Tierra que se abre

cartagena_719Quizá nunca es un buen momento para comenzar, llamarle primera vez, cuando lo que uno hace es romper con todo lo anterior; no siempre he sido un espíritu libre, hubo quien pretendió amarrar mi alma, como a un perro. De aquellos días recuerdo la rabia, la acidez que llegaba a mi boca cuando él ordenaba, ellos le apoyaban, la casa se hermetizaba, atrapándome, el paisaje languidecía y todo se convertía en una tristeza en sepia, tan yerma y abandonada como la valla de madera desvencijada que separaba nuestras tierras del resto del mundo. Una valla carcomida pero resuelta, en la que asomaban rebeldes unos trazos de pintura verdosa cerca de las estacas, centinelas que se agrupaban en corrillos, impidiendo el paso. Así fue durante unos años, sentía al cuello una anilla invisible que me ataba a aquellos parajes, al tono plomizo de sus tardes, al insondable silencio que sólo rompía él con su disciplina. Pero siempre hay un instante dispuesto al cambio, una brecha en el ánimo, una puerta entreabierta que solo el cautivo puede apreciar. Aquella noche me deslicé por su hueco. Un viento amenazador sopló entre los matorrales, revolviendo mi cabello, azotando mi rostro, pero pude al fin alcanzar el límite, la vieja valla, y saltar sobre ella, hundirla un poco más. Algunas noches todavía me arrojo a este lado en sueños, un vuelo impulsivo en busca de luz. No es más cobarde el que tiene miedo, sino quien no inicia el salto aún sabiendo que bajo sus pies, no hay más que una profunda grieta de tierra que se abre.

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Acerca de Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")
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4 respuestas a Tierra que se abre

  1. La frase final lo resume todo: «No es más cobarde el que tiene miedo, sino quien no inicia el salto aún sabiendo que bajo sus pies, no hay más que una profunda grieta de tierra que se abre». Decir que me mantuvo en suspenso es poco.

    • Angèline dijo:

      Saltar al otro lado de la grieta es una asignatura pendiente, porque para alguna gente a lo largo de su vida la tierra no hace más que abrirse. Otros lo llevan mejor. En cualquier caso, al margen del drama que conlleva, qué deliciosa oportunidad es la huída cuando lo que queda atrás es poco menos que nada en realidad.

  2. Siempre hay alguien intentando ponerle amarras al alma… pero siempre hay un tiempo en el que ese alma sabe buscar su camino, dar el salto, perseguir la luz.

    Al igual que Sebastían, pienso que la última frase lo resume todo.

    Un saludo!

    • Angèline dijo:

      La última frase funciona como resumen y como justificación. Quizá sea lo que uno diría a su imagen en el espejo con la mirada, después de una experiencia como ésta. Reafirmándose. “Tenía que ser así. No me arrepiento. Volvería a hacerlo. Lo haré siempre que me encuentre con la garra al cuello. Nunca volveré a dejar de pelear por mí”. Mensajes que nos enviamos, para sentirnos más fuertes. Un saludo, Ana.

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