PREPARANDO LA NAVIDAD. DÍA 2. CREER EN EL IMPOSIBLE

He tenido que abrir la ventana para ventilar un poco, a pesar de que un pequeño huracán recorre la calle, y dos de las estrellas colgantes han chocado en el aire. Cuando las hice escondí en su interior un par de deseos para el próximo año. Imagino por un momento que los mensajes han podido conocerse y evaluar las posibilidades del otro, en la confianza de que ellos son genuinamente lo que son y su destino se cumplirá. Veo ternura en sus miradas, y un destello de diversión al considerar la audacia del otro, como si sus seguras vidas necesitasen de una pequeña sacudida que trajese la sorpresa, la tormenta, el cambio drástico. Es justo que solo yo sepa lo que se aloja en sus corazones, los tres corremos a ciegas la carrera del futuro, con la esperanza de que nuestros sueños se materialicen, latiendo en nuestro interior.

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Un golpe de viento desequilibra el árbol y por un momento se tambalea sobre su base como si negase algo, los adornos se mueven, erráticos, corro a cerrar la ventana y ese último frío se cuela por mi ropa abrazándose a mi piel. Un pensamiento cruza mi mente casi de puntillas, aquel otro abrazo que nunca nos dimos y lamenté tan profundamente haber perdido. Como el beso que tampoco llegó a salir de nuestros labios. He aprendido a no rechazar caricias emblemáticas, a la fuerza ahorcan, que diría el refrán. No quiero más derivas mentales ni arrepentimientos inútiles. Tan cerca nuestros labios y la sensatez lo mandó todo al traste. En cuanto nos separamos y la distancia borró todo el calor de nuestros cuerpos supe que jamás tendríamos otra oportunidad. Una bola de algodón se descuelga desde la copa del árbol y cae con suavidad sobre mi mano. Cierro los ojos y el puño, por un momento me reúno contigo en alguna dimensión, nunca es demasiado tiempo.

Desde entonces creo con más fuerza en el imposible, la magia de cada pequeña posibilidad de que algo bueno ocurra, los seis de tres, la energía incombustible, los domingos de molicie o de expediciones improvisadas. Las buenas historias, tengan o no un pedigrí que las avale. Y el casi para el Todo, anticipando como siempre, el hechizo de estas fechas.

Autor: Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")

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