EN MI DÍA

Hoy no es un día corriente, no todos pueden serlo. A este le llegan voces, mensajes, el sol se cuadra desde las ocho como un soldado en su puesto. Su falta de firmeza en los inicios no tendrá nada que ver con el chorro de luz y calor que desprenderá en las siguientes horas. Yo que lo sé, lo agradezco, también mis huesos. Han llegado paquetes estos días, la historia del arte en minúsculas, la de Janis Joplin con fotografías, amor de distintos tamaños y colores. La felicidad no tiene bordes, su asimetría me llena en los rincones más difíciles. Cierro los ojos y deseo vivir en un mundo libre, sin esclavitudes profesionales, sociales, mediáticas y afectivas. El tiempo en el que podría formar parte de la pequeña bola de lana que llega a ser gran ovillo ya ha pasado. Ahora quiero ir a caballo de la mano que la enreda, quiero ser fragmento y la cola que lo convierte en pieza, quiero que la música me abarque y me estimule, decir entelequia, y desaparecer como la estela del pañuelo de un mago.  Es mi deseo, aunque ya ayer hicimos un ensayo de lo que podría ser hoy; no todos estarán presentes y para qué queremos el tiempo y la imaginación sino para revivir un momento en diferentes fechas.

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Soplé las velas en domingo, varios deseos compitieron por el primer puesto y lo que pedí no fue sino una fusión de tres de ellos, un ahlsqeñiqjwr particular que solo puede significar lo quiero todo, como siempre. Todavía. Abro los ojos y los cierro imaginando cada una de las veces que estoy en un lugar diferente. En los sesenta, fumando un cigarrillo en la hierba mientras escucho a Janis en el escenario, en Woodstock.  En los cincuenta, en la sombra que proyectan mis padres cuando caminan por la calle, felices de la mano, con un grupo de amigos. En los noventa, cuando escucho la plácida respiración de mis hijos mientras duermen en la cuna, ajenos al mundo y todo lo que tendrán que pelear por su vida en el futuro. Nuevos mensajes tintinean en el móvil, compañeros del pasado me desean lo mejor. Van cambiando las prioridades, ahora querría antes que nada que los míos estén sanos, que tengan éxito en lo que emprendan y mi deseo estrella del día también les abarque en cinco en lugar de tres. Hay mucho que hacer y mejorar, mucho por lo que esforzarse todavía y que recoger. Pido salud y lucidez, y a todos los imprescindibles cerca de mí, también a los que nunca he dejado irse del todo, a los que de alguna forma me iluminan, siempre presentes en mi día.

Autor: Angèline

"Colocamos una palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde ya no vemos más allá; por ejemplo, la palabra "yo", la palabra "hacer", la palabra "sufrir": son quizás el horizonte de nuestro conocimiento, pero no "verdades" (John Banville "Imposturas")

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