan a la tarea de cartearse, es difícil no ceder a la tentación de sumergirse en las letras desparramas entre Brooklyn y Australia. Austeriano confeso como soy, me es difícil resistirme a leer cada nuevo papel firmado por el neoyorkino que llega a la librería. Aclaro que no me considero un coetzeeano radical, pero hasta ahora lo que he leído del Premio Nobel sudafricano me ha agradado bastante, así que la combinación epistolar se apetecía en el papel como un platillo imposible de rechazar. Dos escritores en plena madurez, con bastante camino recorrido por la vida (Coetzee con más de 70 años de edad y Auster llegando a los beatlescos 64) dan rienda suelta a reflexiones de lo más diversas e improbables. Vaya, creo que el mayor mérito de este intercambio es que no se centra en un tópico específico y como en las mejores charlas informales, los dos amigos van brincando de un tema a otro sin una estructura lineal. El punto débil, quizá, es que el intercambio se pasa de cordial y acaso sería deseable un poco de polémica o alguna dosis de ironía, en lugar de tantos cumplidos y amabilidades. Al final, el sabor de boca es más que bueno y el tono reflexivo de la obra invita a meditar sobre los temas tratados, si bien lo mejor de este neoyorkino y este sudafricano seguirán siendo sus novelas. Un epistolario sui generis, pues aunque la correspondencia es mantenida de 2008 a 2011 no hay internet de por medio, pues Auster le da la espalda a la tecnología y no duda en seguir utilizando su vieja máquina de escribir, por lo que su coqueteo más “moderno” para comunicarse es el fax. Rarezas y extravagancias de un diálogo donde no podía faltar una reflexión sobre el funeral de la letra impresa y sus consecuencias.

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