Valle Feliz

Mi padre y yo creamos en mi infancia, él fantaseando y yo tan en serio como un corazón infantil puede desear, un lugar en el Más Allá llamado Valle Feliz, al que iríamos a parar cuando dejásemos este mundo. No es la primera vez que hablo aquí de él ni de cómo con los años yo lo he ido perfeccionando y he creado mi propio barrio con casas adosadas, distintas decoraciones en la mía, donde he ido alojando a todos aquellos que he querido y han tenido que irse antes que yo. Allí me esperan ahora mi madre, abuelas, tíos, primos, otras almas queridas y dos grandes amigos que tuvieron un papel importante en mi vida.

Hoy me he enterado de que ha fallecido Almudena Grandes. El mundo ha perdido no solo a una mujer combativa y coherente que nos iluminaba y daba voz a muchos de nosotros estando a este lado de la vida, sino a una escritora brillante y por lo que comentan quienes la conocieron, a un ser entrañable, generoso y divertido. Pongo en mi lista de pendientes, releer pasajes de su viaje por la geografía humana, su legado va mucho más allá de su pluma. Alzo el libro al aire, en homenaje. Ojalá llegue a su Valle Feliz y la arropen con un cálido abrazo amoroso.

AGHomenaje

También hoy habría sido el cumpleaños de mi amigo Licaón. Me gusta honrarlo cada año con un pequeño recuerdo. Inconformista, incomprendido, vivió en los extremos y dejó una sólida huella tras de sí. Tanto a él como a Almudena les dedico estas escenas tan conmovedoras de la película «El Imperio del Sol», cuando el pequeño Jamie, un niño de familia acomodada, después de haber perdido a sus padres entre la multitud a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, de pasar penalidades y ser enviado a un campo de prisioneros, finalmente se reencuentra con ellos al final de la película y cierra sus ojos, exhausto y a salvo por fin, en un emotivo abrazo con su madre en el más expresivo gesto de llegar a casa que puedo imaginar. Os deseo que vuestras almas disfruten de la misma paz, Almudena y Mario, y os arropen donde sea que encontréis vuestro lugar con el más desprendido de los amores, en un abrazo que os mantenga también, a salvo para siempre.