QUEDAMOS LOS QUE PUEDAN SONREÍR

Querido Licaón, quince años después algunos seguimos nuestro viaje. No sé cuán justo puede ser que seamos esa prehistoria que tendrá el futuro mientras vosotros habéis quedado tendidos al sol para siempre en nuestros corazones. Pasan las lluvias, las nieves, de nuevo se encienden los días, pisamos los charcos, el frío nos cala los huesos, vuelan los meses, los años, parece que hace mil y fue ayer mismo. No sé cómo será el final del viaje, ni si partiremos de nuevo, si seguiremos vuestro rastro o crearemos el nuestro a fuerza de perdernos. Caminaremos descalzos por la arena, sin alardes, la perfección solo existe en las almas cautivas, los espíritus libres desaparecen a lo grande, cruzando el infinito, desnudos a caballo. Mientras tanto, en este presente de un año estigmatizado, quedamos, en tu día, los que puedan sonreír. En medio de la muerte. En plena luz. Aunque tengamos que cerrar los ojos para contener las lágrimas. 

Autor: Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")

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